ATRACO PERFECTO
‘Te gusta el dinero, tienes una moneda donde las demás mujeres tienen un corazón’
Director: Stanley Kubrick
Intérpretes: Sterling Hayden, Coleen Gray, Elisha Cook Jr., Jay C. Flippen.
Año: 1956
Género: Film Noir
SINOPSIS: Un ex convicto llamado Johnny Clay (Sterling Hayden) ha salido de la cárcel después de cinco años entre rejas. Su nuevo intento de hacerse millonario será robando, junto a varios compinches, el dinero de un concurrido hipódromo.
CRÍTICA ÍNTIMA: Kubrick le imprime color al cine negro
‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956) es la tercera película de Stanley Kubrick quien sufrió un duro golpe en su orgullo con el fracaso de ‘El beso del asesino’ (‘Killers´Kiss’, 1955), su primer y flojo intento dentro del cine negro. Básicamente ‘Atraco perfecto’ es
la historia de un atraco, o sea, un film que se enmarca dentro de ese minigénero —si se lo puede llamar así— de golpes perfectos, y que casi siempre no son tan perfectos como aparentan. Johnny Clay es un hombre que se asocia con un pequeño grupo de compañeros de la más diversa índole para dar un atraco en un Hipódromo un día de espectacular recaudación. Kubrick se centra en su preparación, su rápida ejecución y las consecuencias del mismo. Argumentalmente la película encaja perfectamente dentro del mundo del film-noir. Formalmente ya es otra cosa,
un rompecabezas perfectamente ejecutado cuyo esquema narrativo a base de flashbacks influenció a cineastas modernos a los que se les atribuyó la originalidad. ¿Alguien ha dicho ‘Pulp Fiction’? (Quentin Tarantino, 1994)
Estamos ante una obra única cuya singularidad proviene de la compleja estructura narrativa, profusa en variaciones del punto de vista, avances y retrocesos en el tiempo y una constante repetición de planos. Con estos recursos el joven Kubrick creó una intrincada red de sucesos que daba mucha riqueza al relato pero que lo hacía más complejo; por esto acudió a un narrador en voz en off que comente los hechos y asegure que el espectador de la época no se extraviara en esa red. (Ni aún en sus películas más radicales como 2001: A Space Odyssey, Kubrick dejó de pensar en el público). A su vez, este relator que narra en pasado a modo de crónica policial, promueve la sensación -presente desde el comienzo de filme- de que ‘algo va a salir mal’. Si a esto le sumamos el verdadero nombre del filme (algo así como La Matanza), nos queda bastante clara la consigna principal del filme, omnipresente en el género:
el destino es ineludible y puede manifestarse de la forma más trivial y fortuita.
Los personajes son retratados uno a uno, mientras vamos viendo con ello las distintas motivaciones que cada uno tiene para cometer el atraco. ‘Atraco perfecto’ es
un film directo en este caso rehuyendo de la sutileza que caracterizó el cine negro en las décadas anteriores. No tiene nada de malo —muchas veces la falta de sutileza en cierto tipo de films es visto como un defecto—, al contrario. ‘Atraco perfecto’ es un film visceral que no esconde sus cartas en ningún momento, desde el principio tenemos todos los datos y conocemos poco a poco las distintas personalidades de sus personajes, un mosaico de hombres tan distintos como necesitados entre sí por un bien común. Se le achaca a menudo al personaje de Sherry —Marie Windsor— el tener poca profundidad al estar claras sus intenciones en la trama, pero no creo que ello perjudique al film en absoluto, incluso me parece que desentonaría con lo propuesto por Kubrick con el resto.
Además las relaciones entre los personajes carecen de dobles sentidos, son pura emoción. Valga como ejemplo la relación entre Sherry y su pánfilo marido —un entregado y sufrido Elisha Cook Jr. — marcada por el amor desesperado de él y la avaricia de ella. Este tratamiento de Kubrick sobre sus personajes y la estructura de puzzle que adopta la historia, es lo que diferencia a ‘Atraco perfecto’ del resto de films de cine negro coetáneos. Hoy día es muy fácil ver películas con esta estructura gracias a directores como Tarantino o Guy Ritchie, pero en su momento sorprendió por una frescura y originalidad que no han perdido impacto con el paso de los años.

Atraco Perfecto es una de sus obras menos famosas pero no por ello una de las peores. Posee un ritmo narrativo vertiginoso, trepidante, con las dosis de acción y violencia necesarias. Kubrick da saltos en el tiempo a su antojo, y como indique anteriormente, presentando a los personajes uno a uno y mostrándonos por qué participan en un atraco de semejante calibre, donde contemplamos cómo se elabora el minucioso plan paso a paso. Además, nos encontramos con
grandes diálogos y frases lapidarias ya que todos ellos son hombres cínicos que se mueven única y exclusivamente por dinero.
Una ambientación perfecta típica del cine negro con los claroscuros habituales en interiores y exteriores, una música grande que da la tensión e intriga necesarias al film. A todo ello hay que añadir, que encima de ser entretenida dura sólo 80 minutos y lo narra todo sin dejar suelto ningún detalle.
