Machete

SINOPSIS:Machete (Danny Trejo) es un tipo duro mexicano que es traicionado por su propio gobierno y que ahora vaga por las calles de Texas, tomadas por un capo de la droga llamado Torrez (Steven Seagal). De mala gana, Machete recibe una oferta del doctor Benz (Jeff Fahey) para asesinar a McLaughlin (Robert De Niro), un senador corrupto. Por el camino Machete se encontrará con la ayuda de Luz (Michelle Rodriguez), una camarera de un bar de tacos, Padre (Cheech Marin), su "bendito" hermano, y April (Lindsay Lohan), una chica de la alta sociedad con inclinación hacia las armas. Y todo ello mientras está sufriendo un seguimiento por Sartana (Alba), una sexy agente del ICE que tiene especial interés por Machete...
CRÍTICA: ¡Cuidado! ¡Rodríguez ataca de nuevo!Robert Rodríguez es, cuanto menos, una figura peculiar del que cabría preguntarse qué hubiera sido de no haber coincidido su carrera con la de Quentin Tarantino. Dejando al margen su envidiable condición como productor libre e independiente que ha sabido labrarse a través de sus Troublemaker Studios, algo digno de admirar sin duda alguna, su calidad como realizador, guionista, editor y el largo etcétera de cargos que suele asumir en sus producciones se me antoja cuanto menos cuestionable como para no resultarme descabellado que su nombre pudiera aparecer en la misma lista que el de Uwe Boll. Revisando su filmografía tan sólo encuentro tres títulos que no parezcan hechos por un niño caprichoso y bromista jugando a ser cineasta, y casualidades o no, son los tres únicos que no parten de una idea propia y en los cuales ha sido sometido a fuertes interferencias creativas: 'Abierto hasta el amanecer', 'The Faculty' y 'Sin City'.
A pesar de lo que se ha dicho 'Machete' no tiene su origen en un falso tráiler incluido en aquel aburridísimo díptico llamado 'Grindhouse'; según palabras del propio Rodríguez 'Machete' es un film que debía haber rodado entorno a 1994 siguiendo el mismo modelo de producción que el de su ópera prima, 'El Mariachi'. Pero Hollywood llamó a su puerta y lo dejo de lado hasta que lo reutilizó en forma de un falso tráiler para testear su potencial, y de ahí a la gran pantalla tras comprobar que, efectivamente, lo único que despertó interés del peor proyecto en el que jamás haya metido las narices Tarantino eran estas pequeñas píldoras que concentraban en dos minutos la gracia que no habían sabido crear las dos fallidas películas juntas. Y uno de los principales problemas que tiene la película, sino el peor de todos al margen de la presencia del propio Rodríguez tras las cámaras, es que da la sensación que para extender su falso tráiler no ha tenido más remedio que meterle 80 minutos de paja...

'Machete' es una película mala, lo es de forma intencionada y ahí es en donde reside la gracia de la película. Ni hay más ni cabía esperar otra cosa. Y a buen seguro que nadie se sorprende por ello. Y precisamente ese es el gran error: que no sorprende en absoluto. 'Machete', película, no es más que una edición extendida de 'Machete', el falso tráiler. Y esta versión extendida del falso tráiler de 'Machete' no es más que una versión alternativa de 'Planet Terror'. Todo viene a ser lo mismo. De ahí que lo que parte como una presunta gamberrada, algo que funciona muy bien en el prólogo y durante algunos minutos, acabe decayendo progresivamente hasta resultar de lo más aburrido en su insípido y caótico tercio final, en donde se hace más que evidente la pesadez de un film tan repetitivo, hueco y estúpido que no aporta absolutamente nada de inspiración a un refrito perezoso y, contra todo pronóstico, completamente convencional y monótono. El falso tráiler contaba más y mejor en tan sólo dos minutos, y la película no es sino una cansina broma pesada que extiende hasta la extenuación el chiste... y ya.
