Aprovechando que ya tenía en casa la película, he querido volver a verla antes de hacer un comentario. Y he tenido la suerte de pillar una copia remasterizada, con lo que el color y el sonido eran perfectos, y además contaba con un intermedio, como en su proyección en los cines, aquí de sólo 2 ó 3 minutos, en el que se puede escuchar ese maravilloso tema central de su banda sonora, antes de continuar viendo la historia.
Lo primero que he de decir es que, salvo muy contadas excepciones, no me gustan los musicales. Que se pongan a cantar o a bailar cada 2 x 3 me pone de los nervios. Dicho esto, también he de decir que “My fair lady” me parece uno de los musicales más vistoso, colorido, elegante y espectacular desde el punto de vista visual.
Cierto que dura ¡170 minutos!, nada más y nada menos, pero también es cierto que no se hace larga, al menos a mí no me lo pareció. Y que aunque sí tiene ratos en los que se ponen a cantar cada 2 x 3, la verdad es que la mayoría de las canciones apenas son monólogos o diálogos recitados con cierta musicalidad y, por lo menos, no se ponen a bailar sin ton ni son a todas horas, lo cual es un factor a favor desde mi punto de vista, que no es poco. Sin embargo he de confesar que a mí, de todas las canciones y musiquillas de la película, sólo me gustan cuatro: La obertura, el tema central “On The Street Where You Live” (que también forma parte de la mezcla de la obertura y que canta Freddy, el pretendiente de Eliza), la canción sobre la suerte “With A Little Bit Of Luck” (que canta el padre de Eliza) y la maravillosa canción que canta Eliza, creo que es "I could have dance all night", en la cama de su cuarto, justo antes de la primera prueba de fuego en el hipódromo, que me parece preciosa).
He visto esa versión que la Warner se encargó de retirar y que es menos espectacular que el musical, pero que al ser sólo teatro, pues no cantan, claro. Y también ví una versión teatral para la televisión, en español, en la que creo recordar que el papel de Eliza lo hacía la actriz argentina Marilina Ross, que se hizo muy popular en aquellos años en España gracias a su película “La Raulito”. Pues bien, el tema de la película me parece interesante, no en vano está basado en una estupenda obra de teatro de George Bernard Shaw, que también he leído y cuya lectura recomiendo. Y la forma de narrar la historia es amena, haciéndola muy entretenida e intercalando bastantes toques de humor. Podremos ver unos magníficos decorados, una gran ambientación y, sobre todo, un fastuoso vestuario, pilares éstos con los que se desenvuelven perfectamente unos actores que cumplen con creces las expectativas de unos personajes creíbles a pesar de su extravagancia. Eliza Doolittle, una vendedora de flores descarada, inculta y de maneras rudas y toscas, pero tierna y decidida que, con el rostro dulce y bello de Audrey Hepburn, nos robará el corazón sin remedio. Un misógino y, por lo tanto, machista profesor de fonética que tiene una actitud hacia las mujeres no sólo ofensiva si no directamente agresiva. Pedante, pomposo, soberbio, egocéntrico y tiránico, hacen que Henry Higgins sea un personaje bastante antipático e insufrible. Es por lo que el misántropo coronel del ejército británico y estudioso de las lenguas exóticas, coronel Pickering, ofrezca un contrapunto amable y educado que resulta totalmente imprescindible para equilibrar la balanza.
Escenas a destacar, naturalmente el espectacular desfiles de trajes y sombreros que se produce en la escena de las carreras en Ascott, aunque la canción a mí no me guste. O las maravillosas escenas del baile, sencillamente deslumbrantes y donde, por cierto, vuelve a sonar el tema central de la película a ritmo de tango. Qué elegancia la que ofrecen Hepburn y Harrison bailando el vals.
Personalmente me encanta la disertación que hace el padre de Eliza sobre las clases sociales y el peligro que representa tener más dinero del estrictamente necesario. Me parece genial. O las escenas que se producen entre Hepburn y Harrison, una vez superada la “prueba de fuego” primero y, luego, en casa de la madre de él, que a mí me parece que ambos están magníficos. Y sin cantar.
Para acabar, me quedaría con un pequeño fragmento de un diálogo entre ellos, que me parece que resume en pocas palabras la forma de ser de Higgins. Eliza le habla a Higgins, refiriéndose al coronel Pickering:
- Él trata a una florista como si fuera una duquesa.
