El Extraño caso de AngélicaO Estranho caso de Angélica
SINOPSIS:Diálogos misteriosos entre una joven mujer y un fotógrafo, con la urgencia de inmortalizar la belleza de los trazos de un rostro que va a desaparecer. Esta obra engloba todos los elementos del universo de Manoel de Oliveira: la pasión amorosa, la fe, el trabajo, el Duero, la fuerza de la imagen. En medio de la noche, un fotógrafo recibe el encargo de hacer la última foto de una bella joven que acaba de fallecer (Angélica). Desde ese instante, vivirá una inesperada historia de amor.
CRÍTICA:Banacafalata tiene el honor de que gracias a él me he visto lo mejor y lo peor estrenado en 2011. Esto es lo segundo.
Nada más empezar ya vemos que el director,
Manoel de Oliveira, se quiere mucho a si mismo. En los créditos iniciales le falta poner "el atrezzo lo llevé yo de mi casa y el gato y el jilguero que salen también son mios".
La historia empieza con los sirvientes de una casa adinerada yendo a buscar un fotógrafo (
Ricardo Trêpa) para inmortalizar a la hija menor de la citada casa que acaba de morir (
Pilar Lopez de Ayala).
Tras 10 minutos donde lo único que había pasado era un plano largo de un coche bajo la lluvia rematado con el protagonista leyendo poesía en voz alta de pie en su cuarto (quién no lo hace a diario?) me dormí. Desperté a las 3 horas y retomé en visionado, aguantando como un campeón hasta el final.
Lo mucho que se quiere el director a si mismo ya me dio mala espina. Pronto comprobaría que podemos meterlo en el cajón de los gafapastas extremos pretenciosos que confunden hacer una película con su propia exposición de fotografía rural en el salón de actos de su pueblo.
El protagonista al hacerle una foto a ella, que yace sin vida, ve como esta le sonrie y se obsesiona con ella y su fantasma perdiendo poco a poco la cabeza (que lo de él lo entiendo, pero que ella vaya a buscarlo a él siendo recién casada y con un marido desconsolado me parece totalmente absurdo).
Y si, digo poco a poco porque de por medio se va a hacer fotos a viticultores que hay en la colina de arriba de su casa en una secuencia de 10 minutos más que solo sabe el director porque la habrá metido o una secuencia que es el descojone con 5 minutos a un jilguero con un gato mirándolo desde abajo y de repente, de fondo, el ladrido de un perro. Dioooooos! El ciclo de la vida! Casi se me salta una lagrimica.
Aunque hay secuencias que se llevan la palma del ridículo como cosquillas fantasmales desde la levitación o sopapo a un doctor que cae al suelo de la forma más antinatural posible.
Las actuaciones en general dan bastante grima. Tampoco es que haya muchos más que los protagonistas (nunca sabremos si la Ayala habla portugués, pero poner sonrisa de pánfila, genial. Lástima que no premien por ello).
Tenemos a una criada bastante antipática, a un mendigo cansino y sobretodo a "la pandilla del desayuno" que se junta todas las mañanas en la pensión donde duerme el protagonista formada por la típica portera cotilla, una chica que está de buen ver pero que practicamente no habla y pone caras raras y dos pseudointelectuales.
El director tiene la osadía de vender charla maruja de café como si fuera el Redes de Punset.
En fin, que al menos, unas risas me he echado, aunque sea escribiendo esta crítica. Solo apta para gente con una sensibilidad muy especial, que yo no debo haber cultivado aún.
Un
2.5