Hermanos por Pelotas (2008)
They grow up so fast. SINOPSISCuando sus padres contraen matrimonio Brennan (Will Ferrell) y Dale (John C. Reilly) se vuelven hermanastros, comenzando de esta manera una relación por demás especial.
CRITICAAdam McKay nos trae esta nueva "comedia" dónde continúa con el trabajo cómico comenzado en "Talladega Nights: The Ballad of Ricky Bobby". McKay es relativamente nuevo al mundo cinematográfico, teniendo sus principales incursiones en la televisión, mayormente formando parte del talentoso grupo de guionistas y directores de Saturday Night Live. No es de extrañar el resultado.
La historia lo dice todo. Cuando leemos que Ferrell (Elf) y Reilly (Chicago) interpretarán a dos cuarentones que aún viven con sus padres y que cuando sus padres se casan se vuelven hermanastros, esperamos una comedia muy particular ya que a unos hombres de esta edad no debería de importarles esta situación. La forma de solucionar dicho dilema es sencilla. Mckay (que es de igual manera el escritor) hace que sus dos actores se comporten como niños de 12 años, consentidos, mimados, berrinchudos y bastante malcriados. La mamá por supuesto (Mary Steenburgen) es la madre consentidora y con una paciencia infinita que mima a su hijo. Mientras tanto el papá (Richard Jenkins) es también un padre consentidor, pero con más autoridad y que puede poner orden en la casa. La idea se capta, será gracioso ver a dos cuarentones tener el comportamiento de niños; sin embargo se fracasa de una manera rotunda. Y no es para menos. Fuera de lo buen actores que son ambos, es simplemente grotesco verlos tener esos desplantes (llorar, patalear, insultarse, etc.). Fuera de producir risa su presencia en la pantalla es ridícula y de una manera por demás rápida el espectador se da cuenta de eso. Es un espectáculo poco agradable.
Lo peor del caso es que se hace una apuesta demasiado fuerte por ambos y en consecuencia ningún actor secundario tiene realmente un desarrollo decente. Parece que la premisa era poner cuanto antes en escena a los dos actores y dejarlos hacer lo que mejor hacen. Nunca tenemos una historia coherente del porqué suceden las cosas y ni siquiera al final, cuando el ritmo de la película toma un poco de rapidez, logramos tener razones que justifiquen las situaciones. A pesar de ello, tiene una o dos secuencias bien realizadas, pero esto no justifica por todo lo que se tiene que pasar para llegar a ellas.
"Step Brothers" cumple con la cuota mínima de chistes efectivos para considerarse comedia.