- Bueno, pues yo trato a una duquesa como si fuera una florista.
En fin, que como decía al principio, salvo muy contadas excepciones, no me gustan los musicales. Bueno, pues esta película es una de esas excepciones. Gracias por acordarte de ella y hacernos a nosotros recordarla. Gran trabajo, tracyh.
ANÉCDOTAS Y/O CURIOSIDADES:
1) Adaptación d la comedia musical de igual título de Lerner y Loewe, que a su vez se inspiraba en la obra de teatro “Pigmalión” de George Bernard Shaw.
2) El original teatral de My Fair Lady nació según parece como consecuencia del éxito alcanzado por el “Pigmalión” que realizo Anthony Asquith en 1938 con Leslie Howard y Wendy Hiller. En 1952 el productor de esa película, Gabriel Pascal, encargó al compositor Alan Jay Lerner una adaptación musical de la obra de Shaw. EL 6 de Julio de 1954 moría Pascal en Nueva York y cuatro años antes había fallecido el autor Bernard Shaw, pero Loewe y Lerner terminaron la obra, que se estrenó en Broadway el 15 de Marzo de 1956, con Rex Harrison, Julie Andrews y Stanley Holloway. Las 2.717 funciones que se dieron ininterrumpidamente de My Fair Lady han mantenido este musical entre los cinco mas representados en Nueva York a lo largo de toda su historia teatral, sólo por detrás de “A Chorus Line”, “Grease”, Fiddler on the Roof” y “Hello Dolly”. Cuando se estreno el New York Times afirmó que My Fair Lady era uno de los mejores musicales del siglo.
3) Julie Andrews, que había representado con gran éxito el papel de Eliza Doolittle en Broadway, se llevó la mayor desilusión de su vida cinematográfica cuando al producirse la película ella fue excluida en beneficio de Audrey Hepburn. Fue la única del cast teatral que fue excluida aludiendo que no era conocida en el cine. Sin embargo, su primer papel cinematográfico le llego a Adrews ese mismo año, con “Mary Poppins”, y su particular venganza fue ganar el Oscar a la mejor actriz en perjuicio de la propia Audrey que también estaba nominada.
4) Se dice que el que Audrey Hepburn no ganara el Oscar aquel año se debió al hecho de haber estado doblada en las canciones por la cantante Marni Nixon, excepto en “Just You Wait, Mr. Higgins”. Este hecho fue llevado en un absoluto secreto, pero finalmente fue filtrado a la prensa poco antes del estreno de la película, causando la indignación de los fans de Julie Andrews. Por cierto, que Marni Nixon fue la cantante que también dobló en las canciones a Natalie Wood en “West side story”. (Una injusticia. La pobre mujer cantando las canciones de dos de los musicales más conocidos y de más éxito de la historia y, sin embargo, sigue siendo una absoluta desconocida para el gran público).
5) Como bien apunta tracyh, la Warner se ocupó de retirar del mercado todas las copias de la una versión anterior que existía, protagonizada por Leslie Howard, el Ashley de “Lo que el viento se llevó”. Esta versión se llamaba igual que la obra original de teatro de Shaw, “Pygmalion” (1938).
6) La canción “The rain in Spain" fue candidata para la lista de las 100 mejores canciones del American Film Institute y "I could have dance all night" fue elegida como 17ª mejor canción por dicho Instituto.
7) En la obra de teatro original, George Bernard Shaw preparó dos finales, el de esta película que es el que siempre se ha representado, con el retorno de la muchacha a traer las pantuflas de su querido tirano cascarrabias y otro en el que ella no vuelve, se marcha libre al fin. Éste último era un desenlace ya escrito en 1879 por Ibsen para Casa de Muñecas, pero Bernard Shaw comprendió que estaba muy lejos todavía de la realidad social de la época.
8) ¿Y qué significa ser un Pigmalión? Pues aquí va un poquitín de mitología: El poeta latino Ovidio presenta a un escultor llamado Pigmalión, que había creado una estatua de marfil en la que había plasmado su ideal de femenino. Apasionadamente enamorado de su propia creación, dirigió fervorosas plegarias a la diosa Afrodita y ésta, conmovida por su amor, le dio vida a la estatua. Pigmalión tuvo con ella una hija que se llamó Pafo.
Se dice que es un pigmalión una persona que ha contribuido de forma determinante a la educación o a la evolución de su carrera de alguna persona.