La sombra de la sospecha
Cuando los centinelas fallanLas series televisivas tienen una ventaja que el cine no tiene, y es la de la elocuencia y reiteratividad de la trama, pudiendo ahondar en ella a través de diversos capítulos, cosa que el cine tiene limitado al tomarse como pieza única. Pero a su vez, las series tienen su desventaja al no ser concretistas, redundando con ello en muchas situaciones para que algún incauto que no ha presenciado desde el inicio alguna serie, pueda entenderle sin esforzarse tanto. El cine se evita ese problema.
Pero aún con ello, se ha formado una dualidad, y es que de entre las muchas cosas de las que el cine se nutre para su procurado éxito, una de las más latentes es aquella enfocada a la integración a la pantalla grande de ciertos actores con probado reconocimiento y renombre en la pantalla chica, trasladando en algunos casos alguna serie en su adaptación para cine, o más comúnmente, seguir la tendencia de sugerir nombre relevantes para protagonizar otras historias también en cine.
Dos de las miniseries más importantes de la televisión estadounidense, sirven de catálogo para que la nueva cinta de Clark Jonson tenga un reparto más sobresaliente, estas series son:
24 (ahora
24 Inmortal) y
Esposas desesperadas (
Desperate housewives), ambas geniales en su género –acción y tragicomedia dramática respectivamente-, y sobre todo, con un reparto de excelso trabajo de
casting. Así, Jonson, toma prestados al titular de
24, el imparable Kiefer Sutherland y a una de las protagonistas de
Esposas…, la ultramegabellísima y candente Eva Longoria, en
El centinela (
The sentinel, EUA-2006).
En este
thriller político de acción,
Pete Garrison (Michael Douglas) es un agente secreto encargado de la protección del presidente de los Estados Unidos y de su esposa
Sarah Ballentine (Kim Basinger), pero de repente una serie de chantajes lo involucran con la primera dama, poniendo al
Servicio Secreto a dudar de los extraños acontecimientos que ocurren, pues al tiempo parece que alguien planea un atentado contra el
Presidente.
Garrison debe huir entonces, pues es visto como sospechoso mientras que el agente
Breckinridge (Sutherland) y su asistente
Jill (Longoria) lo siguen de cerca.
La televisión es la televisión y el cine es el cine, por tal razón, el papel más importante recae en alguien con experiencia y renombre como Douglas, incluso Basinger –y aún dudando de sus cualidades histriónicas- tienen el mejor desempeño en esta trama que se basa en la novela de Gerald Petievich. Intrincada al inicio, esta cinta comienza a deslizarse como cuchillo en mantequilla mientras avanza con el poco a poco, pero luego todo se atora de buenas a primeras antes de la mitad, y no se necesita ser un centinela ni tener ese puesto para observar que eso realmente ocurre.
El guión a momentos muestra sus debilidades y su flaqueza, y los entrecortes de edición tipo cortinilla trepidante aunque muy buen realizados, parecen más parches visuales que otra cosa en un estilo que se aprecia bastante en televisión, no así en el cine. Lo que sí es cierto, es que el desempeño actoral –solo el de los papeles principales- muestra solvencia teniendo solo en contra la pobre construcción de sus misma psicología.
Todo se vuelve incesante y tedioso, por lo que entonces empezaremos a notar la falta de medición de tiempos entre secuencia y secuencia en las que algunas resultan obsoletas o por lo menos sobradas en tiempo; como la total participación de Longoria, que desgraciadamente solo está por estar. Una película más de anaquel que no tendrá su lugar en la mente del público en unos cuantos meses, y que seguramente les recordará a Kiefer y a Eva, a ser más ob-ser-va-do-res en cuanto a los proyectos que eligen, porque tanto Michael como Kim ya se han acostumbrado a sus malas elecciones.