Los Sustitutos(Surrogates)

SINOPSIS:Dos agentes del FBI investigan el misterioso asesinato de un estudiante universitario relacionado con el hombre que participó en la creación del fenómeno high-tech de los substitutos, que permiten a la gente comprar versiones perfectas de sí mismos, y manejados por control remoto. Estas máquinas perfectas acaban asumiendo sus roles vitales, de modo que la gente puede experimentar la vida a través de otro cómodamente sentados en el sofá de su casa. El asesinato pone de manifiesto una cuestión: en un mundo de máscaras ¿quién es real y en quien se puede confiar?
CRÍTICA: Cumple, que no es pocoLa Real Academia Española define el término sustituto como la
"persona que hace las veces de otra". Aunque tal significado podría extrapolarse tal cual a la película que nos ocupa para definirla, es más adecuado hablar de su condición de “suplente”: ‘Los Sustitutos’ viene a ser la suplente del gran estreno de la semana. Y a falta de este, hay que decir que cumple con la eficacia y el oficio de la buena serie B que es (por mucho que se la venda como una superproducción). Y por supuesto, con un Bruce Willis brillando en todo su esplendor, por encima del bien y del mal, y con el carisma y el saber estar de un perro viejo.
Primo lejano del ‘Yo, Robot’ de Alex Proyas (incluso comparten al mismo “creador”, James Crowmwell), ‘Los Sustitutos’ se podría definir como un thriller dramático, adscrito a los códigos del cine policiaco y ambientado en un trasfondo de ciencia-ficción. Todo ello, por supuesto, formulado bajo la óptica de un gran estudio de Hollywood, lo que da lugar a un producto domesticado, menor, puramente alimenticio, de esos que sirven para hacer tiempo entre visionados más ambiciosos,y el cual no presenta nada especialmente relevante más allá de sus efectivos y llevaderos 90 minutos. Cumple con profesionalidad, que no es poco, y más que suficiente como para merecerse un respeto, lo que la aúpa por encima de la media.

Podría haber sido algo más pero ni lo es ni pretende serlo, y según se mire, todo un acierto. Por temática fácilmente podría haber caído en la ridícula pretenciosidad de otras obras, y algo de ella hay, pero tan de manual y evidente que resulta inocua; prevalece el entretenimiento, no resulta ni profunda ni compleja, pero tampoco es superficial ni absurda. Sus intenciones son tan simples como tan dignos sus resultados o tan funcional su desarrollo. Una línea argumental con el suficiente empaque para dar consistencia al producto, unas gotas de dramatismo para dar cierto fondo a los personajes, un par de escenas de acción para dar algo de tensión al conjunto, y un reparto de caras conocidas que reciten sus líneas con solvencia; todo ello agitado, que no revuelto, por las directrices del cine comercial más inofensivo y edulcorado. Dentro de sus auto impuestas limitaciones, la confrontación entre pros y contras arroja un resultado más que positivo y satisfactorio.
Firmada con solvencia por el eficaz aunque impersonal Jonathan Mostow (el mismo que se hizo cargo de la infravalorada ‘Terminator 3’), cumple la papeleta con profesionalidad, sencillez y discreción. Una planificación sencilla y, hasta cierto punto, de una concepción clásica, con una clara y concisa exposición de las escenas sin artificios absurdos o innecesarios. Buen ritmo, una correcta narración, y sin los vicios estéticistas y falsas moderneces huecas en sentido y forma. Producción técnicamente competente, este espíritu conciso y práctico de medios se ve particularmente destacado por su acertado diseño de producción, relativamente discreto y funcional al servicio de la historia. Por culpa del exceso no será, más bien todo lo contrario, y con sutileza la contraposición de los humanos de carne y hueso, y los "sustitutos" de plástico y chips, resulta más que lograda y convincente. ¿Nos quedamos con ganas de más? Pues tal vez sí. ¿Una segunda parte? Tampoco, pero gracias.
Como comentario final, una pequeña mención sobre el insustancial cortometraje previo incluído en algunas proyecciones, de resultados más que discutibles y totalmente prescindible. Es de agradecer la propuesta de al estilo Pixar sumarle un corto a un largometraje, pero sus resultados son tan, por decirlo educadamente, pobres, que malgastar más palabras de las ya dichas es concederle una relevancia que no se merece. En fin, ya lo dijo Trueba recientemente, y no le faltaba razón…
Nota:
6.5Lo Mejor:
- Por fin una “gran” producción que no dura más de 90 minutos.
- La lograda sensación de “falsa autenticidad” que transmiten los sustitutos.
- La sutil simpleza y sencillez que desprende el conjunto.
Lo Peor:
- 80 millones de dólares de presupuesto se antojan totalmente excesivos: no los luce ni por asomo.
- La “peculiar” caracterización de Ving Rhames, un tanto irrisoria e innecesaria.
- Se la podía haber exprimido más, tanto en forma como en fondo.