Moon (2008)
SINOPSISSam Bell (Sam Rockwell), es un minero enviado durante tres años a la base Selene en la Luna con la misión de extraer recursos para intentar paliar la crisis que está sufriendo la Tierra con sus suministros energéticos. Su única compañía será la AI (Inteligencia Artificial), el ordenador que controla la base (voz de Kevin Spacey). El film se centra en las dos semanas antes de que abandonde la base para volver a casa, momento en el que Sam comienza a ver, oír y a sentir cosas extrañas. Además, durante un accidente en una rutinaria extracción de gas descubre que Lunar, la compañía que le ha contratado, tiene sus propios planes para reemplazarlo y que el nuevo sustituto es inquietantemente familiar...
De: elseptimoarte.netCRÍTICALa ciencia ficción en estos tiempos es un género en peligro de extinción. Poco a poco se ha vuelto sinónimo de grandes explosiones y efectos espectaculares, perdiendo todo sentido de lo que la hizo grande en películas como 2001: A Space Odyssey (1968) o Alien (1979) dónde los efectos especiales eran sólo un complemento hasta cierto punto intrascendente basado en maquetas. A pesar de ello, hay películas como esta que retoman las bases del cine de ciencia ficción pura apostando por la vieja fórmula y haciéndonos recordar cómo era el cine en esos "viejos tiempos".
Duncan Jones hace su segunda entrega fílmica con esta historia salida de su propia cosecha. Una historia que no es del todo nueva y que mezcla la ciencia ficción con los temas morales y éticos que trae consigo el avance de la tecnología en la naturaleza humana; nada nuevo bajo el Sol (o sobre la Luna). El proyecto se antoja muy arriesgado y pretencioso, pero como un ente que se debe evaluar como un todo, Jones ha salido airoso.

Los lugares comunes y referencias a otros trabajos es por demás evidente. El escenario es una base lunar a la cual somos introducidos con información desplegada al más puro estilo Alien, de quién bebe directamente ese ambiente claustrofóbico de espacios cerrados, pero tomando de The Shinning (1980) la enseñanza de que los espacios en extremo iluminados pueden producir igual o más suspenso que los oscuros. También de esta obra toma esa reflexión sobre como esos trabajos (solitarios y largos) son un desafío mental para los ejecutores al enfrentarse a una soledad extrema; o no tan extrema. Si bien existía HAL en la ópera prima de Kubrick, ahora tenemos a GERTY, una computadora que basa su comunicación en una serie de caritas (al más puro estilo de los chats) para enfatizar su voz que es completamente neutral.
Con tantas mezclas y referencias la audiencia puede ponerse a la defensiva. A pesar de ello, no hay porqué hacerlo. Sí, los lugares se reconocen, pero la película brilla por sus aciertos propios, por el énfasis que hay en el conflicto interno del personaje principal y por la forma en que va confrontando su realidad, al ir descubriendo cada uno de los secretos que han definido (y definirán) su vida. Sam Rockwell hace un trabajo excepcional, al interpretar a este empleado que a punto de salir de su aislamiento se va enfrentando uno a uno a todos sus temores y fantasmas. Tal vez faltó en su actuación un poco más de cohesión con el público ya que al final no hay ese "lazo emocional" que debería de haber ya que hemos estado con él exclusivamente. Precisamente es dónde este ambiente minimalista, no da los suficiente como para que se logre ese lazo y se termine con la sensación de que algo ha faltado.
Este largometraje es probable que no llegue a ser considerado un clásico, o tal vez ni siquiera llegue a ser mencionado cuando se hable de la ciencia ficción de este año. Pero esto sólo se debe a que hoy en día la ciencia ficción y la atención del público está reservada exclusivamente para las grandes producciones y no para este tipo de cine que hace la apuesta por el séptimo arte.
"Moon" ciencia ficción como en los viejos tiempos.