Es curioso, porque me puse a ver la película pensando que era del rollo drama carcelario y tal, y, viendo los primeros minutos de la película de Wilder uno se da cuenta de que ya ha sonreído en más de una ocasión. Y eso que resulta difícil intentando ponerse en la piel de los seiscientos sargentos prisioneros en el stalag. La película sigue, los minutos avanzan y el metraje se acorta, pero el tono de comicidad que imprime Wilder a su película sigue muy presente durante gran parte del mismo, aunque en ocasiones uno no sabe si reír o llorar (cuando el Animalote y el que recibe siempre cartas llegan tarde al rancho y ven que el que lo sirve limpia sus calcetines en su comida-brebaje, por ejemplo). Y éste recurso, uno de los más marcados de la película, a veces pensándolo me parece una virtud (a pesar de la cercanía del fin de la guerra, he leído por ahí que parte de la família de Wilder murió en campos de concentración, así que uno ya no puede quejarse y comentar que qué frío y descarado resulta hacer una película cómica sobre los campos estando tan cerca la guerra) y a veces me parece que el tono no es del todo adecuado, porque cuando se intenta meter algo de drama, sobretodo en el tramo final de película, pues qué quieres que te diga, no acaba resultando del todo efectivo. Y el personaje de Holden (que no su actuación), sí, es un chulito y queda como el der putten amen, pero a mí me da la sensación de que no le llega el riego a la cabeza y que va vacilando al personal y haciendo creer que él es el delator para recibir palizas por doquier. Pero bueno, tampoco me quejo demasiado de eso. De lo que sí me quejo es del insulso y hostiable personaje de Cookie o cómo cojones se escriba, que es el narrador en off de la película, una narración que, sinceramente, no resulta necesaria en absoluto, mismamente como el propio personaje, que, aparte de darle puros al señor Holden no sé cual es su función dentro de la película. Además, que la primera hora la disfruté como un enano, y durante la segunda parte de la película, más o menos después de la paliza a Holden, el interés por mi parte empezó a decaer, el tono cómico desaparece casi en su totalidad y ya sólo queda saber quién es el guarro que da los chivatazos. No digo que sea malo, pero sí tengo que la impresión, una vez finalizada la película, que ésta va de más a menos, con lo que el poso que me deja acaba siendo el de ligera decepción viendo lo que me estaba gustando la primera mitad de película. Por otra parte y para sacarle las cosas buenas, pues eso, que resulta facilísimo empatizar con estos gamberretes, cuando hacen las jugarretas para ir a ver a las rusas, cuando se insultan con el gendarme alemán (eso sí, ridiculísima la escena del subnormal alemán jugando a volleyball xD) o, sencillamente, cuando planean las fugas y tal. Todos los momentos que se suceden dentro de la caseta número 4 son más que dignos y bueno, para ser sencillos y directos, la película es molona, a pesar de que no me ofrezca nada que me haga decir: ¡peliculón! Así que nada, no me extraña que esté en la filmo de Wilder como una obra menor ya que, a pesar de ser una buena película, está lejos de sus
Testigo de cargo o
El crepúsculo de los dioses por citar dos al azar. Al final le casco un señor
6.5.
Y que la gente comente en
Clásicos, joer, que dejáis esto muerto
