El inicio, antes de los títulos de crédito, me pareció espectacular. Luego es verdad que baja un poco y tiene bastantes altibajos, eso y que la mayor parte de la película se queda en un simple traslado de una manada de reses y eso ya lo hemos visto antes muchas veces en muchas películas del oeste. Aunque las escenas de la estampida también me dejaron clavado en el sillón. La pena es que después decae bastante más aún y pasa de ser una peli de aventuras a un pequeño dramón, bastante soso y descafeinado.
Hugh Jackman me resulta, cada vez más, muy parecido a Clint Eastwood en sus años mozos, sobre todo de perfil. Y en este papel me ha recordado en algunos aspectos, inevitablemente, a la primera de Cocodrilo Dundee.
El papel de cursi y remilgada le va a Nicole Kidman como anillo al dedo, creo yo, aunque la he visto bastante sobreactuada y un tanto infantilona en algunas ocasiones. Y ¿es una impresión mía o cada vez está más con cara de asombro, tipo Cher?
Creo que han perdido una ocasión de oro para tratar un poco más a fondo el problema “aborigen”, por el que en cambio pasan de puntillas, y de haber realizado una gran epopeya sobre Australia. A cambio, nos han dejado una película entretenida sólo a ratos, demasiado larga y que, a mi juicio, le falta bastante para quedar redonda.
Un aprobadillo me parece lo más justo.