Voy a intentar dar mi visión desde dentro:
Es cierto, totalmente cierto, que de las 170 y pico películas al año que se ruedan en España un vergonzoso porcentaje se realizan con la única intención de cazar subvenciones. También es cierto que eso no es patrimonio exclusivo de pequeñas productoras y que cualquier gran empresario (léase, Enrique Cerezo, hermanos Almodóvar, Jaume Roures o Santiago Segura, por decir los más conocidos) usan mil y un trucos para rentabilizar al máximo sus películas sin necesidad de pasar por taquilla. Conozco casos de ruedas de prensa en que se le pregunta al director por el presupuesto y él responde una cantidad (lo que realmente ha costado la película) y rápidamente el jefe de prensa le corrije dando la cifra oficial (el presupuesto hinchado), ya que dependiendo de lo que cueste el rodaje, te darán más o menos subvenciones.
Hay casos flagrantes en que no estrenar una película sale más rentable al productor que estrenarla.
También quiero señalar que esta corruptela no es un gran secreto dentro del mundo del cine. Absolutamente todo el mundo lo sabe, y también todo el mundo se calla, ya que su trabajo depende de lo que los productores puedan rapiñar del estado. Es triste, pero hoy en día posiblemente no me atrevería a decir esto dando mi nombre y apellidos. No se si algún día me podré permitir el lujo de hacerlo, pero hoy en día estoy dando los primeros pasos en mi carrera y paso de buscarme problemas, aunque tampoco es que yo pudiera darle mucha repercusión al hecho.
También decir que no es muy distinto a otras corrupciones que hay en sectores fuertemente subvencionados, como el sector agrario. A veces con cifras que dejan a las subvenciones al cine en un chiste malo. Supongo que conoceréis casos como el escándalo del Lino durante el gobierno popular o las acusaciones a gente como la Duquesa de Alba de cobrar subvenciones agrarias por terrenos improductivos. Lamentablemente en este país, lugar dónde se pone dinero público, lugar en el que todo el mundo mete la mano a pillar lo que sea.
Y ya, para acabar, añadir el partidismo que nos encontramos en este caso. Por un lado hay medios de la derecha a los que el cine español les produce urticaria por el posicionamiento político de ciertos actores, productores y directores, y no les importa denunciar cualquier desmán que se produce en su gestión, aunque luego no parezcan recordar otros míticos casos de cohecho de dinero público en los que estaban involucrados personajes de su cuerda política.
Por otro lado tenemos a esas divas de manifiesto y pancarta, los mejor pagados añadiré, a los que no les parece mal jugar con el pan de la enorme mayoría de asalariados y mileuristas adjudicándose el papel de protavoces morales de un sector del que no suponen ni un 1%, ganándonos la enemistad de una gran parte de la población española.
Total, que entre la mala gestión, el abuso de las ayudas públicas y la hipócrita e indiscriminada caza del titiritero que algunos medios de comunicación han emprendido, los curritos a joderse tocan, a hacerse autónomo porque al señorito empresario no le sale de los huevos gastarse ni un euro en gestiones administrativas.
Y los sindicatos desaparecidos, por supuesto. Carecen totalmente de secciones de trabajadores del audiovisual. Con deciros que si eres atrezzista y quieres afiliarte a la UGT creo que te meten en la sección sindical de la metalúrgia.
