Las colinas tienen ojos
Los ojitos del diabloAhora ya no importa que época del año estemos atravesando, para que las distribuidoras opten por estrenar títulos que acomodaban en fechas específicas para que la cinta en cuestión, cuadrara con la ocasión. Así, podíamos ver cintas animadas en verano, las navideñas en diciembre, las taquilleras en otoño, las de arte en enero, y las de terror fuera de tiempo de
Halloween.
Con estas últimas pasa algo inteligentemente curioso y raro, pues son tantas las que se estrenan en octubre y noviembre, que les conviene mucho más adelantar el estreno por cerca de 5 meses o más, pero esto ya no resulta tan idóneo, cuando todas las cintas de terror hacen lo mismo, y es que en afán de captar más gente, es mucho más efectivo estrenarlas en periodos vacacionales que procurarán una mejor taquilla, como
Las colinas tienen ojos (
The hills have eyes, EUA-2006) -
El despertar del diablo en México- a la que ya le han antecedido varias en las últimas semanas, y aún faltan por estrenarse. Y a propósito del título en México, nada más falso que ello.
De hecho, muchos podrán confundirla con una cinta titulada
El despertar del diablo (
The evil dead, EUA-1981) de Sam Raimi, pero aquella si guardaba una relación directa con el titulo; esta no parece tener sentido alguno, porque no aparece ningún diablo, y mucho menos se despierta en ningún momento. Lo que vemos en pantalla es una infranqueable cinta con tintes
gore que puede dejar asqueados a más de uno, y no porque sea mala, de hecho cumple con su función de la manera más cruenta posible.
Esta cinta de hecho es un
remake de la película de Wes Craven
Las colinas de la muerte (
The hills have eyes, EUA-1977) pero ahora revitalizada con dosis de actualidad, conservando la esencia del
film original. La historia es bastante elemental, un viaje familiar por carretera a bordo de un camper, que más allá de tener como pretexto el festejo de un aniversario más de matrimonio, es la búsqueda de sanar la deteriorada relación entre los elementos de la familia en general; por supuesto, se trata de un viaje que a prácticamente nadie tiene contento. Ese viaje se tuerce terroríficamente, cuando se adentran en una zona de restricción por uso de energía atómica del gobierno. Pero en las colinas algo se esconde, y el aire huele a resentimiento.
Algo interesante es que la idea original de Craven se basa en el caso real de la familia Sawny Beane -que tuvo hasta 48 miembros- de Escocia en el siglo XVII, quienes emboscaban a innumerables viajeros en caminos solitarios, los mataban de maneras inenarrables para después comerse a sus víctimas. El Rey James I de Escocia envió a aproximadamente 400 soldados y perros de caza para encontrar el escondite de la familia: una cueva sacada literalmente de una cinta de terror pues se encontraba llena de sangre. Después de su captura, el Rey mandó ejecutar a toda la familia del mismo modo en que habían matado a sus víctimas.
En la cinta, las colinas y la noche hacen un perfecta combinación de elementos inquietantes, pero la violencia de los atacantes carece de matices, remitiéndonos a un
gore previsible y repetitivo en un guión del mismo director Alexandre Aja, que no nos envuelve en la historia familiar ni cuando se encuentra unida, y mucho menos cuando intenta mostrar clemencia ante los cuerpos desmembrados o visceralmente atacados.
En principio se siente bastante lenta pero después todo se nos muestra gratuitamente intuyendo lo que ocurrirá; pero no confiarse, porque habrá varios sobresaltos que te levantarán prácticamente de la butaca puesto que, encontraron el momento idóneo para mostrarlos no dejándose guiar por lo abrumador que resulta perderse entre tantas muertes espantosas. Esta es definitivamente la cinta para brincar un poco en el cine -antes de quedar asqueados-, pero no para intentar recordarla después de una semana. Ni le guiña un ojo a la original aunque haya volteado a verla.
Por Ángel Negrete