Confieso ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento palabra, obra y omisión, y además, confieso, que no existen maneras perfectas de morir (la muerte chiquita está exceptuada), el corte de venas es doloroso si no lo haces rápido, lo de la sobredosis de pastillas es aceptable siempre y cuando sepas que tipo de pastillas elegir, lo de la soga al cuello, la verdad que ya está pasado de moda -todos los periódicos tren a un falto de originalidad en la última página colgando-, lo del tiro en la cabeza como que no me cuadra... digo, yo no quiero otro agujero en mi cuerpo... pero por el amor de DIOS!!!!! nunca lo hagan con insecticida...

Aparte de que la verdad no tiene un buen sabor (ni aunque sea casa y jardín), los efectos secundarios son instantáneos, por experiencia propia: empiezas a forzar tu garganta a toser sin que puedas (sientes que tienes algo atorado), después empieza a dolerte la cabeza fatal, luego te empezará a dar un frío descomunal, la cabeza intentará estallar, la garganta se afecta y te comienza a raspar hasta dolerte los oídos, sientes necesidad de lavarte la boca a cada instante, comer, ingerir líquidos, bañarte, abrigarte, escupir, y escupir, y escupir, y no sale saliva, sino una mezcla con baba, te da somnolencia... como para mí dormir es inaceptable por tanto trabajo, hube de ir al doctor, pues está contraindicado el vómito a causa de los solventes contenidos en el insecticida..., la receta incluía
Atropina (me purga que no me receten
Diazepam todos los días) y
Diclofenaco. Bueno, después no puedes conciliar el sueño, tienes pesadillas, te pasas dando vueltas en la cama, el frío se vuelve descomunal, y cuando despiertas el mareo es menor, el dolor de cabeza no existe, la garganta está irritada y no tienes la mínima intención de hablar. Un tip: Una cerveza fría te oculta el padecimiento...
Cuando salgan nuevos productos al mercado, ya les daré mi opinión, mientras sale otro método más eficaz ya les estaré contando a todos mis amigos suicidas... Un saludo
post-casimortem .