'Star Trek (2009)': De lo bueno lo mejor
Fecha 9 de mayo de 2009 a las 06:08
Tema Noticias de cine


Hay quien dice que pagar entre seis y ocho euros por una entrada de cine es algo caro. Ni sí ni no: a quien fuera demasiado ingenuo como para pagar dicha cantidad por ver aquel esperpento que a alguien le dio por llamar 'DragonBall', le daría la razón y le aconsejaría, por un lado, que se buscara un asesor financiero y, que por otro, denunciara a sus responsables por estafa, malversación de fondos y cualquier otro delito de índole económica que contemple el código penal. Sin embargo, pagar ese dinero por ver una película como la que nos ocupa es, sencillamente, una cantidad ridícula. Es tal el entusiasmo que ha despertado en mi esta revisitación del clásico de 'Star Trek' que con mucho gusto he pagado ese dinero por la entrada, y que con mucho gusto volvería a pagar por volver a disfrutarla allá en donde las grandes películas lucen verdaderamente.

'Star Trek' es, de momento, la mejor y más lograda superproducción del año, una delicia para todos los sentidos y un ejemplo para todo Hollywood de lo que es, y debería ser siempre, el buen cine comercial (o cine de masas, una acepción quizá más justa). Cine en estado puro, de ese que se disfruta con los sentidos y a través de las emociones, que te atrapa y sumerge durante todo el metraje en una realidad alternativa de la que no cabe sino disfrutar. Puede, tal vez, que no sea un film redondo y que adolezca de algun que otro defecto... puede ser, quién sabe, todo es posible, pero sus virtudes brillan tanto que es una tarea absurda, hasta estúpida diría, tratar de buscarle algun pero que ensucie una experiencia tan gratificante.

Difícil es destacar algo de entre todo lo bueno que se podría destacar de un film tan destacable como este. Podríamos hablar de su magnífico diseño de producción, de sus espléndidos efectos especiales y sonoros, o de la magnífica partitura de Michael Giacchino. De su acertado y carismático reparto también se podría decir algo para bien, quizá no con la misma convicción objetiva aunque sí con la misma pasión, un trabajo de equipo en el que matizar alguna actuación en particular desvirtuaría su efectiva presencia conjunta. Tampoco convendría olvidarse de su ingeniosa propuesta argumental, una más que convincente pirueta narrativa que otorga solidez a su aporte visual. Aunque, de entre todo, lo más llamativo y que a bien conviene subrayar es su generoso sentido del espectáculo y su capacidad para magnificar y afinar todos aquellos elementos que personifican 'Star Trek' para redefinirla como un objeto de seducción y placer tanto para devotos como para no iniciados. Un generoso vehículo de emociones que ha sabido evitar ser esclava de su modelo sin dejar de mostrar un respeto y una compresión absoluta de lo que ha sido y es 'Star Trek'. Ya seas o no un trekkie de corazón resulta irrelevante, pues sigue siendo una cita ineludible para cualquiera que se deje tentar por una buena propuesta fílmica.

Sin entrar en más detalles de los necesarios, no cabe sino calificar esta obra de, cuanto menos, espléndida en la suma de sus valores. Un caso por desgracia no tan habitual en la que la cohesión de sus elementos otorgan una experiencia plenamente satisfactoria. Habrá, como siempre, quien tenga a bien discrepar y señalar que no es toda lo maravillosa que mis palabras tratan de exponer aquí. Y no le faltará razón, pero no cabe duda que estamos ante un film reseñable cuyos principios son ineludiblemente admirables, y en donde es de obligado cumplimiento mencionar para bien al pequeño mago J.J. Abrams, cuya astucia audiovisual y conocimiento tanto del medio como del espectador no dejan de ser admirables. Demuestra, una vez más, que hoy en día es uno de los valores más fiables de la industria, que si bien su talento como director no le hace honor suficiente a su buen nombre su participación en cualquier proyecto hace de por sí que de este emane un interés innegable.

Resumiendo lo dicho, este 'Star Trek' es una delicia, un fascinante y deslumbrante resurgir de una saga emblemática que, por encima de posibles prejuicios, se antoja imprescindible para todo buen amante del mejor cine "de masas". En definitiva, cine del bueno, del que crea adicción. Más por favor, larga vida y prosperidad.

Nota: 8.5

por Juan Pairet Iglesias







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