No existe en la actualidad un género más temible que el de la comedia romántica. Y como 'Algo prestado' pretende ser una comedia romántica (actual), e incluso a ratos lo parece, de partida podemos afirmar que es un film temible, algo que tras el paso de los minutos se convierte en un temor más que justificado y, por desgracia, demasiado real... una vez más, y van... ¿Qué si no puede significar una comedia romántica en el actual panorama cinematográfico de trazo grueso? Pues eso, sólo para devotos irredentos e irreductibles al desaliento a los que no les importe ser señalados con el dedo a la salida del cine o tenga una muy buena escusa, repito, "una muy buena excusa" para atreverse con una situación que ni los GEOS...
¿Es el problema el propio concepto que se esconde tras la comedia romántica? A bote pronto diría que no con tan sólo pensar en 'Pretty Woman' o 'La boda de mi mejor amigo', curiosamente las dos con Julia. ¿No será que el problema es la percepción que los grandes estudios tienen del género? Probablemente, sólo así se entiende la cantidad de títulos tan rutinarios, soseras y aburridos que se nos venden de un tiempo a esta parte bajo el abrigo de la llamada comedia romántica, filmes que incluso llegan a ser tan ofensivos en su simpleza como insultantes en la ñoñería de los conceptos que manejan. Sí, 'Algo prestado' es una vulgar comedia romántica... y lo es porque lo es, no por dejar de serlo.
'Algo prestado' es uno de esos films sobre los que da una pereza terrible escribir, tanta como moroso es su discurso... ¿narrativo? Puede que esté exagerando o me deje llevar por los prejuicios que despiertan en mí la falta de fe tras enfrentarme con toda mi buena voluntad a títulos como 'Exposados' o 'El plan B' con la ingenuidad, esperanza y estupidez de aquel que cree que (casi) todos los filmes se merecen una oportunidad... pero también puede ser que hablemos de un film idóneo con el que echarnos la siesta durante una de esas sobremesas tan propicias para telefilmes a los que 'Algo prestado' no envidia de casualidad. Una producción anodida, fácil, blanda y vulgar que acarrea con el agravante de una inofensiva apariencia que encierra un riesgo potencial de perturbación mayor que el de todos los títulos de la franquicia 'Saw' juntos, y eso a pesar de lo plano de su libreto o de lo impersonal de su puesta en escena, obra de uno de esos realizadores que monta tanto que tanto monta.
Poco o nada podemos rescatar de esta mal llamada comedia romántica, que ni hace gracia ni en la que encontramos algo que podamos considerar verdaderamente romántico, más allá de constatar que a cada nueva película Kate Hudson confirma un poco más su condición de persona non grata en una pantalla de cine, cuanto menos, por su mal ojo a la hora de escoger dónde se la ve. Al antipático personaje secundario que hace la Hudson, el de una egocéntrica con ansia de ser siempre la protagonista (no crean que el antipático lo decía por la propia Hudson...), le pone los cuernos el inexpresivo y ricachón cacho de carne que tiene por prometido, el soseras Colin Egglesfield, algo que hace con la mejor amiga de toda la vida de Hudson y verdadera protagonista del relato, la correcta Ginnifer Goodwin, la clásica amiga con sangre y conciencia de horchata. Esto ocurre ni a los 20 minutos de metraje, más o menos, y a partir de ahí la cinta no sale del que se hace un aún más eterno dilema que el de Ron Howard sobre si se lo digo o no se lo digo y otras reflexiones tan profundas que convierten al árbol de Malick en poco más que un relleno de una galleta china de la suerte. Un continuo marear la perdiz que como el perro del hortelano ni come ni deja comer donde nos encontramos con un John Krasinski que no sabemos muy bien que pinta en la historia, pero que al menos proporciona los únicos gestos de simpatía para un film sumamente apático y tontorrón.
'Algo prestado' carece de chispa, intencionalidad, originalidad, personalidad y un largo etcétera de cualidades que hacen de una película algo digno de mención. Y lo peor de todo no es que en ningún momento parezca que pretendiera ser otra cosa que lo que es, sino que se toma en serio y demasiado a sí misma, por lo que en última estancia se vuelca más en parecer un drama light que en otra estúpida comedia, algo que por lo menos hubiera sido de agradecer por cuanto un mala película siempre entra mejor con alguna que otra risa. Puede que no sea un desastre absoluto como para que sirva de mal ejemplo a recordar o incluso como para evitar estar a menos de 100 metros de una pantalla en la que se proyecte... tan sólo puede, porque no es menos cierto que tendrá su público e incluso habrá quien la defienda. Gustos hay para todo. Pero por favor, que a nadie se le ocurra relacionar esta película con el cine, algo en lo que está "de prestado".
Nota:
3.5
Por Juan Pairet Iglesias