Otra Tierra
(Another Earth)
SINOPSIS: Otra Tierra narra la cruda y conmovedora historia de Rhoda Williams (Brit Marling), una inteligente joven que busca la forma de reparar una terrible tragedia. Vive en un mundo como el nuestro, salvo que, repentinamente, a lo largo de la noche, en el cielo aparece un planeta misteriosamente idéntico –llamado provisionalmente Tierra 2–, como un gigantesco y reflectante espejo gravitando sobre nosotros.
Para Rhoda, ese extraño e inquietante planeta, así como la realidad paralela que los científicos afirman que brinda, constituye su última esperanza. Absolutamente perdida tras sufrir un espantoso accidente que puso fin a sus sueños de convertirse en astrofísica, Rhoda no tiene ninguna perspectiva de futuro. Llevada por la necesidad vital de enfrentarse a su pasado, Rhoda termina presentándose en la casa del hombre cuya vida alteró irremisiblemente: el reputado compositor John Burroughs (William Mapother).
CRÍTICA: Cuando la excusa es casi más importante que la propia historia Un Mcguffin es la excusa que se utiliza como recurso para que la trama de un film avance en el sentido apropiado, pero que no debe tener ninguna relevancia en la misma. Se cuenta que el rey de los Mcguffin e inventor del término era Hitchcok, no sólo fue el que acuño el termino por primera vez, sino que en muchas de sus películas (Psicosis, Con la muerte en los talones) es utilizado en el arranque de la misma para echar a andar la trama. Básicamente se utiliza para engañar al espectador y a su vez engancharle, ya que piensa que la trama va a ir por unos derroteros que finalmente cambian de manera radical desarrollándose de una manera totalmente distinta a lo que se insinuaba al comienzo. Precisamente un gran Mcguffin es lo que utiliza Mike Cahill para dar comienzo a la película, este no es otro que la aparición en el firmamento de un mundo idéntico al nuestro, un mundo que nuestra protagonista observa (como cualquier ser humano haría en lugar) y es a partir de dicha observación cuando arranca su historia.
Tras, como se dice en la sinopsis, un situación catastrófica, la vida de la adolescente Rhoda cambia por completo y Cahill nos narra con un ritmo pausado y una simpleza de imágenes el cambio, como de ser una prometedora astrofísica en potencia, por una de esas casualidades del destino, la vida te cambia y pasas a ser un paria de la sociedad, con una culpa a las espaldas que te marca. Porque de eso va esta Otra Tierra, de la culpa con mayúsculas, de esa que una vez invade a Rhoda no la deja vivir, la que sufre su familia que ha pasado de tener un orgullo a tener algo de lo que avergonzarse, de la que sufre ese padre que se encierra en si mismo por no tener razón alguna por la que seguir viviendo y que sólo vive para sufrir de autocompasión y tristeza cada uno de los segundos que le queden de vida, de esa que cuando llega inunda el alma y es difícil que la abandone.
El film sin pasarse en ningún momento de rosca (cosa fácil por otra parte) nos transmite sin caer en tópicos la soledad del culpable (el que lo siente, lo sea o no) con una forma de narrar que en muchos momentos recuerda a nuestra Isabel Coixet de La Vida Secreta de la Palabras, con unos silencios, miradas y acciones que cuentan más que 20 páginas de diálogo. En eso radica el encanto de este film independiente, no ya en que sea esto último, sino en que gracias a la estética que le hace serlo (últimamente parece que todo film independiente ha de hacerse con la cámara al hombro, en perpetuo plano secuencia y con continuos traqueteos, cosa que por suerte no ocurre tanto en este film) traslada al espectador esos sentimientos encontrados que sufren los personajes y que se muestran más reales de esta forma que con la imagen cuidada y suavizada que se da en películas con mayor presupuesto. Por desgracia, aun con todo el buen hacer que cosecha, la película tiene un ultimo tramo que deja un sabor agridulce por ser soso y predecible, que sin llegar a empañar el resto de la película, si que hace algo de mella en la misma.
¿Y porque he titulado este comentario como CASI MÁS IMPORTANTE QUE LA HISTORIA? Pues porque realmente el Mcguffin debería ser algo que al principio nos interesa (de ahí que se use para enganchar) pero que a medida que la trama avanza se “olvida” en favor de la verdadera historia y que finalmente podría haber sido cualquier otra cosa, pero el problema de este McGuffin, de este mundo idéntico que parece en el cielo, es que en ningún momento desaparece de la historia. Es más se utiliza en mayor o menor medida en momentos de la historia de forma que al finalizar el film, quedan tal cantidad de interrogantes sobre él, que obstaculizan en gran medida la verdadera intención de la misma. No es bueno que al terminar la película, más que pensar en lo que nos ha contado y meditar sobre ello, el espectador divague sobre la cantidad de posibilidades que dicho Mcguffin ha abierto y no hay forma de cerrar. Parece como si el propio director se sintiese culpable de lo que nos ha hecho ver y nos proporcionase algo que nos distraiga para no pensar en ello. De ahí el CASI del título, el que casi se nos obliga a contemplar en perjuicio de nuestra propia perspectiva.
Lo Mejor:- Una sensacional y hasta ahora desconocida Brit Marling.
- Las sensaciones bien transmitidas.
- Que independiente no sea sinónimo de baja calidad y plano secuencia.
Lo Peor:- Que se nos pretenda hacer meditar sobre el tema no principal del film.
- A veces ser independiente puede ser una desventaja.
- El bajón destacable del final.
Nota: 6,2