CRÍTICA: Película sin mucha historia. Arranca de forma muy prometedora con una matanza con toques gores y un abuelo cebolleta hablándonos de la leyenda de un/unos asesino/s ninja.
De pronto saltamos a la ciudad con los detectives que investigan estos clanes de asesinos (en este film solo se toca uno de los 9 clanes por lo que no me extrañaría que hubieran secuelas) que se encargan de recoger huérfanos y entrenarlos en las artes ninjas desde jóvenes con una crueldad y disciplina inhumanas.
Aunque el film se centra en el personaje de Raizo y sus flashbacks de como se crió en el clan y los acontecimientos que le llevan a la situación actual y le unen a la detective que lleva el caso.
Pero bueno, el guión es una simple excusa para darse ostias como panes. Una chica de su infancia de la que se acuerda mucho y un enemigo de la misma época del que vengarse, a parte de su cruel maestro. Recuerdo alguna película de Steven Seagal con un guión similar

Y en el apartado de ostias que es el motivo por el que uno va a ver el film (con poco que se sepa del mismo, supongo que nadie espera una historia profunda y metafísica) no está tan bien como podría. Hay batallas bastante espectaculares sobretodo con el arma que usa él de una cuchilla atada a una cadena y las escenas donde hay estrellas ninja a cascoporro pero como en muchas películas de acción (cosa que nunca entenderé, no se si es que así no se arriesgan a cagarla, esconden los fallos o es más fácil de hacer a nivel técnico y de presupuesto) abusan mucho de la batalla en la oscuridad o en la lluvia por lo que ves gente gritando y muriendo entre giros rápidos, oscuridad y salpicones de sangre al estilo cómic.
De lo que si abusan es de la sangre que hay litros para hacer miles de transfusiones, en ocasiones como digo en salpicones estilo comic y en otras chorros como fuentes estilo gore. Lo que me ha gustado más quizá a parte de algunas batallas menos confusas y más espectaculares es el colorido y ambientación del film, que sobretodo en los tonos azules, grises, cuando llueve y cuando hay sangre recuerda aunque de forma más recatada, al usado en Sin City.
A parte de abusar de la acción en la oscuridad quizá le sobra alguna cosilla "sobrenatural" y que haga un intento de darle un toque "poético" en por ejemplo, al final, recordarnos a un abuelo del principio del que ya ni nos acordábamos.
En resumen...peli del montón, facilmente olvidable pero entretenida. Un
5.5