Hay varios temas que son difíciles de tratar sea cual sea la aproximación que se le dé. Uno de esos temas que siempre desatarán polémica son las guerras, en primera instancia porque siempre se cuenta sólo desde un punto de vista. Todo depende del objetivo que se quiera lograr, siempre alguien queda malparado y las injusticias (como la esencia de la misma guerra) queda por demás clara. Kathryn Bigelow (K-19: The Widowmaker (2002) ) toma un tema aún más polémico al tomar el reto de llevar a la pantalla los sentimientos y relaciones de un grupo élite de la armada estadounidense en Iraq.
Los objetivos de la directora son claros y si la película se analiza desde cualquier otro punto de vista tendríamos uno de los fiascos más grandes que se han dado desde hace tiempo. El objetivo principal es transmitir al espectador la relación entre soldados que salpicados de adrenalina, amor por el peligro y una constante relación amor-odio-competividad que queda clara a través de las diferentes y largas secuencias de acción y trabajo de campo de este ejercicio fílmico.
Pocas películas como estas que están dirigidas a transmitir sentimientos de una manera tan enfocada. Las escenas se toman todo el tiempo para lograr su objetivo, es así como un tiroteo dura alrededor de 40 minutos, debido a los largos periodos en que la desesperación, relación y valores de este grupo se ven expolorados de una manera vasta que deja en claro el acontecer del día a día para estos soldados. Otra escena que brilla por su emotividad y transmisión de sentimientos es una lucha cuerpo a cuerpo entre dos de los personajes principales que logra plasmar esa relación homosexual-homofóbica con tal claridad que uno se llega a preguntar el verdadero significado del erotismo y su relación con el odio.
Lamentablemente como queda dicho desde el principio, al ser este el único objetivo, todo lo que rodea a la trama queda descuidado y la aproximación elegida es desafortunada. No sólo nohay una sóla crítica (más allá de ciertos destellos en algunos diálogos esparcidos por el filme) hacia la guerra, su naturaleza o el objetivo buscado por estos soldados. El conflicto Iraquí queda en calidad de película de acción donde los malos y los buenos quedan claros, cada uno en su papel de villanos que merecen morir y héroes que buscan la redención por medio de sus acciones. Por lo mismo un sentimiento de rechazo opaca los objetivos logrados, enaltecer a los soldados estadounidenses no es una trama que seduzca a mcuhos fuera de su país.
Dos puntos más por discutir, el primero es la edición que para dar tiempo a los sentimientos, da demasiada importancia a las batallas que son espectaculares, pero no dejan de parecer largas e innecesarias si no se es un seguidor de la guerra y sus tácticas. Muchas escenas no son explicadas, las estrategias mucho menos y ya sería demasiado pedir el porqué de ciertas técnicas, armas y precauciones tomadas; es así como la película empieza a alienar al público general. La segunda es un manejo de cámaras agresivo que a más de uno le provocará mareos, se justifica su incursión pues da el realismo necesario para las tomas, pero se debió tener en mente a las personas que no soportan durante dos horas este tipo de movimientos.
por Jalex