NO ERES TÚ, SOY YO
Claro que eres tú, no yoA decir verdad, las expectativas estaban puestas y estas eran grandes.
No eres tú, soy yo (
México-2010), tenía que ser la comedia romántica mexicana del año porque tenía todo a su favor; claro está, eso hasta que se le puede ver completamente. Y al final resulta curioso como la simple percepción cambia, y
No eres tú, soy yo, pasa a convertirse así sin más en una de las peores películas del año; y nótese que no se enmarca para ello solamente en el cine mexicano, sino que puede competir con cualquier cinta cómica-romántica de factura internacional.
En la cinta,
Javier (Eugenio Derbez) es un hombre enamorado que descubre, poco después de su boda como su mundo se derrumba cuando su esposa
María (Alejandra Barros) le comunica que ama a otra persona, así que tiene que empezar de cero, sin trabajo, sin dinero y totalmente deprimido. En medio de estas circunstancias aparece en su vida
Julia (Martina García), una joven libre de espíritu que no le pone condiciones para ser su amiga… si tan sólo
Javier pudiera olvidar a
María.
Si la trama resulta familiar, es porque
No eres tú, soy yo es un
remake de la cinta argentina
No sos vos, soy yo (2004) de Juan Taratuto, una cinta que consiguió algunos adeptos por la inocencia y sencillez de su relato proveniente de la pluma del mismo Taratuto y Cecilia Dopazo. Con gran extrañeza se ve entonces el hecho, de que Taratuto tenga injerencia en el guión de
No eres tú, soy yo pero que no consiga atisbos de comicidad ni mantener una línea tragicómica que han tenido a mal tergiversar. Claro que los factores pueden ser muchos y no sólo se le puede juzgar a Taratuto toda vez que coescribe su guión con Luis Aura y Alejandro Springall.
¿Será que la idiosincrasia y el humor del mexicano no son similares al del argentino? Seguro, y por eso es inaudito pensar que no se ha podido poner más énfasis en el modo de contextualizar las relaciones amorosas en nuestro país llevándolas al extremo o matizándolas para que no parezca una completa ridiculez fílmica. No se consiguen resultados agradables, ni siquiera atisbos de comedia prediseñada.

Todo ese aspecto de peso en el guión se lo han dejado en términos de responsabilidad al sobrevalorado actor de televisión Eugenio Derbez quien hace de su primer protagónico en cine, todo un castigo para el espectador al no saber dar matices distintos a los de los múltiples personajes que maneja en la pantalla chica, quedándonos con la sensación de que en cualquier momento habría de salirle algún ademán o frase característica. No podríamos decir que eso existe, pero tampoco podemos negarlo. Derbez no puede desdoblar su personaje y darle movimiento dentro del juego argumental. Ya mucho menos lo pueden hacer los demás actores que no aportan absolutamente nada a la trama.
Entre diálogos repetitivos, y comentarios insulsos vemos desfilar minuto tras minuto una serie de situaciones para nada cómicas donde la exacerbación de emociones llega a ser cansada y bastante obviada desde un inicio; eso sin contar lo previsible de un final que se antoja tardío. Muy difícil toda esta cuestión, cuando la misma dirección viene de un director que aún con este pésimo trabajo puede considerársele prometedor y atractivo en esta industria; pero quizá no en el género manejado. Nos referimos a Alejandro Springall, un director que dio en 1999 una muestra de su potencial talento en
Santitos, una fabulosa comedia mezclada con drama que le ganó un lugar en el medio; y desde luego en 2007 llega con la comedia incisiva de humor negro
Morirse está en hebreo.
Teniendo un guión mal desarrollado, pésimas actuaciones, y una mala dirección, lo peor era pensar que ni siquiera los aspectos técnicos estaban cuidados; y para infortunio de los presentes, hemos de decir que también esto ocurre. Una musicalización bastante boba acompaña el relato de los protagonistas a ritmo de un petulante y malsano uso de los
flashbacks que no puede tapar los increíbles baches narrativos; pero mucho menos el montaje de miedo que Jorge García hace a lo largo del filme. Increíble que fuese el mismo editor de
Efectos secundarios y
Bajo la sal. García hoy por hoy, debe retirarse de esa actividad antes de que haga más daño.
No eres tú, soy yo es una comedia bien planteada, pero mal desarrollada, y eso la deja con un vacío imposible de llenar y muy difícil de visionar. Quizá en el discurso total pueda arrancar un par de risas –no carcajadas- a una que otra persona que crea que la historia es muy real en cuestiones de relaciones de pareja; pero lo cierto es que habrá más personas que a pesar de alguna risa discreta puedan creer que la cinta no funciona salvo para llenarle los bolsillos a algunos productores que la han vendido como la comedia de comedias, cuando en realidad es muy mala; y hoy por hoy, se puede estar seguro que es la película, no nosotros.