LA LEY DE LA CALLE [RUMBLE FISH]
Argumento [editar]Rusty James (Matt Dillon), es un adolescente cuyo prestigio en las calles ha crecido bajo la sombra de la legendaria reputación de su hermano, el enigmático y carismático «Chico de la Moto» (Mickey Rourke). Rusty James sueña con ser como su hermano y volver a la época en donde las pandillas lo eran todo y donde el «Chico de la Moto» reinaba. Después de dos meses de ausencia el «Chico de la Moto» regresa. Luego de revelar algunos secretos familiares sobre su madre, los hermanos deciden cambiar sus vidas para siempre o morir en el intento.
Elenco [editar]Matt Dillon (Rusty James)
Mickey Rourke (El Chico de la Moto)
Diane Lane (Patty)
Vincent Spano (Steve)
Nicolas Cage (Smokey)
Diana Scarwid (Cassandra)
Dennis Hopper (Padre)
Chris Penn (B.J. Jackson)
Laurence Fishburne (El Enano)
William Smith (Patterson el policía)
Glenn Withrow (Biff Wilcox)
Tom Waits (Benny)
Domino (Donna)
Michael Higgins (Mr. Harrigan)
Curiosidades [editar]Francis Ford Coppola le dedicó la película a su hermano mayor August Coppola, padre de Nicolas Cage.
El grupo La Resistencia tocaba una canción donde contaban la historia de Rusty James.
El personaje Benny es interpretado por el músico Tom Waits.
Está es la única película en la que Nicolas Cage aparece como Nicolas Coppola, antes de haberse cambiado el nombre.
En la película aparece Sofia Coppola con tan solo 12 años de edad interpretando a la hermana menor de Diane Lane, sin embargo sale acreditada bajo el nombre de Domino.
Susan E. Hinton la autora del libro tiene una breve aparición en la película, interpretando a una prostituta.
A lo largo de la película se puede ver una gran cantidad de relojes.
La llamativa y original música incidental y principal de la película es el debut para música de banda sonora de Stewart Copeland, baterista del legendario grupo The Police, cuando todavía esta banda no se había disuelto.
Frases épicas [editar]«¿Sabes?, si vas a guiar a la gente, tienes que tener adónde ir».
«Hasta las sociedades más primitivas sienten un respeto innato por los locos».
«Cielos ¿cuánto tiempo me queda?, me quedan 35 veranos, piénsalo: 35 veranos».
«Una percepción aguda puede volverte loco».
CRITICA:
El chico de la moto es el Rey y ha vuelto de su destierro, o, si se quiere, de las cruzadas( esa sería otra versión del mito). Su hermano pequeño, Rusty James, interpretado por el rebelde Matt Dillon, siempre ha sentido una idolatría ciega hacia él.
Rusty dice ser igual que su hermano, quiere ser su sucesor, quiere que las cosas vuelvan a ser como antes cuando las pandillas andaban por la gran ciudad a sus anchas y había un espíritu de camaradería genuino, auténtico; quiere que la vida sea igual que cuando no había drogas, algo que destruyó las pandillas y aquél espíritu. Hay indicios que parecen confabularse en contra de su deseo: su padre, que niega que él sea como su hermano mayor (un Micky Rourke daltónico y medio sordo que parece no formar parte de un mundo tan simple, un Rourke atormentado que aparenta mucha más edad de la que tiene en realidad), ciertos hombres de color que juegan al billar en un bar y uno de ellos le dice a Rusty James, refiriéndose a su hermano mayor, que parece un rey sin corona, un rey en el exilio; y Rusty vuelve a decirle que él cuando sea mayor va a ser como él, y el negro le dice que no, que no se le parece en nada
.
Coppola vuelve a sus anchas. Deja los encargos a un lado y crea una obra personal y muy poética, con un blanco y negro que recuerda otras épocas, con el tiempo recordándonos que nada permanece, que un mesías traerá otro nuevo ; el trascurso del tiempo inunda la película, con relojes por todos los lados, algunos incluso sin manecillas para hacernos comprender que el tiempo, en ocasiones, es caprichoso y parece no avanzar, como cuando Rusty James y los suyos van a pelearse con otra banda, y es que el miedo hace detenerse el tiempo en las cabezas de quien siente esa sensación, para que sepamos lo duro que es enfrentarnos a el y tratar de vencerlo; también hay nubes que corren deprisa y nos da la sensación de precipitación, de aires de cambio, y el ritmo de la música de Copeland(el batería del grupo Police) también nos marca el transcurso de lo que acontece: el ritmo de la música marca el tiempo perfectamente como una partitura matemática, pero con mucha alma.
