Mi padre siempre dice que las tres mejores adaptaciones de King no son de terror, que es por lo que se le conoce más (nunca se acuerda de 'El resplandor', jeje). Y estoy bastante de acuerdo, con esa excepción, claro.
Este drama carcelario como tal es muy bueno, pero es que el tinte fantástico es, redundantemente, fantástico, aunque creo que para las tres horas que dura podría haber habido algo más cercano a un fifty-fifty, que hay muy poco de lo segundo.
La cosa es que la película atrapa -al menos a mí, estas historias de "esto me sucedió hace mucho tiempo..." me captan enseguida-, desde que el protagonista no aguanta el magnífico Cheeck to Cheeck de Astaire te empiezas a hacer preguntas; luego cuando aparece el gigante Coffey flipas, vamos, que te dices a ti mismo que la cosa promete.
Todos los personajes tienen su función, desde el guardia abusón cabrón hasta es francés de la rata, incluso la rata, una de las grandes protagonistas de la obra. Puede parecer que para ser tres horas no pasa casi nada, y pasan pocas cosas y en el mismo sitio casi, pero ¿para qué pedir más si lo que tenemos ya cumple? En cierta manera, pues mientras la ves no te lo parece, pero al acabar y pensar hacia atrás se antojan las tres horas un tanto diluidas, se podría pedir más concentración, aunque sea añadiendo materia o quitando metraje.
Para quedarme con según que escenas, elegiría el primer contacto "milagroso", joder, no sé ni si lo esperaba, pero desde luego choca. También es buena esa en que convencen al francés de que el retón estará bien, bastante sincera y simpática, qué dos personajazos los dos guardias.

Lo que pasa es que la conducta del negro no la acabo de entender,
evidentemente son cosas fantásticas o mágicas a las que no tendría por qué verle sentido, pero esa resignación y ese no querer aprovechar más su don no los acabo de captar.
Eso sí, ese final del viejo de nuevo y su historia también está bien metido.
Bueno, con todo, me da para un generoso 7'5. Muy buena, con algún fallito, pero bien.