[•REC]²
SINOPSIS: Han pasado 15 minutos desde que se terminaron las baterías de la cámara de televisión. Han pasado 15 minutos desde las últimas imágenes grabadas para el programa “Mientras usted duerme” en el interior del edificio infectado. Fuera, una multitud curiosa se congrega tras el área acordonada por las fuerzas especiales. Los equipos de televisión presionan para saber qué demonios está pasando…
CRÍTICA:
Bite Bite Bang BangHan pasado solamente quince minutos desde que el programa “Mientras usted duerme” dejara de acumular material audiovisual. Nada más se sabe de Ángela y su cámara. Sin dar tregua al edificio infectado, una unidad de fuerzas armadas es mandada a la zona conflictiva para tratar de poner algo orden ante tal caos; para proceder al rescate de los supervivientes... y por otros objetivos que no figuraban en el plan inicial. Un misterioso agente mandado por el Ministerio de Sanidad se pondrá al mando de la misión, ya que sólo él parece saber qué es lo que realmente está sucediendo...
Hace dos años que se presentó en sociedad el fenómeno ‘[•REC]’. La pareja formada por Jaume Balagueró y Paco Plaza, que hasta aquel entonces contaba con el más que dudoso honor de haber dirigido ‘OT la película’, acalló muchas bocas con aquella impactante cinta de terror. Como además el experimento funcionó a las mil maravillas en taquilla, no era de extrañar que los directores volvieran a juntarse para probar suerte. Aunque más que tentar a la diosa fortuna, sería más acertado hablar de apostar al caballo ganador. Porque si una cosa funciona, no hay que cambiarla, y en esencia, son pocas las variaciones palpables con respecto a la anterior entrega de la saga.
Sigue habiendo cámara al hombro (la excusa en esta ocasión es dejar toda constancia posible de una misión de vital importancia), las escenas de acción son trepidantes y el tempo narrativo es un calco del mostrado en ‘[•REC]’: calma que precede a la tempestad, ataques desconcertantes, pequeña pausa para aliviar tensión, y la obligatoria traca final. Pero al fin y al cabo estamos ante una secuela, con lo que también se aplica otro principio universal para dichas ocasiones: más cantidad de todo. Así, en ‘[•REC]²’ hay más personajes principales (ergo más candidatos a cadáver), más carreras frenéticas por las escaleras, más disparos, y sobretodo... mucha más sangre.
Por ello no hay que hacer caso a aquella promoción en la que se anunciaba que “la comedia se había acabo”. Cierto es que sería injusto hablar de un producto cómico, pero hay que entender que lo que ha movido esta película es un espíritu claramente lúdico. Se acentúan pues las ganas de pasarlo bien, ya sea a base de logradísimos momentos de alta tensión, ya sea a base de accidentes macabros con los consiguientes chorros de hemoglobina (la canción que suena en los créditos finales obviamente no ha sido elegida por casualidad). Por si había todavía alguna duda, al igual que sucediera con la primera película, es imprescindible el visionado en una abarrotada sala de cine: los saltos y conmociones del público están más que asegurados.
Aunque entre balazo y balazo se haya perdido buena parte de aquella ironía sutil que sin apenas darnos cuenta, conseguía una muy buena radiografía -casi sátira- de la actual sociedad española urbanita, no hay que desmerecer un guión que no pierde nunca el ritmo, y que en términos narrativos está muy bien estructurado. En labores de dirección, Balagueró y Plaza siguen fieles a su estilo y se nota que se sienten cómodos en este agotador formato. El sonido falla, las imágenes se distorsionan y la grabación se corta... pero todo ello está empleado con gran sabiduría, en pos de un espectáculo que, por suerte, está pasadísimo de rosca. Buena cuenta de ello dan las escenas de acción, excelentemente coreografiadas y planificadas (genial el momento en solitario de Larra, otro personaje cuyo nombre también dudo que haya sido designado por mero azar).
Así que esta vuelta de tuerca dentro de la franquicia supera con buena nota el obstáculo de no contar ya con el factor sorpresa. ¿Zombies ultra-agresivos, o posesiones demoníacas? Es lo de menos. Lo importante es que los amantes del terror más sangriento pueden respirar tranquilos, pues tienen por delante una muy divertida hora y media de espectáculo puro y duro. Entonces, ¿habrá más? Los padres de la criatura, auténticos ahijados del Festival de Sitges, afirman que no piensan rodar la tercera parte... aunque también admiten que de esa misma convicción hicieron gala después de terminar la primera entrega. Parece que el público decidirá... otra vez.