CUANDO EL REMAKE LLAMA
Ya sea por moda, por razones comerciales o por falta de creativos en el área de guionismo, es un hecho que resulta más fácil y sencillo tomar algo de la cinematografía existente para, a partir de ello, recrear nuevamente alguna trama años después de que la original se haya exhibido, y lograr hacer un producto superior tomando en cuenta las ventajas que existen en la actualidad.
El que un remake resulte ser poco menos que peor que la cinta original, no solo pone en duda la osadía de haber hecho el remake, sino la capacidad intelectual del director en caso de no salir avante, pues como quien dice, casi todo está servido en charola de plata, con las deficiencias apartadas de los aciertos habidos en la producción que se intenta rehacer.
Cuando llama un extraño (When a strangers calls, EUA-2006), sigue la costumbre de hacer remakes de películas que nadie ha visto o que muchos no recuerdan o quizá que ya se olvidaron. En este caso, Simon West (director de insuficientes éxitos comerciales) se encarga de repetir la labor que Fred Walton, en 1979 realizara, cuando hizo un pequeño clásico de terror con una niñera que recibe la sospechosa llamada de un extraño: ¿Has vigilado a los niños últimamente?
Quizá la recuerden más con los diferentes nombres que se le dieron: Cuando un extraño llama (EUA-1979), Cuando llama un desconocido o Llama un extraño, la trama era muy similar a la ahora contada: Un psicótico asesina a dos niños luego de aterrorizar a las babysitters que los cuidaban y regresa siete años después para seguir con la ola de crímenes. La secuencia inicial de las babysitters es la expansión de un cortometraje titulado The sitter, y es bastante competente, no así como el resto de película.
En esta ocasión, Jill (Carol Kane) es una estudiante que una noche decide trabajar de babysitter. De pronto comienza a recibir llamadas amenazadoras y a temer por su vida, de tal forma que avisa a la policía y estos le comunican que las llamadas han sido identificadas como provenientes de la propia casa. Ahora será tarea de Jill salir con vida de la casa y proteger a los niños.
Vayámonos por partes, en realidad la cinta original no merecía un remake, ni era tan buena y ni era tan mala. Tampoco copia la película completa, sino que parten del principio de la de 1979, es decir, convierte la primera media hora de esa versión, en una película de 90 minutos. Lo anterior resulta atemporal, pues la trama se alarga tanto, que los fallos comienzan a ser visibles.
Lo previsible se anuncia con cada minuto que avanza, y aunque la tensión aumenta; no satisface las características de una buena película de suspenso, apenas rozando los límites. Mucho de esto, debido a una actriz con ínfima capacidad histriónica y una inexpresividad que le viene de nacimiento
Ahora, el absurdo raya en lo incompetente de quien se pueda tragar baches narrativos muy obvios y que no son justificables de forma alguna escena tras escena. Lo que la hace muy inferior a la versión original acercándose más al típico teenager terror que al thriller suspense. Que logra entretener, cierto; que crea tensión, cierto; que se puede disfrutar una buena dosis de palomitas, también es muy cierto; que es una pérdida de tiempo, es una certeza de lo más segura.
Juzgando por lo mostrado en la película y tomando como referencia la versión de 1979, lo más probable y dependiendo del éxito que esta tenga, es seguro que habrá una secuela, pues en esta no hay definición exacta del leit motiv, ni de la niñera, ni del asesino, y para comprobarlo, en la cinta original, el asesino regresa 7 años después para vengarse de Jill. Tendremos nosotros necesidad de saber cual es el destino que le depara a nuestra protagonista. No. Y menos cuando ahora parece ser que la tendencia es partir los remakes en dos y aprovecharlos de la manera más tonta.
Por Ángel Negrete