EN BUSCA DE LA FELICIDAD
La eterna búsqueda En la búsqueda hipotética del hombre por encontrar lo que mejor satisfaga a su persona, nos encontramos con otras necesidades, que obviamente nos llevarán a otras búsquedas; y buscar, bien o mal siempre dependerá de dos cosas: la primera, el buscador; y la segunda, lo que estamos buscando.
A sabiendas de que algunas búsquedas resultan extenuantes,
Chris Gardner (Will Smith) un vendedor de aparatos que en cualquier otra época pudieron innovar en el ámbito de las necesidades médicas, ve mermados su sueños a la par que sus ventas y su vida familiar a causa de las deudas económicas.
Chris no obstante se hace cargo de la custodia de su hijo (Jaden Smith) al mismo tiempo que trata de cambiar su vida profesional en busca de una mejor vida para su familia, y sobre todo para su esposa (Thandie Newton).
En este drama que en ocasiones puede resultar hasta aleccionador y que está inspirado en una historia verdadera –suficientemente manipulado para asegurar cierto tipo de eficacia dramática que quizá de otras formas no lograría sin el hecho de la “inspiración”-, tenemos a un hombre que ha visto pasar el caos ante sus ojos y lo sigue dejando pasar aún consciente de que le está arrastrando hacia un futuro mediocre aún cuando su presente ya respira aires.
En busca de la felicidad representa un buen vehículo -y solamente eso- para todos los involucrados, y nos muestra perfectamente los diferentes caminos por los que puede llevarnos la vida contra todos los planes visionados. Tristemente la cinta se vuelve rutinaria y rutinaria y rutinaria y tan rutinaria como estas últimas palabras.
Y planteados al inicio, como dichos buscadores, buscar la felicidad puede ser tan subjetivo como ambiguo por lo que la búsqueda puede resultar infructuosa. Y en esta cinta todo va por el camino. Los personajes de
En busca de la felicidad dejaron ir el tren oportuno para conseguirla, y esa última palabra, tantas veces pronunciada que casi resulta utópica, se extravía.
Aquí se convierte solo en una simple meta a través de la cual el cine espectador podrá deleitarse de manera ajenja con esta historia con
voz en off en nuestras cabezas -un truco muy gastado pero aún efectivo- ayudándonos a consagrar al protagonista que ciertamente coincidiremos en hacerlo, porque la cinta no nos deja de otra.
De los aspectos plausibles encontramos sobretodo una medida actuación de Smith y la belleza siempre presente de Newton aún cuando este papel no es de los que mejor le vienen. Pero antes de todo la música, que con cada tema promete poner a trabajar los lagrimales. Sin duda el
soundtrack debe resultar un remanzo de calma cinematográfica. Mientras tanto Gabrielle Muccino dirige una cinta bonita, mientras lo complicado de la verdadera búsqueda de una felicidad se queda determinada ante dramatismo amortiguado ante sucesión de desgracias.
Imposible encontrar a manos llenas una mirada crítica hacia el tema de la superación y de cómo los propios “americanos” no logran conseguir el
american way of life, pero sin duda inteligible manera de presentarnos maneadamente la situación, cada quien solo debe ajustarla a una realidad dura y eh ahí lo que pudo haber sido una gran cinta.
Una versión muy amable y fluida, que hace que esta modesta y pequeña cinta, de entre su timidez muestra garra para mostrarnos que la búsqueda de cualquier algo, no puede ser tan difícil si antes buscamos dentro de nosotros, quizá entre tanto y tanto encontremos lo que algunos llaman felicidad y puede que hasta algo más.