Javier Fesser se consolida en el cine español plasmando en pantalla las vivencias (indirectamente) de Alexia González Barros (que aquí es Camino Fernández), una chica fallecida en 1985 con 14 años.
Camino nos descubre a dos personas: una es Camino, una chica estudiante de primaria con la alegría por bandera. Ella se enamorará al instante de Jesús, un chico que ve en un puesto de libros y, desde el primer momento, ya tienen algo en común, un libro sobre Mr.Neebles. La otra persona es Nerea Camacho, el descubrimiento de la película. Con 11 años (los que tendría cuando rodó la película) ya ha sido capaz de plasmar con una gran interpretación un papel duro como el que ella interpreta y que exige dar emoción y tener transformación física.
Más que la historia de la niña en sí (que es realmente triste) me ha llamado la atención la lucha que muestra la película entre la religión y la realidad. No sé como se comportara una persona devota, como lo es el personaje de Carme Elías, pero si es capaz de decir cosas como dar gracias por una enfermedad o la frase del cartel (
¿Quieres que rece para que tú también te mueras?), mejor me quedo como estoy. La película deja con el culo al aire ciertos aspectos de la religión que se puede ver, por ejemplo, en las preguntas que Camino, una vez enferma, formula entre lágrimas sobre el poder de Dios. En éste aspecto, habrá opiniones para todos los gustos. Aunque hay que recordar que la historia esta inspirada en un hecho real.
Por otro lado, el personaje principal se hace querer por su personalidad y su inocencia. Así como el padre (un padre adorable, como adorable es la caja fuerte que le regala a su hija) al que se ve entre la espada y la pared: seguir la senda de la religión o rebelarse contra su propia esposa por algo que no da lo que esperan. La madre es aquí la mala de la película (como ya he dicho, es devota y en ésta peli deja con el culo al aire ciertos aspectos de la religión), y con razón a veces, y la hermana (interpretada por Manuela Vellés, una actriz a tener en cuenta para el futuro) se debate, aunque la película no lo dice directamente, entre una personalidad más natural o seguir las enseñanzas del convento.
El tramo final que resuelve la historia, es mágico y triste a la vez. Uno no sabe que pensar ante los aplausos de algunos de los allí presentes en la habitación. Lo que queda compensado con los sueños de una niña que no hizo falta que subiera al cielo para saber lo especial que era.
8
Pequeña corrección.
