En Estados Unidos, de una población de casi 300 millones de habitantes, unos 50 millones de personas no tienen Seguro Médico. Son gente sin trabajo o que, aunque lo tienen, éste no les da cobertura médica y ellos no pueden costearselo por sus propios medios. Son gente, por tanto, que se ve obligada a coserse las heridas ellos mismos cuando tienen un accidente, o elegir cuál de sus dos dedos amputados se va a reimplantar, dado que un dedo corazón vale 60.000 $ y uno anular cuesta 12.000 $ y él sólo puede pagar el más barato.
Pero como el propio Michael Moore explica, el documental no trata de las personas sin Seguro Médico. No. Se nos va a hablar sobre los 250 millones de personas que sí lo tienen. Un Seguro Médico Privado, por supuesto, ya que en Estados Unidos la Sanidad Pública, gratuita y universal, NO EXISTE.
Y ese Seguro Médico no cubre todas las prestaciones y tampoco los medicamentos. Es por esta razón que muchas personas necesitan hipotecar o vender su casa y quedarse en la calle para poder pagar las facturas que les ha acarreado una enfermedad o una operación. Algunos tienen que tener 3 trabajos o, una vez jubilados en un trabajo, seguir trabajando en otro aunque sea un anciano para poder pagar las medicinas. Un Seguro que antes de concederte una póliza, te realiza un chequeo médico e investiga con detectives tu historial clínico para podértela negar porque estás demasiado gordo, o demasiado delgado, o padeces o has padecido una enfermedad de las que figuran en su listado de enfermedades excluyentes, y podremos ver que ese listado es más largo que los títulos de crédito de ”La Guerra de las Galaxias”.
Para empezar la documentación para realizar este documental, Michael Moore lanzó un llamamiento por internet al que respondieron en pocos días cientos de miles de personas. Unos eran pacientes que habían sufrido los métodos de las Compañías de Seguros Médicos. Otros eran personas que trabajaban o habían trabajado en estas compañías y sentían moralmente destrozados o directamente asqueados de un sistema de trabajo que “mutila y asesina” a los ciudadanos. Y es que una cosa nos debe quedar muy clara: La meta de una Compañía de Seguros Médicos Privada es obtener beneficios. A costa de lo que sea.
El documental podría dividirse en tres partes. En la primera recibiremos testimonios de las personas que responden al llamamiento de Moore. En la segunda viaja a Canadá, Reino Unido y Francia, para comparar el sistema estadounidense de sanidad con el de estos tres países que sí es público y, en mayor o menor medida, parecido al que tenemos en España. Y en la tercera, la más surrealista, viaja a Guantánamo y después a Cuba.
Y así podremos saber que hay estadounidenses que viajan a Canadá con la intención de casarse y así, obtener la nacionalidad y por ende la cobertura sanitaria estatal. Además, los canadienses no viajan a Estados Unidos sin hacerse antes un seguro que cubra cualquier contingencia sanitaria que pudiera ocurrirles mientras están allí. De hecho lo contratan aunque sólo vayan a estar un día. Por lo que pudiera pasar.
En Londres se nos explica algo que los españoles también sabemos y es que, aunque decimos que es gratuito, no lo es porque no se trata de caridad, si no que todos nosotros nos lo estamos costeando, como contribuyentes, para tener cobertura sanitaria en el momento en que caemos enfermos. No se nos ofrece lo que podemos pagarnos, si no lo que necesitamos.
En esta parte quisiera resaltar algo que dice un jubilado inglés, votante del partido laborista: “Para controlar a la gente hay que hacer dos cosas. Primero asustarla y luego desmoralizarla. Una nación educada, saludable y confiada es más difícil de gobernar... El 1% más rico de la población es dueño del 80% de la riqueza. Es increíble que la gente lo tolere. Pero son pobres, están desmoralizados y tienen miedo. Por tanto piensan que lo mejor es obedecer y esperar que la suerte los acompañe”.
En París, un médico francés le dice a Moore: “ Estados Unidos es un país maravilloso. Los estadounidenses son personas estupendas, me encantan. Pero en primer lugar como médico, en segundo como ciudadano y por último como paciente, me alegro mucho de estar en Francia”.
De modo muy ameno, instructivo y sobre todo muy irónico, este documental nos mantendrá pegados a la butaca desde el primer momento hasta después de los títulos de crédito donde nos intercala un par de últimas perlas. La primera proporciona una página web para aquellos estadounidenses que quieran casarse con un canadiense por la asistencia sanitaria. La segunda es esta frase: “La grandeza de Estados Unidos no reside en ser una nación más inteligente que ninguna otra, sino en su capacidad para reparar sus errores. Alexis de Tocqueville (era francés)”.
Quiero pensar que algo bueno habrá en el sistema sanitario USA, pero es éste un documental de denuncia de lo malo y ya se sabe, al enemigo ni agua. Además, los datos y cifras que da, que no son excesivos para no aburrir, sobre políticos y compañía de seguros, con nombres y apellidos ahí están, y lo cierto es que este hombre no está enfrentándose a grandes demandas millonarias por parte de los mencionados, así que han de ser verdad. Y yo, como el médico francés, me alegro de estar en España, aunque a ver cuánto nos dura porque en la sanidad valenciana y madrileña ya tenemos hospitales que serán gestionados en el futuro por lo privado (que así han empezado ya, funcionando de pena) y nuestra sanidad empieza a estar como la de USA cuando quisieron cargarse la pública para implantar la privada, largas esperas para tratamientos y operaciones, medicinas fuera del sistema de salud...
Sospecho que todo en Europa no funciona tan bien en la Sanidad como nos lo pone el documental, y si no, a ver por qué España se nos está llenando de jubilados ingleses, franceses, belgas... que vienen aquí a engrosar nuestras listas de espera para que les pongan un by-pass o una cadera ya que en su país ya no ven rentable gastar tanto dinero en personas ancianas.
Y desde luego sé positivamente que la sanidad cubana no es esa octava maravilla que nos ha querido vender, donde casi en cada esquina hay un hospital dotado con la última tecnología y las medicinas les sobran como para regalarlas a unos americanos, que todos sabemos de forma más o menos indirecta cómo están en Cuba y las muchísimas carencias que tienen en artículos de primera necesidad, en una sociedad donde un bolígrafo bic es un artículo de lujo.
Aún así, te puede gustar más o menos el estilo de Moore, pero nadie negará que es un tío que crea polémica y debate, y que nadie arrastra al personal a los cines para ver un documental como él. Además, ésta es una obra que te hace pensar, que si la vez con más gente de seguro que te hará debatir y que, lo más importante, no te dejará indiferente. No le pongo nota pero sí diré que a mí me ha encantado y de los que he visto de él es el que más me ha gustado, y aprovecho la ocasión para haceros una recomendación: TENÉIS QUE VERLO.