Hay algo que no se le puede negar a Wes Anderson bajo ningún concepto: personalidad. Y una personalidad a prueba de bombas y que Hollywood ni ha sabido ni ha querido doblegar, y que poco a poco ha ido evolucionando y madurando para orgullo del término autor. En todas y cada una de sus películas podemos sentir la mano del excéntrico cineasta norteamericano entretejiendo los hilos de unas historias que basculan entre la genialidad y la imbecilidad de una obra tan irregular como estimulante, pero que no ha dejado de crecer a cada nuevo paso. 'Fantástico Sr. Fox' es un salto más que vuelve a reunir lo mejor de su obra, todas sus constantes, pero sin dejar de ser la excepción que confirma la regla al rendir tributo al autor del original impreso, y de paso, obtener la más satisfactoria y equilibrada película de su director.
'Fantástico Sr. Fox' es una auténtica delicia, pura magia cinematográfica, y todo un prodigio de narrativa eminentemente visual. El extravagante lenguaje narrativo de Anderson encuentra el acomodo perfecto en la pluma del escrito británico Roald Dahl, dando a lugar a un film que se siente único y especial, un cuento de hadas para adultos artesanal y de profundas raíces clásicas que posee una fascinante puesta en escena, un ritmo diabólico y un ingenio mordaz repleto de homenajes, bromas e ingeniosos diálogos de todo tipo. En suma, una experiencia totalmente recomendable e ineludible para satisfacer las necesidades de cualquier espectador, especialmente adulto, que se precie de paladear una buena ración de magia en formato cine.
A pesar de la polémica, los dimes y diretes sobre el problemático desarrollo de la producción y las quejas vertidas por el propio equipo técnico de la película sobre su concepción, lo cierto es que el resultado bien ha merecido la pena, pues 'Fantástico Sr. Fox' es una de las películas de más grato visionado y mejor reposo que un servidor puede recordar, una obra de obligado visionado que tienta a un continuo revisionado que pueda permitir extraer de ella todo aquello que nos ha sido imposible paladear en un primer (y fascinante) visionado. Inteligente en su prosa, ingeniosa en su planificación, sólida en su narrativa, repleta de detalles tan sutiles como imperceptibles para una mente dispersa, y bien definida con sus personajes. Y todo ello con el sello inconfundible e impersonal de Anderson, que demuestra que el medio son las herramientas y el genio lo pone la mano del artista, nunca mejor dicho.
La cinta se integra sutílmente en el universo de Roald Dahl sin perderle la cara a las directrices cinematográficas más clásicas, donde la técnica permite disponer a sus creadores de un lienzo sin límites para ofrecer todo un recital que va más allá del guetto que algunos consideran a la animación para explotar todo el rico y variadísimo potencial de la misma. Técnicamente excelente, con una animación stop-motion que se descubre ante nuestros ojos como una representación del verdadero arte plástico, y que se deja gustar y querer como gozosa novedosa gracias tanto a su notable acabado como a la manera en que la cámara de Anderson es capaz de recorrer la excelente escenografía. Todo ello apoyada por la notable banda sonora de Alexandre Desplat, un puñado de acertadísimas canciones y una maravillosa e imprescindible versión original.
'Fantástico Sr. Fox' es una cita ineludible que esconde desde ya lo que podemos considerar un film de culto y desprejuiciado que merece ser retenido, recordado y degustado una y otra vez. Como decía en la introducción, pura magia por cuanto es capaz de lograr la evasión por completo de uno mismo durante sus maravillosos 80 minutos de duración. No es perfecta, y tal vez tampoco sea la mejor de entre las mejores de este año aun jugando en la misma liga, pero es de esas películas que se les coge tanto cariño, se disfruta tanto y de tantas maneras, que uno es incapaz de verle sus por otro lado escasos defectos, si es que los hubiera. Es pura magia, la magia del cine.
Nota:
8.5
por Juan Pairet Iglesias