Hay una nueva generación de directores americanos, que han crecido o madurado en los 80' y los 90', que han bebido del cine de esas dos décadas, posiblemente dos de las más flojas en lo que a Hollywood se refiere. Me refiero a gente como Judd Appatow (Virgen a los 40), Greg Mottola (Adventureland, Supersalidos) o los más jóvenes y talentosos Todd Phillips (Resacón en las vegas) y Marc Webb, director de "500 days of Summer" (precioso y entiendo que intraducible título original) Estos directores, nacidos con menos de una década de diferencia, no han podido ni querido huir de ser catalogados como muchas otras generaciones lo fueron antes. En este caso, la etiqueta es "Nueva Comedia Americana". No soy muy aficionado a las etiquetas, pero ésta voy a usarla.
Podemos ampliar este concepto de "nueva comedia americana" a directores que, llegando desde orígenes muy distintos a los muy académicos nombres que he mencionado en el anterior párrafo, son parte indudable de esta tendencia que busca con bastante acierto un equilibrio entre la calidad, la cercanía y la comedia más histriónica, con grandes guiones, magníficos diálogos y sin duda, una gran habilidad para los momentos desternillantes. Con mayor o menor consciencia, gente como Kevin Smith o Ben Stiller se acercan mucho a las intenciones del núcleo duro de la nueva comedia.
Todos estos directores intentan acercarse al espectador mediante la honestidad. Hablan de lo que conocen, sus películas son genuinas porque sabemos que un alto porcentaje de las anécdotas que nos presentan las han vivido en sus propias carnes.
Películas como "Virgen a los 40" o "Resacón en las Vegas", superadas las reticencias a películas que las mismas distribuidoras se habían encargado de devaluar mediante campañas de marketing que las ponían al nivel de la Disaster/Scary/Superhero Movie de turno, suponían unas buenas películas, de la clase media-alta de la cartelera, de las que si bien no salías con la boca abierta del cine, sí que salías convencido de que no habías tirado el dinero a la basura. Eran películas a las que les faltaba estilo, ok, eran más profundas, entretenidas y bien hechas que la comedia popular americana de las dos últimas décadas, pero les faltaba algo que las pusiera en el siglo XXI.
Y "500 Days of Summer" le dio un salto calitativo a su generación. Marc Webb cuenta, como él mismo dice "Una típica historia de chico conoce a chica". La hemos visto 1000 veces en la gran pantalla, incluso ha sido un género ya usado en la Nueva Comedia Americana, siempre tomando el punto de vista del chico (La NAC hace un cine con un target muy marcado: Hombres de clase media nacidos entre principios de los 70' y mediados de los 80' y a su servicio está la película.) Había química entre el emisor y el receptor, teníamos cierta frescura en el mensaje, pero necesitábamos algo nuevo en el código. Marc Webb no hace un arriesgado y revolucionario alegato estilístico en su película, pero sí que logra darle un envoltorio atractivo e interesante. No es la primera vez que vemos una película planteada como un puzzle narrativo, "Eternal Sunshine of the Spotless mind" juega a un juego parecido en su estructura fragmentada que sitúa en el orden que a él le funciona narrativamente mejor, pero es un ejemplo que supera a sus predecesoras. Es muy difícil escribir una película con dos docenas de saltos en el hilo narrativo, y hay que ser muy metódico y tener un punto de visionario, y Marc Webb lo consigue.
"500 days of Summer". Fresca, de sabor agridulce, muy muy atractiva y entretenida de ver, con grandes diálogos basados en la cercanía de las situaciones, un planteamiento estilístico muy superior a la media. Un buen trabajo de actores, técnicamente impecable... Casi se podría decir que es la mejor comedia romántica de lo década.
Comenzaba hablando del las dos décadas en que crecieron y maduraron los directores de la NAC, los 80' y los 90'. Dos décadas que saben a poco cinematográficamente hablando. Sin la fastuosidad del Hollywood de los 50' ni la calidad de los 60' o 70'. Es la época más mediocre del reciente cine americano. Y ellos crecieron en ellas. Y se les nota. A medio camino entre la comedia de sal gruesa y la comedia romántica. Los dos géneros más prolíficos en estas décadas. Pero esta generación se diferencia a las demás en la capacidad selectiva de sus fuentes. Han sabido coger los elementos más eficaces de cada una y aplicarla en su cine.
8,5/10