MISIÓN CUMPLIDA
Llegó mayo atisbando el verano, y con él, el primer gran estreno de la temporada: Misión: imposible 3 (M:i:III, EUA-2006), que no solo sigue con las hazañas antes realizadas, sino que lo hace con una espectacularidad, que se antoja difícil de superar. Definitivamente esta es la película de acción del año y diciendo solo esto, nos estamos quedando cortos.
La tercera parte de esta cinta cumple su cometido al mostrarnos acción desmedida, que se agradece al no desvincularnos de un guión que si bien tiene su base en el uso exagerado de los efectos especiales, estos se usan de manera casi justificada, aunque claro, cabe aclarar que no debemos tomarla muy en serio, porque de hecho ni la misma película lo hace.
Esta secuela que ahora la convierte en trilogía, corre a cargo del director J.J. Abrams con un guión de Alex Kurtzman y Roberto Orci. Nuevamente –y sería un error que no hubiera sido así-, la producción corre a cargo de la dupla Tom Cruise - Paula Wagner, asegurando su buena tajada de dinero en su recaudación en taquilla, la cual sobra decir que está asegurada, y de que manera.
Después de la promoción exagerada y la continua programación de las dos primeras partes repetitivamente en televisión por cable, el ansia por seguir la historia de Ethan Hunt era abrumadora, lo cual se podía satisfacer asistiendo al cine pagando un precio de boleto que se queda corto ante tanta carga explosiva visual.
En esta ocasión, el superagente Ethan Hunt (Tom Cruise) que trabaja para el FMI, está a punto de casarse con su preciosa novia Julia (Michelle Monaghan), la cual, no tiene ni la más remota idea de lo que hace el Ethan cuando le salen trabajos foráneos. Ethan ahora es instructor y enseña a los nuevos agentes a lidiar con situaciones de riesgo al límite. El problema surge cuando una antigua alumna aventajada es secuestrada por Owen Davian (Phillip Seymour Hoffman), un traficante de armas que no da tregua para conseguir lo que quiere y que ha amenazado a Ethan con matar a su esposa.
Aunque las dos primeras partes fueron buenas, no abusaban de los efectos al extremo, por lo que la trama se centraba en el guión cuidado sin que no por ello hubiese absurdez narrativa. Lo que hace Abrams, es algo que supera a las anteriores no en estructura narrativa, pero si en espectacularidad –y seamos francos, queremos ver a Cruise dando patadas, no ligando a la damisela en turno-.
El guión es dinámico y fresco huyendo de cualquier pretensión que no sea la de divertir. El cine de agentes secretos tiene con esta, una película trepidante, explosiva y cargada de adrenalina, alcanzando un ritmo brutal que nos tendrá a tope en la butaca, acumulando nuestra tensión de principio a fin; la trama esta llena de engaños que juegan con las emociones del espectador hasta el grado de no creer lo que se ve en pantalla y casi rezar porque nuestro valiente héroe salga avante de tanta tragedia que no nos deja ni respirar
Del reparto ni que decir, aparte de Tom Cruise podemos ver al versátil y recién oscareado Phillip Seymour Hoffman como un villano de antología, a Billy Crudup, Laurence Fishburne y repitiendo Ving Rhames. La música alcanza los niveles deseados para captar nuestra tensión y elevarla aún más, revitalizando aquel tono clásico con el que todo mundo identifica a este título adaptado de una serie televisiva.
Definitivamente, lograron un buen producto de excelente manufactura, cumpliendo la misión de entretener a las grandes masas, y asegurando que quién la vea, gozará de 126 minutos –la duración total- de espectáculo y entretenimiento puro pero siempre bajo control y con la seguridad que da tener un guión aceptable, una historia sin cabos sueltos y unas actuaciones medidas.
Por Ángel Negrete