Cuando se trata de plasmar lo visto en el celuloide, pocas películas muestran tantos ángulos por las diferentes interpretaciones que se le pueden dar como esta. Es impresionante la cantidad de lecturas que pueden irse forjando con un sólo visionado, y es que no hay mucho que ver si uno se centra en una historia principal que es bastante superficial y sosa.
Robert Schwentke ('Plan de vuelo: desaparecida' - 2005) toma la novela homónima (Audrey Niffenegger) y sin pensar mucho (o si lo hizo no se notó demasiado) la lanza a la pantalla grande de la mano del guionista Bruce Joel Rubin (que cuenta con la autoría del gran éxito romántico 'Ghost'). Una adaptación es difícil desde que se plantea como tal y esta deja patente que una película transmite un sentimiento totalmente diferente al que en primera instancia pueda haber interpretado su autor. Por más literal que sea, una imagen dice más que mil palabras.
La historia es un disparate por si sola. La esposa de un viajero en el tiempo que no controla su propio destino y que triunfa en el amor precisamente porque ese es su destino. No hay más ahí. Dónde si hay más es en todo lo que significa la obra. Desde el inicio en que una niña de no más de 10 años es visitada por un hombre desnudo de más de 30 no puede dejar de verse extraño; simplemente hay algo es demasiado tétrico acerca de esto. Claro se puede ver como que estos amantes estaban predestinados desde siempre a conocerse y amarse de esta manera. Tal vez. Pero esto trae más preguntas morales como el significado de la seducción a menores (por más predestinado que uno esté no deja de parecer raro). Pero dejemos de lado esto. Una escena adelante en el filme trae aún más preguntas. La misma protagonista arguye el hecho de nunca haber tenido elección poniendo sobre la mesa asuntos filosóficos tales como el libre albedrío y la defensa de la individualidad.
Y es que entre tantas escenas dedicadas única y exclusivamente para sobre explicar los deseos y sentimientos de los amantes, uno puede hacer (igual que el protagonista) viajes al pasado para darle otra interpretación a tan finos detalles. Los personajes incidentales (porque secundarios no hay) son tan poco explorados que a veces uno se pregunta por qué los han metido del todo, tanto así que la hija de ambos nunca logra hacer el vínculo emocional necesario entre los amantes y la audiencia.
En cuanto actuación la obra no representó un gran problema para ninguno de los actores. McAdams (Vuelo Nocturno - 2005) sólo se esfuerza (y de excelente forma) en un par de escenas que dejan claros los sentimientos de alegría y la emoción de encontrarse con su ser amado (será que no necesita esforzarse más). Mientras que el otro protagonista, Erick Bana (Las hermanas Bolena - 2008) en su afán por mostrar ese miedo y desconcierto debido a la condición de su personaje, jamás logra transmitir otra cosa, dejándonos en la incertidumbre si así debía ser el personaje.
Pero hemos de aceptarlo. La película cumple con su cometido, el romance se encuentra en el aire desde los primeros momentos y el público (sobre todo el femenino) logra compenetrarse con esta pareja y su desgracia; lo que la hace un imprescindible si se gusta de este tipo de cine.
Por Jalex