En fín, Atraco Perfecto es una
auténtica obra maestra del siempre genial Stanley Kubrick, un director todoterreno, un hombre que ha tocado un montón de géneros sabiéndolos dotar a todos de su innegable maestría. Cabe resaltar que el film en cuestión llamó la atención del mundo entero, y entre otros, Kirk Douglas quedó tan impresionado que se propuso contar con Stanely Kubrick para un proyecto conjunto que se convertiría en una de las cumbres del cine bélico.
El legado del ajedrecista
Stanley Kubrick, fotógrafo de profesión en sus comienzos, amante al ajedrez y al cine, dejó su oficio de fotógrafo en la revista “Look” para dedicarse por completo a la cinematografia como director, productor, guionista, montador, director de fotografía y director de efectos especiales y visuales (ganó el Oscar por ello con 2001: odisea en el espacio).
La influencia de Kubrick en el cine contemporáneo es enorme y difícil de definir en su real dimensión. No solo por la gran cantidad de libros dedicados a su persona y a su trabajo, las compilaciones que lo sitúan entre los más importantes de la historia, así como documentales televisivos sobre su vida y ensayos publicados en diversos medios de comunicación, sino también por los logros fílmicos que alcanzó en vida y el aporte que realizó al status quo de rol del director dentro la industria cinematográfica.
Sin estudios formales de cine, participó en cada etapa de la producción de una cinta, aprendiendo las técnicas y el oficio, llegando a aportar innovadores procedimientos técnicos (efectos especiales, sistema de filmación, nuevas cámaras, focos, luces y lentes) y narrativos que le permitieron a la industria en general avanzar varios años.
Otro apartado donde fue decisivo fue en el empleo de la banda sonora en las cintas que dirigió, anticipándose a varias tendencias, incorporando tanto la enciclopédica revisión de la música perteneciente a la época en la que se ambientaba la película de turno, así como también emplear los aportes de la electrónica cuando esta se aplicaba mayormente en el campo experimental.
Sus películas no dejaban de incorporar sus propios intereses intelectuales y la reflexiones sobre el hombre y su lucha constante con su entorno, ya sea físico, social, psicológico o metafísico. Su observación del ser humano siempre guardaba una distancia prudente, que en vez de frialdad (como lo tachaban algunos críticos), podría más bien leerse un verdadero interés y abierta curiosidad por entender el proceder del personaje como pieza dentro de un engranaje más complejo que lo puramente cultural. Un tema final podría ser su obsesión con los detalles y la calidad del producto. Pocos directores hicieron de esto un tema mayor: entender el filme como acto de aprendizaje extremo del entorno del personaje, en base a una sólida investigación que llevó, junto a su perfeccionismo, a dilatar sus rodajes y aumentar el aura mítica que proyectaba en la prensa.
Atraco Perfecto nos ofrece una historia simple y directa, planeo un atraco y lo ejecuto, nada de rellenos que no afecten directamente al robo en si, poca charlatanería para que nos entendamos, no nos entretienen innecesariamente con la vida de los miembros del grupo, en algún momento se muestran las motivaciones de algunos personajes pero siempre de manera fugaz.
La cinta es de corta duración, nada más empezar va al grano y vemos una rápida presentación de los protagonistas, aparecen más de los que voy a mencionar, pero me centraré en el grupo que va a cometer el atraco.
Johnny Clay, cerebro del plan, un tipo duro y meticuloso, George Peatty, empleado del hipódromo, inseguro y dispuesto a hacer cualquier cosa por su novia, Mike O’Reilly, camarero del bar del hipódromo y devoto esposo, Randy Kennan, un policía que ha contraído deudas con quien no debía, y Marvin Hunger, que es el que pone el dinero para los gastos previos al golpe. Por otro lado, y por decirlo de alguna forma, tenemos a dos gangsters subcontratados, Maurice Oboukhoff, un luchador que se gana la vida con combates de poca monta, y Nikki Arcane, un tirador experto retirado.
Todos ellos son piezas esenciales para que el golpe ideado por Johnny pueda tener éxito. Para empezar rompe el espacio temporal, empezando el film con una voz en off, como si fuera un documental o un noticiario, justo en el momento del atraco a un hipódromo. Presenta a todos los personajes, uno por uno, todos ellos muy variopintos y ya no tan representativos de los personajes típicos de las películas de cine negro, demostrando que algo estaba cambiando dentro del género.
No sólo nos presenta a los personajes sino que además Kubrik nos informa de sus motivaciones para embarcarse en la aventura. Ya desde el principio, la voz en off nos informa del fracaso del atraco (un punto menos para los que pusieron el título en español), y el film, visto en “flashback” hasta el momento del atraco, viene a ser la planificación del mismo y un breve esbozo de los implicados en el mismo. Posteriormente, el film “vuelve” al presente para explicarnos su trágica resolución final.
Aquí se puede ver que junto a sus otros films, a pesar de tener argumentos muy dispares, poseen temas que las unen: el plan perfecto que falla (el ordenador perfecto HAL de 2001 que falla, el plan perfecto para solucionar la crisis de los misiles en “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” y como es el caso “Atraco perfecto”, el robo perfecto que falla).