Esta película es la otra cara de Rebeldes; las dos hablan del mundo de los jóvenes, de las bandas juveniles, pero desde vertientes diferentes. Rebeldes es anterior a La ley de la calle y más clásica en sus planteamientos, más romántica al viejo estilo; Rumble fish es poética, en esto se semejan los dos films, pero más innovadora, visualmente mucho más poderosa. La mirada de Rebeldes es más inocente, sería como la mirada o la visión de un adolescente a punto de entrar en la primera juventud; la mirada de La ley de la calle es más mística, filosófica, como lo es el padre de ambos protagonistas interpretado por Dennis Hopper,
un Hopper alcoholizado que trata de olvidar su pasado marcado por el trauma de un abandono( el de su mujer) que se fue a vivir el sueño americano con un hombre rico a California… y su hijo mayor vuelve de allí donde la ha visto en un concurso de televisión, pero donde no ha visto el mar, curiosamente; y su hermano le pregunta, extrañado, que cómo es posible que hubiese estado en California y no hubiese visto el mar( aquí se podría ver la metáfora de que no había conseguido cumplir su sueño de llegar todo lo lejos que hubiera podido llegar en la vida; por eso le dice a Rusty James que tiene que llegar donde él no ha llegado, que tiene que ver el mar y así cumplir sus sueños, sueños de crecimiento y libertad)
La ley de la calle es la mejor película de Coppola junto con El Padrino y Apocalise Naw. Estas dos últimas son películas más grandes, proyectos más ambiciosos del maestro; Rumble fish es más íntima, más pequeña, es una joya pequeña. Ganó en San Sebastián en el año 1984 y aunque es de las películas menos conocidas de Coppola no por ello significa que sea de las que menos interés despierte, todo lo contrario. Su onírica puesta en escena es compartida con un arrebatador lirismo y un análisis de los personajes cautivador, que trenza una telaraña de fino hilo y agudo análisis en lo referente a sus almas. La ley de la calle es pura dialéctica vital de unos personajes marcados por la soledad y la tristeza, un sentimiento producido por la pérdida de lo más querido y por la añoranza de lo que ya no volverá( véase la antítesis de Rusty James, a quien le gustan las multitudes, la gente; se siente vivo entre la gente, cuanta más mejor, y así se lo dice a su hermano y a su mejor amigo cuando salen por el otro lado del río, donde debió haber nacido su hermano mayor: el chico de la moto nació en el lado del río equivocado); en esta película se buscan referentes, ideales: los que para Rusty James cree tener su hermano, se busca una quimera que es la de todo el mundo: la posesión de la felicidad, y Rusty James parece no encontrarla a pesar de haber vuelto a encontrar su inspiración, la que puede darle su hermano que ha vuelto, ¡ y cómo!
(tremenda la escena de la pelea entre Rusty James y otro drogata en el metro, en la que aparece el chico de la moto como si de un personaje de leyenda se tratara, entre humo y vapores que sobrecargan la atmósfera y las emociones)
; pero el desencanto sigue ahí, Rusty siempre está mal, enfermo de pena y de rabia, y esto es lo que le dice su hermano en la casa del padre cuando está convaleciente de una herida muy sangrante que tuvo en la pelea del metro, donde se volvieron a encontrar.
La fe ciega que Matt Dillon tiene por su hermano evoluciona a mitad de película en duda; no sólo es su propio hermano mayor quien trata de hacerle comprender que él no merece la pena sino también su amigo( el que lleva gafas), que en un momento de enojo le llega a decir que su hermano es poco menos que una mierda y que la vida en aquellos tiempos de peleas y pandillas estaba marcado por el miedo cuando la violencia se desataba, se tiraba por los suelos, en parte, el mito romántico de lo maravillosas que eran las peleas entre pandillas, al igual que la idealización que Rusty tenía de lo que representaba su hermano, sobre todo cuando éste le confirma que con el tiempo, incluso, todo aquello llegó a ser un auténtico coñazo, algo aburrido y que no conducía a nada. Y la evolución y duda de Rusty tiene que ser contrastada por alguien que merezca todo el crédito, y quien mejor que su padre para confirmarlo; por eso le pregunta si su hermano mayor está realmente loco como dice alguna gente del barrio, como el policía que lo acecha. Pero la evolución no se estrella con la decepción al decirle su padre, convencido, que su hermano no está loco, simplemente siente las cosas de diferente manera, con mucha más intensidad( a pesar de no ver bien ni oir a penas), y que es esa intensidad la que sí podría volver loco a alguien…
Nada más que decir, simplemente genial
VALORACIÓN: 10 SOBRE 10
ME HE CONFUNDIDO Y HE PUESTO ESTO EN UN SITIO EQUVOCADO; SI ALGUIEN QUE SEPA LO PUEDE MOVER A CLÁSICOS RECIENTES SE LO AGRADEZCO. CHAO
