Medidas Extraordinarias
(Extraordinary Measures, 2010)
Don't hope for a miracle. Make one. SINOPSISUn investigador (Ford) podría ser el remedio para los males de John Crowley (Fraser) y su mujer, Aileen, un matrimonio padres de dos hijos que padecen una rara enfermedad genética. Ellos en lugar de renunciar a la esperanza de poder ayudar a sus hijos, decidirán entonces luchar con todas sus fuerzas para curarles llegando a ponerse en contacto con el mencionado investigador, a quien se aferrarán con todas sus fuerzas.
De: elseptimoarte.netCRITICAEl trabajo de Tom Vaughan ('What Happens in Vegas' 2008) es poco conocido y a no ser por el antecedente inmediato en una comedia romántica poco memorable, su trabajo sería irrelevante. A pesar de ello, lo que nos trae es un producto que no pasará a nuestra memoria permanente pero si dejará en claro que cuando el cine se quiere hacer apegado a las fórmulas ya probadas, esto se agradece.
Brendan Fraser ('Inkheart' 2008) representa a un padre de dos hijos con un desorden genético que acaba con sus habilidades musculares y que los condena a morir antes de la edad de 9 años. Keri Russell ('Bedtime Stories' 2008) hace de nuevo el papel de la pareja de Fraser al encarnar a la madre de dichos niños. Finalmente Harrison Ford ('Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull' 2008) interpreta a ese investigador neurótico y genial que permitirá a este par de padres tener una esperanza para salvar a sus hijos. Todo está listo. La rutina sólo espera la voz de salida.

Lugares comunes por doquier manejados de manera convincente y sólida. Desde el padre con una voluntad de hierro, una madre que apoya y un sin fin de obstáculos que uno tras otro pone en entredicho el objetivo final de la pareja. Todo se va cumpliendo y Ford de igual manera va cumpliendo con el estereotipo del personaje, tosco, sin habilidad social y pagado de si mismo. Todo pinta para un drama en el cual la pérdida (o ganancia) de los hijos sea sencillo y nos podamos ir por la lágrima fácil. Esto no sucede así. La trama opta por contarnos una historia de lucha incansable por un sueño. Cada obstáculo es sorteado con una voluntad inquebrantable y poco a poco esa lucha se volviendo nuestra al punto de perdonar las acciones que rayan en lo moralmente incorrecto.
El objetivo es logrado. Al final tenemos una historia que nos mantiene expectantes del final. El público pide la redención de los personajes, la premiación de los héroes y la derrota de la enfermedad. Tal vez todo es demasiado predecible, cada pieza está puesta en su lugar demasiado pronto y se pierde la chispa de la espontaneidad, pero esto no demerita la entrega y el nivel de empatía conseguido.
Pero lo separa a este ejercicio de los miles que ya hay en el mercado es esa ventana que nos permite adentrarnos al mundo de las farmacéuticas, de cómo y hasta que extremo todo es visto como negocio y que aunque haya ya una cura latente para una enfermedad, esta es detenida por la burocracía y las mismas normas que están para proteger a la gente. Sólo por este motivo el tiempo no se ha perdido ya que sin llegar a la denuncia se muestra tal y como es el negocio y comolos afectados viven el calvario de ser sólo un engranaje más en la industria de la salud.
"Extraordinary Measures" lugares comunes del drama realizados de manera convincente.