Antes de comentar algo sobre esta peli decir que la crítica que ha hecho Mai es estupenda, y muy acertada en cuanto a su esencia.
Lo mejor de este drama de San Mendes es la complejidad de la relación que mantienen los dos protagonistas Kate Winslet y Leonardo DiCaprio; un duelo interpretativo que merece la pena, muy intenso y muy creíble, de un final triste y bastante abrumador. Analizaría sus comportamientos desde el punto de vista moral. Yo lo veo así:
Ella es una mujer que se casó ilusionada y muy enamorada de un hombre que prometía y merecía la pena; tenía puestas en él muchas esperanzas y sus ilusiones fueron asumidas y apoyadas por un marido que parecía querer cambiar también; pero que finalmente sucumbió al conformismo producido por la seguridad de una vida más o menos acomodada, pero insípida, y con la que la relación se deterioraba irremediablemente. En la mujer hay un egoísmo descarado, aunque sus motivaciones sean legítimas y nobles porque siente y cree que lo que hace es lo mejor. Yo creo que es egoísta porque quiere convencer a su marido para que cambie su vida por ella, y que la cambie totalmente, y esto lo hace pura y simplemente porque la que vive no le gusta y porque cree que pueden aspirar a algo mucho mejor, a algo que les haga alcanzar la felicidad (en este caso hay mucho de ilusión quimérica); el riesgo a intentarlo podría traer consecuencias dramáticas, pero a ella parece no importarle. La mujer es una inconformista cuyo idealismo la hace ser una insatisfecha existencial.
Por otro lado tenemos al hombre, Leonardo DiCaprio, cínico y vanidoso, pero que parece tener los pies más asentados en tierra firme, aunque por un momento parezca que va a acompañar a su esposa en su sueño. Tiene claroscuros morales muy interesantes y es de análisis complejo; en ocasiones su personalidad un tanto gris no capta simpatías, pero el sentimiento hacia su esposa es auténtico: él la quiere, lo único es que llega un momento en el que el conflicto entre la realidad y las ilusiones hace que fije su postura aunque ella se sienta defraudada; pero esto no lo hace sólo por él, lo hace también por su esposa porque cree firmemente que es el mejor camino (aunque ella crea también firmemente que el mejor camino sería irse a París y cambiar de vida).
¿Y cuándo empieza la crisis? Cuando Kate Winslet descubre que su marido es todo lo contrario a lo que ella creía, cuando la relación comienza a deteriorarse irremediablemente. No podía ser de otra manera y así sucede en la mayoría de los casos, pero, aunque siempre hay que contar con esto, no deja de ser dura y desgarradora una situación que produce tanta amargura en la pareja, en cualquier pareja.
El contrapunto del enfermo mental que es el que mejor sabe qué están viviendo los protagonistas es irónico y sorprendente. Él es el que les dice las verdades más profundas y que hacen reflexionar a la pareja; es como si el enfermo mental fuese un gurú espiritual que trata de ayudarlos. Personaje muy secundario, pero de gran calado.
Finalmente, y volviendo a la moralidad de los protagonistas: ¿Quién sería mejor de los dos: ella con sus ilusiones, su egoísmo disfrazado y el que se sintiera tan especial como para poder hacer y vivir como quisiera, como creía de su marido al principio (algo que se podría tomar perfectamente como presunción, y más viendo como le va al principio de la película en la representación de la obra de teatro), o él: vacío en cuanto a un proyecto de vida satisfactorio, pero más realista, que quiere mantener la relación con su esposa no por mantener la apariencias, sino porque la quiere realmente?
8.90 / 10