PIRATAS DEL CARIBE
EL COFRE DEL HOMBRE MUERTO
Di sí a la pirateríaUna de las cintas más esperadas del verano llega cargada de acción, aventura, diversión,
FX, un derroche de elocuencia y una apabullante estela de éxito dejada en taquilla desde su estreno, nos referimos a la cinta que ha generado mayores ganancias en estos meses de
blockbuster, nos referimos a la secuela de
Piratas del Caribe (
Pirates of the Caribbean), una segunda parte que contrario a lo que dicen no es mala; pero, ¿de donde surgen estos singulares personajes?
La distinciónRegularmente, en estos tiempos cuando escuchamos la palabra “piratería” tendemos a asociarla rápidamente con una popularización que se ha hecho del delito de la copia de obras artísticas de cualquier índole y en cualquier ámbito sin consentimiento expreso por parte del autor. Dicho término mal empleado viene precisamente de esa actividad de los llamados piratas, que se apropiaban de manera ilegítima de objetos que no eran de ellos, por lo que más que nada, esta palabra debiera usarse correctamente refiriéndose al delito de infracción al derecho de autor o a la propiedad industrial, y dejar la palabra piratería para lo que en verdad es la piratería.
Este vocablo viene del griego
πειρατησ, que resulta asimilado de un verbo que entre otras cosas significa "
esforzarse en los actos", o "
intentar buena fortuna en las aventuras". Lo cierto es que la piratería es una actividad muy antigua que se remonta a los inicios de la navegación portuaria en siglos pasados, que consistía básica y primordialmente en el ataque de un navío a otro cuando se encontraban en mar abierto para robar su carga o la misma nave. La verdad es que nos hemos forjado una idea en la que ubicamos a estos personajes en pleno mar, y no siempre era así, sino que en ocasiones también las ciudades cerca de la costa pagaban el precio.
Haciendo historiaCabe destacar que no todos los piratas cometían estas “fechorías”, sino que había divisiones dentro de estos; como corsarios, filibusteros y bucaneros, que eran unos y otros variaciones de una misma actividad. Por un lado los corsarios eran navegantes que ostentaban el permiso del gobierno mediante una carta de patente para capturar o saquear naves enemigas. Los filibusteros por su parte eran grupos de hombres emancipados de provincias españolas que se ubicaron en el Mar de las Antillas. Los bucaneros eran muy diferentes, pues vivían en completa libertad física y de acción, no guardando orden ni reconociendo obediencia hacia nadie, sus filas estaban formadas por rebeldes y fugitivos que tenían su base y refugio en la isla llamada La Tortuga, pues los españoles comenzaron a perseguirlos durante el siglo XV.
Sin embargo, los filibusteros y los bucaneros fueron los más relevantes, pues tenían un circuito de planeación detallado enfocado exclusivamente al Mar Caribe -uno de los mares más grandes del mundo- en el Océano Atlántico también llamado Mar de las Antillas por estar ubicado al suroeste del arco antillano. Las embarcaciones españolas cuando tomaban rumbo al Nuevo Mundo en sus colonias, tenían muchas veces que atravesarlo, exponiéndose con ello al robo de numerosos y valiosos cargamentos de oro y especie. De esta forma se forjaron muchas historias provenientes de altamar y que tocando tierra narraban las barbaries o robos que los piratas cometían, entre los más famosos, Francis Drake, Henry Morgan ó Edward “
Barbanegra” Teach, entre otros.
Desgraciadamente el concepto de pirata se perdió y degradó, por la actividad exponentemente brutal y malsana de los bucaneros, que ya no buscaban la aventura y las grandes hazañas, sino su propio beneficio. A partir de 1850 los piratas fueron azuzados y dispersados con las “nuevas tecnologías” militarizadas, sin que por ello en la actualidad no existan pequeños grupos en forma menos organizada; en algunos países como Malasia, Somalia y partes cercanas a la India.
Disney y sus juegosHistorias extravagantes alrededor de estos personajes, mitifican la leyenda, y la necesidad de darlas a conocer al mundo tergiversándose en maneras diferentes son necesarias; como lo hizo
Disney en sus parques de atracciones al integrar entre sus muchos juegos una aventura llamada
Piratas del Caribe, que según conocedores de parques temáticos resulta bastante impactante, pues logra trasladar a ese mundo de parches en los ojos, patas de palo, garfios en lugar de manos (ya aclaramos que hay cosas tergiversadas) y sobre todo con las escenografías detalladas, que países del primer mundo con alto capital de inversión se pueden dar el lujo de crear.
