MI NOMBRE ES HARVEY MILK
Sinopsis:Cansado de huir de sí mismo, Harvey deja un puesto ejecutivo en Wall Street para salir del armario y mudarse al barrio Castro, de San Francisco, con su eterno compañero Scott Smith (James Franco). Abre una tienda de cámaras que no tarda en convertirse en el punto de encuentro del barrio, cuyos vecinos no tienen otro lugar para reunirse en una época particularmente rígida. Harvey se da cuenta de que no son pocos y empieza a hablar por ellos. Se enfrenta a empresarios, sindicatos y políticos intolerantes. Sus victorias son cada vez mayores. Su valentía – recibe amenazas constantes – inspira a otros a seguir sus pasos. En su vida privada, empieza una destructiva aventura con Jack Lira (Diego Luna), un joven que se agarra a él para sobrevivir. La comunidad homosexual, que se siente unida y más fuerte, le elige para un puesto público y se convierte en el primer político abiertamente gay elegido en el país. Su mensaje de libertad y esperanza le crea muchos enemigos, y deberá enfrentarse a Dan White (Josh Brolin), el hombre que acabará asesinándole. Pero incluso después de su muerte, la voz de Harvey habla de la valentía de una generación que abrió una nueva época de tolerancia y entendimiento.
“Mi nombre es Harvey Milk y estoy aquí para reclutaros”. Ese era el “grito de guerra” que durante ocho años utilizó Harvey Milk en las manifestaciones por la defensa de la comunidad gay y la libertad. Y eso es en lo que se basa esta película para llegar al público.
Siempre que una película trata temas de libertad, de exclusión y de lucha por la dignidad del hombre, nos toca muy de lleno porque no nos resulta extraño. Hoy en día, en pleno siglo XXI, seguimos teniendo los mismos problemas, por eso merece la pena ver películas como estas, a parte de por más cosas.
Desde los primeros tres minutos de la película, director y guionista, tenían claro lo que querían mostrar y lo que el público iba a ver: la comunidad gay. “Y si no te gusta, te sales de la sala, pero si te quedas verás una gran historia de valentía”. A partir de ahí empieza, de una forma rápida, a mostrarnos como fue el principio de la lucha de Harvey Milk por juntar a una sociedad que no era aceptada y contraatacar contra las injusticias de un gobierno que debía favorecer al individuo y no maltratarlo. A pesar de las amenazas y los insultos, luchó incansablemente por lo que creía justo. Mezclando imágenes reales de archivo e imágenes de la película, se nos presenta una historia que va cobrando más verosimilitud. Por eso creo que las imágenes de archivo es algo muy acertado.
La segunda parte, desde el momento en que pierde por última vez las elecciones, empieza a ser más lento porque lo que interesa ahora es que comprendas cómo fue la lucha y la vida política que tuvo que hacer Harvey Milk renunciando a parte de su vida privada. Se ve cómo busca apoyos, cómo se ayuda de la prensa, cómo convence a la gente de la calle…
La ambientación de la película está muy bien, así como la interpretación de Sean Penn que me parece que muestra bastante bien cuándo está contento, cuándo está cansado, sus ganas de luchar y de no perder la ilusión por lo que hace. Está a gusto en el papel y se nota desde el momento en que aceptó el papel sin perder tiempo. James Franco también es creíble en su papel de compañero de Harvey Milk y una gran ayuda para él. Así como todos los ayudantes que tuvo a lo largo de su carrera y que han ayudado a hacer la película porque todavía recuerdan y luchan por lo que luchaba Harvey Milk.
Yo siempre he creído que las películas sirven para que lleguen al público, emocionen, alegren…pero sobre todo, para aprender. Con películas como “Mi nombre es Harvey Milk”, aprendemos algo más de la historia del hombre y conocemos a personas que hicieron grandes cosas por cambiar la injusticia que los hombres nos hacemos entre nosotros.
No es una gran superproducción porque no le interesa. Sólo quiere mostrarnos que hizo Harvey Milk durante sus últimos ochos años de vida, ante de que le asesinaran.
Por todo esto, recomiendo que la gente vea la película, ya sea en casa o en el cine. Pero que la vean y aprendan.
Lo mejor la pequeña angustia que sientes cuando le ves sentado en la cocina grabando sus últimas palabras porque sabía que le asesinarían.
Lo peor es quedarte con la sensación, al acabar la película, de que le quedaban tantas cosas por hacer…
NOTA: 7/10