
El cine de nuestro país está de enhorabuena. En la 57ª edición del Festival de cine de San Sebastián le ha faltado poco para rellenar todas las casillas de los premios... aunque bien es cierto que ha faltado la Concha de Oro -el más importante-. Ésta ha ido al lejano oriente, o lo que es lo mismo, para Lu Chuan y la china
'City of Life and Death'. Aterrador documento filmado en blanco y negro que nos relata uno de los episodios más escalofriantes de toda la historia: las barbaries perpetuadas por el ejército imperial japonés durante la invasión de Nanking, en plena Segunda Guerra Mundial. Lo advertíamos ayer señalándola como una de las grandes favoritas, y -sorpresa- el jurado presidido por el francés Laurent Cantet se ha ceñido a los pronósticos.
Pero para sorpresa lo comentado antes: el triunfo avasallador del cine nacional en Zabaltegui. Por partes. El Premio a la mejor dirección fue concedida a Javier Rebollo por las aventuras nocturnas de Carmen Machi en
'La Mujer sin Piano'. Rebollo, que hace dos días aseguraba que no esperaba recoger ningún premio, afirmó hoy que ha pesar del reconocimiento obtenido, su mente está totalmente centrada en su próximo proyecto.
Por su parte, Pablo Pineda y Lola Dueñas han sido galardonados con la Concha de Plata al mejor actor y actriz por su participación en
'Yo, También'. Doble gesta. Pineda destaca por ser el primer intérprete con síndrome de Down al recibir tal honor. Lola Dueñas sigue engrosando su envidiable palmarés, en el que ya figura el Goya por
'Mar Adentro'y la Palma de Cannes (compartida con el resto del reparto femenino) por
'Volver'.
Completando esta jornada dorada del cine español encontramos
'Los Condenados', de Isaki Lacuesta. La película sobre unos ex-guerrilleros que se reencuentran con antiguos fantasmas, ha ganado el Premio FIPRESCI, el otorgado por la crítica internacional. El considerado mejor guión fue el de la australiana
'Blessed'.
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