Adaptando un ¿clásico?A decir verdad, no se nos hace nada raro cuando a los creativos en las aras de producción se les ocurre la “original idea” de adaptar un libro, un cómic, alguna canción, una serie, una caricatura, o muchas cosas más, pero ¿un juego de atracción? Pues bueno, a
Disney se le ocurrió hacerlo bajo la batuta de Gore Verbinski, “memorable” por el
remake de
El aro (
The ring, EUA-2002).
El resultado fue
Piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra (
Pirates of the Caribbean: The curse of the Black Pearl, EUA-2003), donde en el Mar Caribe del siglo XVII, los piratas que navegaban en el
Perla Negra -capitaneada por
Blackheart (Geoffrey Rush)-, intentan terminar con una maldición que los ha condenado, mientras el desorientado capitán
Jack Sparrow (Johnny Deep) desea recuperar ese, su barco, ayudado por
Will (Orlando Bloom) y
Elizabeth (Keira Knightley) a los que se lleva literalmente entre las patas para cumplir su propósito.
Sin mucha fe por delante, o sin más pretensiones que las de entretener,
…La maldición del Perla Negra fue considerada una de las mejores películas del verano, ya no hablemos de los ingresos en taquilla. Además, la increíble la nominación al
Oscar para Jhonny Deep como mejor actor por su papel de
Jack, pues la verdad no era un personaje para nada convencional o del gusto de los académicos. Con el éxito asegurado solo una cosa se veía venir a lo lejos: ¡más piratas!
Cuéntame una de piratasPues ya entrados en ganancias y no alejándonos bastante del éxito de la anterior, lo inevitable se hizo evidente, la realización de la segunda parte se comenzó a rodar, pero pensando a lo grande,
Disney optó por concretar una trilogía, así que la idea de rodar consecutivamente la segunda y tercera parte fue una realidad. Mientras tanto,
Piratas del Caribe: El cofre de la muerte (
Pirates of Caribbean: Dead man’s chest, EUA-2006) ya se encuentra arrollando la taquilla colocándose en primer sitio desde el día de su estreno, y las razones no son para menos.
En esta ocasión el pirata
Jack Sparrow deberá pagar una deuda de sangre que contrajo con el legendario
Davy Jones, soberano de las profundidades del océano. Si no cumple con el pacto sufrirá una eternidad de servidumbre en manos de él. Al tiempo se realizará la búsqueda del misterioso
Cofre de la Muerte, que según la leyenda, aquel que lo posea tendrá el control absoluto de
Davy Jones. El peligro es inminente y el destino se presenta incierto para el capitán
Sparrow y su tripulación. Para ayudarse a cumplir el pacto, otra vez
Jack se apoya de
Will y
Elizabeth, quienes también tienen razones para unirse a la causa.
Lo primero que hemos de aplaudir en esta secuela, es que podemos ver de nueva cuenta al reparto original, y que la historia comienza justamente donde terminó la primera, de tal manera que la cinta es bastante digerible y nada compleja en el manejo de la trama, haciendo que hasta el más despistado pueda captarla en su totalidad. Aunque es la continuación, esta segunda parte se presta a una lectura individualizada por el cotejo de otra aventura ajena a la anterior, pero la primera parte sin duda es un referente perfecto que ahonda más en la forma de cada personaje.
Y hablando de personajes, sería imposible dejar de mencionar, que el eje central de la cinta no es el galán Bloom o la bella Knightley, sino el exquisito y elaborado personaje de Deep, quien tiene en
Sparrow uno de los personajes contemporáneos más identificables y queridos a pesar de su doble moral, y su desfachatez anárquica ingenua e ingeniosa al mismo tiempo.
El aspecto musical dado por Hanz Zimmer lo tiene bien medido en intensidad, por lo que no desbalancea y tampoco es necesario un fonómetro para comprobarlo, le da solo el énfasis correcto a esta aventura que aunque mejor lograda en divertimento minuto a minuto (325 millones de dólares de coste los avalan), y superando a su predecesora en ese aspecto, se han olvidado de prestarle más atención a la trama que requería mayor interacción dramática entre personajes.
Lo que es un hecho, es que la cinta estira situaciones hasta el grado del hartazgo, pudiendo haber sido simplificadas en buena parte y reduciendo por lo menos algunos minutos el metraje. El final resulta una mediocridad, ya que aunque sabemos que viene en camino otra secuela, cada cinta como pieza única debe tener una capitulación correspondiente y un final para dicho capítulo, y aquí es partido como si fuese telenovela de
Televisa un viernes por la noche.
Nos damos por bien servidos, pero no por convencidos; esperando que la tercera sea la vencida y por lo tanto, en esa tercera parte a estrenarse en 2007 –titulada tentativamente “
At the world’s end” (“
Hasta el fin del mundo”), no nos den más de lo mismo sino lo que hasta ahora nos han dado sumándole gran destreza en la narrativa, porque el público aún no está cansado de la piratería –en el correcto uso de la palabra-.