Y llegó el gran día, el estreno "oficial" del film dedicado en exclusiva a Lobezno ya es una realidad. Y después de todo lo que ha dado de que hablar durante estos últimos meses no deja de ser una lástima que, al final, acabe resultando más interesante la historia que rodea a la película que la propia película en sí misma...
Cuando uno va al cine a ver este tipo de producciones, en verdad, no sabe muy bien a que atenerse. Es verdaderamente complicado medir correctamente las expectativas requeridas. Por un lado existe la ilusión ante un film que promete merced a una base más que interesante... pero también existe el miedo a que sus responsables no se hayan molestado ni lo más mínimo en darle algo de empaque a esa misma base. No deja de ser una cuestión subjetiva que a veces juega a favor y otras en contra, pero no es menos cierto que para que un film pueda gustar es necesario una cierta implicación por parte de sus responsables, la voluntad al menos de respetar a la audiencia que paga de su bolsillo dos horas de ocio más o menos agradecido. No esperaba mucho de 'X-Men Orígenes: Lobezno' por lo que no puedo hablar de decepción, pero tampoco puedo decir nada que no pudiera decir sin haberla visto, lo que me lleva a una única salida: la indiferencia, aquello que siempre se ha puesto como el peor mal que se le puede echar en cara a un film. No es mala, pero tampoco es buena. Simplemente es.
El problema de Hollywood es que está supeditada al control de unos "hombres de negro" que no tienen ni puñetera idea de cine. Ni falta que les hace, son ejecutivos. Lo suyo es hacer números: tanto pongo tanto gano. Poco importan las ideas, lo importante es venderlas y hacer negocio. 'X-Men Orígenes: Lobezno' es un claro ejemplo de ello, un film concebido para hacer un trailer bonito que venda muchas entradas. Un producto de manual construído sobre mínimos. Una buena idea, sí, pero a la que las ansias comerciales le han quitado las alas para que no pase de ser, sólo eso, una idea a la que lo único que se le ha exigido es poder ser vendida. El film podría haber dado más de sí pero sus responsables ni se han molestado en intentarlo. Se trata pues de un film sin pulir, al que la necesidad de tenerla lista para una fecha en concreto le ha quitado el aire necesario para adoptar la forma adecuada para, en definitiva, poder ser vista con algo más que como simple relleno de dos horas de la vida de un espectador. Si en algo funciona 'Lobezno' es por el material de partida, no por su traslación a la pantalla.
Entrando de lleno en lo que es la película en sí misma, poco puedo destacar tanto para bien como para mal. Ni soy fan de los X-Men ni los conozco lo suficiente como para opinar desde ese punto de vista; es más, soy de los que cuando de adaptaciones se trata entiendo perfectamente que estas tengan que ser reformuladas al medio, y no considero que sea un sacrilegio el manipular el material original siempre y cuando se respete al mismo. Partiendo de esa base, este film irregular que pierde la mano ante cualquiera de los tres films precedentes no llega a empatizar por que le falta alma y espírítu. Si el film se sostiene es por el carisma de Hugh Jackman al que el personaje cinematográfico de Lobezno le queda como un guante. Del resto de mutantes que aparecen, y son bastantes, poco se puede decir que no sea que son meras comparsas, lo mismo da que se llamen Gambito o Dientes de Sable, este último al menos bendecido por la presencia efectiva de Liev Schreiber; se les deja una escena a cada para que se (des)luzcan los de efectos visuales pero apenas si encontramos a un personaje detrás del nombre. El film está dedicado en exclusiva a quién le da título pero resulta una producción tan mecánica, simplona y predecible que no le aporta ninguna arista más al personaje que no sea la ya conocida merced a los títulos precedentes. Todo pasa porque pasa, de una escena a otra, porque lo pone en un guión que se dedica a picotear del material original sin entrar en detalles, y en el que lo único que sacamos en claro es que Magneto es el único que le puede a Lobezno...
Este film impersonal cuenta con la aséptica dirección de Gavin Hood: uno se lo imagina tras las cámaras sin saber muy bien que hacer. Todo lo que no provenga del director de la 2ª unidad resulta algo sosete, sin brillo alguno, y es uno de esos casos en los que la presencia de un director detrás del proyecto se antoja inútil... no deja de ser una producción de estudio y el director un nombre en la lista de equipo. Por lo menos si que es cierto que el film no aburre, que ya es algo, y aunque se deje caer en algun que otro momento "malo" al menos presenta detalles y escenas de interés, momentos efectivos y logrados que la aupan por encima de cualquier producción de entretenimiento del montón. Los sensacionales títulos de crédito iniciales o cuando le es inyectado el adamantium a Logan son buenos ejemplos de escenas planteadas con mimo e intención, escenas que además no son saboteadas por el abrupto montaje, poco trabajado y precipitado, y una planificación visual algo torpe, sin garra, de esas que se preocupan más de cubrir la acción con 200 cámaras en vez de plantearse una solución visual atractiva. Da cierta sensación de que el film se ha hecho algo deprisa, corriendo, sin pararse mucho a pensar el qué o cómo y de que existe bastante metraje descartado por un motivo u otro. Sorprende la banda sonora obra de Harry Gregson-Williams, tan efectiva y dinámica como siempre en este autor, y por momentos hasta se sobrepone a las imágenes, mostrándose como uno de los aciertos y puntos fuertes del film. En el lado negativo, sorprende que tratándose de una superproducción sus efectos visuales, por momentos, dejen bastante que desear (hacia el final hay una escena, sobre todo, en que resultan paupérrimos, y quién la vea sabrá a que escena me refiero...). Y es que tratándose de una superproducción comercial, que es lo que es, uno podría esperar al menos un recital visual: ni sí ni no, la mayoría de las escenas de acción cumplen pero sin grandes halagos, y salvando los vicios del cine moderno, al menos distraen aunque no estén tan logradas como cabría esperar.
Y es que buenas maneras apunta, aunque no termine de cuajar por el motivo que sea, lo que le da la oportunidad al film de salvarse de la quema y merezca cuando menos una oportunidad. No es una película satisfactoria, es un mero quiero y no puedo, pero al menos entretiene. No me atrevería a decir que es mala porque no lo creo, pero tampoco diría que es buena. A partir de ahí, que cada cual haga la balanza entre expectativas y resultados: yo simplemente salí del cine y me fuí a casa, sin más.
Nota:
6.5
por Wanchope