Y no estamos hablando de lo absurdo y desmesurado que resulta todo en general, de su tosca y plana puesta en escena, de lo caricaturesco de sus personajes/intérpretes, de lo efectista y violentas que son sus escenas de acción o del ridículo entramado que se oculta bajo lo que se hace llamar guión. Todo esto lo encontrábamos más o menos en, por ejemplo, la reciente 'Los mercenarios', producción muchísimo más efectiva y lograda gracias a la inteligencia con la Sylvester Stallone había medido los ingredientes de su propuesta. Y es que da la sensación de que Rodríguez no se toma en serio nada, ni siquiera a sí mismo o a su trabajo, algo que recae para mal en sus propios largometrajes, películas que parecen más fruto de un juego de niños que del trabajo de alguien con conocimiento de causa; producciones simplonas, fáciles, condescendientes y tremendamente conformistas que viven de unos chistes que apenas si se elaboran lo más mínimo de cara a su proyección más allá de su sala de estar, ya sea en su faceta como cineasta para todos los públicos (saga 'Spy Kids', de la que amenaza con una cuarta entrega) o en su faceta de pura pleitesía a la serie B como el caso en que nos ocupa, y que explicarían perfectamente la inclusión sistemática de familiares y amigos para cubrir diversas tareas dentro de sus proyectos.
Mención aparte para su heterogéneo reparto el cual encabeza el sin par Danny Trejo, esa especie de David Carradine mejicano que siempre luce como un peculiar y carismático secundario robaescenas, pero que aquí pierde parte de su encanto por culpa de la suma entre sus limitaciones y el exceso de minutos en pantalla como principal foco de atención. A partir de ahí el reparto oscila entre un Jeff Fahey muy acertado (el mejor), un Robert De Niro pasándoselo en grande aunque no se sepa muy bien que caray pinta en una película así, una sosísima y aburrida Jessica Alba, unos cumplidores Michelle Rodriguez o Don Johnson, o una brevísima Lindsay Lohan, con un papel tan irrelevante que su "icónica" imagen de monja no resulta mucho más que un artificio con el que vender la película. Mención aun más aparte para un Steven Seagal que, al igual que Sylvester Stallone en 'Spy Kids 3', es recuperado para que su sola presencia sea digna de mención. No obstante sorprende que su presencia en pantalla sea tan poderosa, a pesar de que el acento le va y le viene según el plano, y por qué no decirlo, carismática.
No todo es malo en lo que vendría a ser un fallido e irregular intento terrorista cuyo excesiva complacencia por sí misma le priva, precisamente, de ese triunfo que con tanto ofuscación ansía encontrar aunque, por partes, podamos rescatar de su metraje imágenes, momentos e ideas que al menos ofrezcan un motivo por el que no denigrar sin miramientos su propuesta, no al menos del todo. Su lectura sociopolítica, por ejemplo, no está exenta de cierta mordacidad con esa especie de latente estado de ánimo belicoso entre nativos e inmigrantes que bien puede depurarse en una acertada crítica, un apunte aunque anecdótico que no deja de tener cierta morbosidad provocativa, especialmente en los tiempos que corren. Pero tras las cámaras tenemos a un Robert Rodríguez que tras intentar matar al Depredador este mismo verano no ceja en su empeño de demostrarnos desesperadamente que a mala leche no le gana nadie. Pero incluso para hacerlo mal hay que tener algo de mano. Y si, por partes la broma es efectiva y el tráiler, el de la peli y no el falso en el que se inspira, luce mucho y molón, pero es eso, el tráiler, y otra cosa muy distinta son 90 minutos de película. Hasta Mr. Fantástico tendría problemas para estirarse tanto...
Nota:
4.0Lo Mejor:
- Su falta de pudor a la hora de mostrar violencia gráfica
- Evidentemente, que el film no se toma para nada en serio...
Lo Peor:
- ... lo que por otro lado es, al mismo tiempo, su principal defecto
- Robert Rodríguez, quién parece más empeñado en resultar barato que efectivo