BRAZIL
FichaEE.UU., 1985
Título original: Brazil
Dirección: Terry Gilliam
Guión: Terry Gilliam, Tom Stoppard, Charles McKeown
Producción: Terry Gilliam, Tom Stoppard, Charles McKeown
Música: Michael Kamen
Fotografía: Roger Pratt
Reparto: Jonathan Pryce (Sam Lowry); Robert De Niro (Harry Tuttle); Ian Holm (Mr. Kurtzmann); Bob Hoskins (Spoor); Michael Palin (Jack Lint); Katherine Helmond (Ida Lowry); Ian Richardson (Mr. Warrenn); Peter Vaughan (Mr. Helpmann ), Kim Greist (Jill Layton); Jim Broadbent (Dr. Jaffe); Barbara Hicks (Mrs. Terrain)
Sinopsis Brazil es una visión surrealista sobre un futuro perfecto en el cual impera la tecnología. Todo el mundo está controlado por una agencia gubernamental secreta que prohíbe que el amor interfiera con la eficacia.
Cuando un burócrata se ve involuntariamente involucrado con un superhéroe clandestino y una misteriosa y guapa mujer, se convierte en la trágica víctima de sus propias ilusiones románticas.
Acerca de BrazilCon unas pinceladas de humor metidas de vez en cuando al más puro estilo Monty Pyton, una ambientación futurista incierta con reminiscencias retro y decorados de cartón, no digo piedra porque no es el caso sino ladrillo y cemento, muy gris, que forma parte de una ciudad con el mismo espíritu que ese mismo color gris que la representa tan bien, en un estado donde la burocracia y el control es lo común, lo cotidiano y que no deja la suficiente libertad al individuo para soñar(cosa que hace el protagonista muy bien y que es un escape para su frustración e infelicidad) y para alcanzar en algunos momentos algo parecido a lo que conocemos por felicidad; con un ministerio de información, que es donde trabaja nuestro protagonista, que es una especie de ente monstruoso que nos quiere aplastar con tanto formulario y formalidades estúpidas, que se mete en las vidas de la gente sin ningún reparo y con un derecho impuesto a la fuerza para poderse inmiscuir en los asuntos privados que pueden tener algún efecto sobre una sociedad demasiado vigilada, con todo esto tiene que lidiar nuestro antihéroe protagonista de
Brazil, al igual que otros personajes que salen y que se enfrentan al sistema, algunos también poniendo bombas, ejerciendo de terroristas para intentar poder cambiar las cosas.
El futuro que nos describe Terry Gilliam no está precisado, no tiene fecha, es un futuro posible, un juego de la imaginación y lo que el papel de la historia puede influir en esa imaginación, en ese discurso de la evolución de una sociedad cualquiera, igual que jugaba a eso
La naranja mecánica, a una posibilidad surgida como consecuencia de la violencia extrema que surge entre mucha de la juventud que describe la película de Stanley Kubrick; aquí la violencia es un pretexto para que el estado ejecute un programa para poder controlar mejor a los delincuentes, pero un programa que limita totalmente la libertad de la persona convirtiéndola en una mala y cambiada reminiscencia de lo que fue(aunque fuera malo, era libre y obra de Dios; aquí surgían problemas morales y de tipo religioso). Si en la película de Kubrick la violencia era el pretexto que tenía el estado para actuar a su antojo y sin tener en cuenta todas las singularidades del individuo como ser libre, en Brazil el pretexto sería el terrorismo y la inseguridad en la sociedad. Estamos ante un tema muy actual que tiene que ver con el terrorismo y los límites de la libertad para alcanzar cierta seguridad.
Envolviendo todo en este cuento visionario nos encontramos una historia de amor surgida en la mente del protagonista, en sus sueños, pero que se hará realidad y que será algo más(la mayor ayuda posible) por lo que luchar e ilusionarse; también le abre los ojos al protagonista, y lo ayuda, el personaje interpretado por
Robert DeNiro, un automarginado que siempre escapa a todos los controles y que actúa de acuerdo a sus convicciones, un hombre que parece no tener demasido miedo y que intenta cambiar lo establecido por todos los medios a su alcance; con DeNiro se descubrirán cosas interesantes…
En
Brazil hay algo de locura y pesadilla, un cierto surrealismo en la concepción del humor y en la forma de tratar lo que acontece, pero de este surrealismo pasamos casi sin darnos cuenta a un climax más angustioso, algo laberíntico no sólo en los comportamientos de los personajes y sus limitaciones impuestas por la burocracia y el miedo a no salirse de la casilla correspondiente, sino en la escenografía que me recordó de alguna manera a la de
El gran salto, de los Coen, sobre todo en lo que tenía que ver con los interiores, con espacios grandes, y luces incidiendo sobre paredes en las que se apreciaban unos claroscuros bastante sugerentes, con un ambiente formal, casi solemne, que parece darle un cierto rasgo kafkiano necesario, y expresionista, el del poder del control y estar continuamente en el punto de mira, observado por mil ojos que te aplastan.
8.90/ 10