Macario (1960) 
Macario es, y debe verse, como una fábula, como un cuento que sirva de vehículo, de forma sencilla y eficaz, de la moralina que todo cuento debe tener. En este caso nos encontramos con el prota que da nombre a la película, que comparte madriguera con mujer e inumerables hijos. Hasta las narices de ver que sus hambrientos descendientes devoren como si no hubiera un mañana, decide ponerse en huelga de hambre hasta poder catar és solico un pavo real entero (o un sucedáneo). Cuando lo consigue, eso sí, tres elementos hambrientos le reclaman un trozo de pavo o lo que sea: el diablo, dios y la muerte. Fuera del argumento, que ya he contado demasiado, destaco sobretodo la fotografía de
Figueroa, especialmente en el tramo final de la película (cualquiera que haya visto
Las tres luces de
Lang verá que ese casi cierre de la película no es en absoluto casual. Por lo demás, supongo que por el hecho de ser un cuento, no acaba de engancharme o gustarme la simpleza e ingenuidad de los personajes, amén que el desarrollo de la historia tampoco me invita demasiado a la sorpresa, pues su desarrollo es más o menos predecible. Vale, el final te lo meten con cola, pero ya es un poco tarde. De visionado agradable, se lo podría recomendar a todo el foro, creo. Hasta a Querol podría no no gustarle. Un
6The Temptation of St. Tony (2009) 

Para los amantes del surrealismo más escabroso y de lo excesivo como principio. Mira que formalmente es una película que te seduce desde el primer fotograma, incluso puede decirse que la historia te interesa (si es que podemos hablar de historia en el sentido normal de la palabra). Incluso dejando de lado la historia es un ejercicio formal sumamente interesante.
Õunpuu apuesta por un B&N preciosista, con un tono feísta y hermético que, sin embargo, acaban resultando de lo más sugerente y destacable de la película. Todo lo demás es una composición y sucesión de excesos, de situaciones que acaban diezmando mis energías vitales y me agotan un rato gordo. Como propuesta visceral que es, pues, consigue su objeto a medias, pues el juguetito tiene gracia durante la primera hora, pero acaba desesperando al más pintado (a mí, particularmente). Una lástima, porque tenía ciertas expectativas puestas en ella.
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4Una mujer de París (1923) 

Comentada en el
TorneoPrimer (2004) 

Comentada en el
TorneoVarieté (1925) 

A destacar especialmente dos elementos. El, como siempre destacable, señor
Emil Jannings que, incluso sin hacer un papel que me parezca realmente grandioso (queda algo lejos de maravillas como
El último o
La última orden), sí que se le puede destacar por encima de casi todos los aspectos de la película, sólo superado por la dirección de
Dupond y la fotografía, que logran una película ciertamente avanzada, con tropecientos detalles delicatessen que, aún a día de hoy, puede dejar embobado a más de uno (las escenas de acrobacias en el trapecio o las de la feria son un amor). Incluso detalles como el hecho de que una espalda a veces diga todo lo que el espectador quiere sentir son elogiables (vemos ya desde el principio de la película que la chepa de
Jannings cobrará un protagonismo inusual). Lástima que todo se vea amarrado por una historia de lo más tontorrona e insulsa, de lo más tópica y poco trabajada, y de lo más descafeinada e inverosímil que puedas tirarte a la cara. Y eso que el ambiente circense en este tipo de películas mudas suele seducirme con bastante facilidad. Pues eso, una lástima. Un
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