SRA. VENGANZA

Violenta como la vida misma La vida nunca es justamente como uno quisiera que fuese, y no porque uno no se esfuerce porque así sea, sino porque como a veces se dice, la vida es injusta con algunas personas. Si lo vemos desde una perspectiva real, podremos asegurar que cada quien elige su destino, pero en ocasiones hay situaciones en la que los seres humanos nos vemos involucrados y no podemos salir avantes solventando tal situación, es ahí cuando quedamos ariscos ante sucesos que nos marcan, a algunos más, a algunos menos.
De entre esas situaciones destacamos las injusticias, que es un aspecto en el que desglosaríamos a toda aquella gente inocente que purga condenas en cárceles del mundo; que por alguna u otra circunstancia o suceso, estaban en el lugar equivocado y en el momento equivocado a la hora equivocada, como le pasa a
Geum-ja, la protagonista de
Sra. Venganza (
Sympathy for Lady Vengeance, Corea del Sur-2005), la más reciente cinta del director surcoreano Chan-Wook Park.
Este director tiene con esta nueva cinta el cierre de una trilogía que comenzó con
Sympathy for Mr. Vengeance (
Corea del Sur-2002) y
Cinco días para vengarse (
Oldboy, Corea del sur-2003) y que de manera muy lograda giraba en torno a la violencia (en algunos momentos exacerbada), el
leit motiv que la procuraba, su desenlace utópico, las consecuencias de la misma y la satisfacción provocada; y es que definitivamente, “
la venganza es un plato que se sirve frío”.
A sus 19 años,
Geum Ja (Lee Yeong-ae) es encarcelada por el asesinato de un niño. Ella ha encubierto al señor
Baek (Choi Min-Sik), y éste le ha pagado traicionándola. Ya en prisión prepara cuidadosamente su venganza con el apoyo de sus compañeras. Tras 13 años de condena es liberada, y lo primero que decide hacer es buscar venganza.
La historia resulta algo dramática, no de niveles muy altos, pero la simpleza de la misma hace que sea destacable por la sencillez y limpieza de los diálogos, lo que al final aterriza en un buen guión –del mismo director junto con Seo-Gyeong Jeong- que se balancea entre escenas en presente y pasado –articulado adecuadamente gracias al guión y desde luego a Jae-Beom Kim y Sang-Beom Kim, editores del
film- mientras vamos uniendo la historia de la protagonista y nos embelezamos por la belleza visual de imágenes que a todas luces son artísticas y casi obras de arte por si solas.
Pero si hay algo verdaderamente excepcional en esta cinta, es todo un despliegue de aparato publicitario basado en carteles
teaser y oficiales tanto para cine y sus ediciones en
DVD, que son magistrales, mostrando una coherencia desconcertante en cuanto al tema de la violencia y la integridad casi santificada de la protagonista, en impresiones limpias, llenas de estética visual con enfoque en secciones áureas y conceptos medidos. Se puede llegar a pensar que la publicidad es mejor que la misma cinta.
Este drama de 112 minutos lleva la violencia a niveles artísticos –no coreografiada ni llena de excesos con las que asociamos el cine asiático-, no es acción de ninguna manera, y la sobria interacción entre personajes, dan muestra sustituible de ello. La conceptualización de las ideas fundamentales, aunque son redundantes no son motivo para que la pieza decaiga, aunque no están tan fuertes como en
Cinco días para vengarse, y a media cinta da muestra de cansancio o pasividad esperando a resurgir, lo cual hace hacia el final de nueva cuenta.
Esta cinta con algunos baches argumentales transcurre en la reiteración, pero que venganza no resulta reiterada en grandes dosis que no sea la que sale desde lo más obscuro de nuestras ganas de hacer justicia por nuestra propia mano, cuando todas las instituciones a nuestro alrededor han fallado en múltiples ocasiones y no existe la justicia divina en la tierra.