Válgame dios, lo que hay que leer a veces. Curiosamente "a veces" suele ir ligado al polemizador de mercadillo del post de arriba.
"Refrito de las mudas que se hacían en ese año"...sí, chavalín, has visto mucho cine mudo tú como para soltar semejante barbaridad. No sé qué tipo de cine tienes en mente que se hacía "en ese año", pero vamos, que no sé a qué viene hablar de refrito de pelis mudas si no lo es en absoluto. No acabo de entender, por cierto, tu pregunta de ¿qué hay de esa ambientación, historia y personajes que pecan de originalidad? Espero y supongo que se trata de una ironía, porque así como lo dices parece que te quejas de algo original. Yo la ambientación la encuentro original, o, almenos, muy conseguida. Con lo del guión tópico y la historia que no es el más allá estoy de acuerdo.
Pero lo de que no hay nada que la haga cinéfilamente especial...vuelves a patinar, como de costumbre. Es cierto que antes de The Artist, y en pleno siglo XXI, muchos autores han jugado con sólo con la imagen en sus películas, aunque no se acercan al mainstream actual y poca gente ha podido gozarlas. Sin ir más lejos, Kaurismaki (aunque si queréis sacarle punta es de 1999), Deutsch (ya tirando más para lo experimental) o, principalmente, Maddin (que nadie se pierda su joya The heart of the world). Cine de autor, podríamos decir que, como repito, no estaba realizado para el gran público, no sólo por el hecho de ser mudas, sino por sus temáticas y por cómo las abordaban. El éxito de The Artist radica ahí principalmente: ha sabido aunar un tipo de cine muy particular y que llama muy poco la atención con una NECESARIA historia repleta de topiquillos para enganchar a cualquier tipo de espectador, tanto aquél que pisa el cine sin saber qué va a ver, cómo el cinéfilo ansioso que verá sus expectativas más o menos cumplidas a la par que descubre homenajes por aquí y por allá. No sólo eso, sino que se permite el lujo de brindarnos alguno de los momentos de MEJOR cine que ha dado el año: el sueño de Jean Dujardin que acaba con un primer plano de su jeta dónde todo suena a su alrededor menos su propia persona, amén del montaje final con el BANG por bandera, a lo que hay que sumarle la tiernísima escena del hospital, dónde vemos qué es lo que Dujardin quiso recuperar del incendio. Casi nada eh. Uno de los Óscar mejor dados en los últimos 10 años como mínimo. Y quién sabe, puede que el éxito de The Artist haga que muchos cinéfilos decidan aclarar los orígenes de nuestro tan preciado arte y empiezen a amarlo desde que andaba a cuatro patas. No es una obra maestra ni mucho lejos y está lejos de todo lo que se ha dicho de ella (que a mí también me parece un poco excesivo), pero vamos, que me alegro, y mucho, de su existencia.