“El camino de San Diego” me ha parecido una película entrañable, sincera y tierna, que supone un retrato de la gente humilde que puede vivir en cualquier región del mundo, aunque en este caso se centre concretamente en Argentina y se utilice la figura de Diego Armando Maradona como excusa para ir más allá de un tema estrictamente futbolístico o deportivo. Porque la película hace una reflexión social de un tipo de gentes fácilmente reconocible por todos, como son las clases humildes, casi iletradas, que son capaces de realizar cualquier cosa por cumplir con un sueño casi utópico, poniendo todas sus ilusiones en un proyecto que para otro tipo de personas parecería fallido desde sus albores. Me ha llamado la atención el sentido del humor, ciertamente bonachón, con el que están retratados los personajes, no demasiado lúcidos e inteligentes, sino más bien un poco paletos pero con gran dignidad y corazón. Hay, además, momentos emotivos, en los que una mirada consigue transmitir cosas que sólo trascienden del alma (esa mirada nostálgica del vendedor de cámaras de fotos, me pareció muy hermosa).
Para mí el actor que hace de “Tati”, no actúa mal, aunque es cierto que desde nuestra perspectiva, sus dejes pueden resultar un poco cómicos en determinados momentos y nos pueden resultar poco creíbles, no obstante, en muchas otras películas sudamericanas y, concretamente, argentinas, aparecen personajes similares, con lo que tampoco debe de ser algo tan extraño, aunque desde España resulte casi caricaturesco.
Me ha encantado la banda sonora, de principio a fin. También me ha gustado la fotografía, los momentos de la carretera, el camión…. Muy acertado el tratamiento del comienzo como un documental y, aunque este género se abandona pronto, el tono “documentalístico” no llega a abandonar el metraje del todo en ningún momento.
Como pero, es cierto que algunos pasajes o secuencias relacionadas con el viaje de “Tati” a Buenos Aires me han sobrado o me han parecido poco interesantes, lo que le resta enteros y en algún momento se me hizo repetitiva.
Pero, en general, no comparto las críticas tan duras que algunos le han hecho, porque no me importaría volver a verla en el futuro, aunque sea lejano.
Le pongo un 6