JHONNY ¡¡¡BRAVO!!!
Podría decirse que es cultura general, pero en algunos países como el nuestro, solo escuchamos lo que tocan en la radio, a aquellos cantantes que editan sus discos en nuestro país, tienen presentaciones en estadios o aparecen en programas de televisión dominicales. Johnny Cash fue un ídolo de las masas y las multitudes, y a partir de la cinta biográfica que se realizó el año pasado, resulta extraño el preguntarnos ¿por qué no lo habíamos oído antes? Repito, tendría que ser cultura general dada la envergadura de tal intérprete, pero para todo hay justificación; y es que aquí los gustos musicales son muy diferentes a los habidos en Estados Unidos de América.
Este filme recorre la trayectoria vital del cantante Johnny Cash: nacido en un pequeño pueblo de Arkansas en 1932, hijo de un algodonero. Trabajó en la plantación y también de mecánico, se alistó en el ejército al terminar el instituto y fue enviado a Alemania. A los 22 regresa a América y se instala en Memphis; se casa con su novia e inicia su carrera musical, primero en un grupo gospel para pasar después al country donde destaca por su poderosa voz y su intimidante porte. Durante los 60’s, su imparable actividad le conduce a la bebida y a las drogas, y produce discos conceptuales con extensas narraciones.
Su distanciamiento marital lo lleva a un segundo matrimonio en 1968 con June Carter, cantante de su grupo, quien lo apartaría de las drogas. Durante los 70’s y 80’s su carrera pasa por poca actividad creativa. En 1994, sin embargo, con su disco American recordings, es introducido a una nueva generación. Cash murió en septiembre del 2003. Su esposa, June, lo había hecho en mayo del mismo año después de 35 años de matrimonio.
La vida de una persona famosa y celebre se puede crear bajo distintas formas y lineamientos. Tal vez la más leal consista en reunir aquellos testimonios de parientes y conocidos para lograr un documental lo más posiblemente acertado a la realidad; sin embargo, si de vender se trata, nada como construir una biografía a través de hechos ficcionados, aunque diste mucho de que algunos detalles sean reales, el apego insiste.
Lo último se refiere a un biopic, y el director James Mangold lo utiliza en esta ocasión para contarnos la vida y obra de este cantante de country en Johnny & June. Pasión y locura (Walk the line, EUA-2005). Como siempre, nos lleva a través de su vida mediante líneas argumentales predecibles y vistas en ese sentido, ya que hemos de ver como el protagonista da sus primeros pasos en un lugar donde no es el hijo preferido, la falta de apoyo a su pasión por la música, la fama y la notoriedad, el desparpaje que ocasiona el no tener los pies cimentados en la tierra, y el amor aunado a las complejidades de una vida que el protagonista no sabe manejar. A juzgar por el titulo en español, juraríamos que es una historia de pasiones desenfrenadas entre los protagonistas, pero no; más que nada es una oda al espíritu de avenencia en el que cualquiera puede redimir sus pecados si se deja ayudar aun cuando le sobrevengan las crisis.
Por lo anterior, decidiríamos apresuradamente en catalogarla como una cinta muy al estilo de El luchador (Cinderella man, EUA-2005) o Ray (EUA-2004), pero aquí los meritos propios en el sentido técnico y actoral, minimizan bastante el aspecto metodista y enternecedor del tono moralista que esta obra asume de manera repentina. Lo emotivo no se desliga de los personajes, pues existe un derroche de dinamismo actoral por parte de Joaquin Phoenix (Johnny) y Reese Witherspoon (June), al punto de interpretar ellos mismos las canciones; y encima de todo, no hacerlo nada mal, prescindiendo del playback.
El planteamiento no es original; sin embargo todo cambia cuando avanza la cinta, muy efímera a ratos, promete con cada una de las interpretaciones de los protagonistas. Un trabajo disparejo donde lo romántico se convenciona en algo muy tardío, y lo único bueno de aplaudir, continúan siendo las interpretaciones musicales que valen la pena al 100%. Mejor compren el soundtrack.
Por Ángel Negrete