Cartas desde Iwo Jima
Sinopsis: Rodada íntegramente en japonés, la película ofrece la versión nipona de la batalla que Eastwood ha plasmado en otro filme, "Banderas de nuestros padres" (Flags of Our Fathers, 2006), que recoge la visión estadounidense. Ambas películas narran las perspectivas de ambos bandos sobre la batalla más cruenta de la II Guerra Mundial en el Pacífico, en la que fallecieron más de 20.000 japoneses y 7.000 estadounidenses.
A sus 72 años
Clint Eastwood se ha embarcado en una empresa harto difícil para cualquier director de su edad, convertir en imágenes la batalla que aconteció en la 2ª Guerra Mundial en la isla de Iwo Jima, y lo hace además en dos películas distintas, una desde el punto de vista americano,
Banderas de Nuestros Padres, y la otra bajo la óptica nipona,
Cartas desde Iwo Jima. Sería fácil comparar la una con la otra pero no lo voy a hacer, por qué si bien hay escenas que se complementan en ambos films, creo que no es necesario el visionado de una para entender la otra, aunque traten el mismo hecho, son dos maneras, dos culturas, la oriental y la occidental, totalmente opuestas de entender el conflicto bélico.
Con un presupuesto infinítamente inferior a su predecesora,
Cartas desde Iwo Jima es una película que nos habla fundamentalmente sobre como los japoneses entienden la guerra y la soledad de unos soldados sabiéndose probablemente en los últimos días de su vida.
Abandonados a su suerte en la isla del Pacífico, sabiendo que no recibirán ayuda de la flota aérea ni naval, vamos conociendo retazos de sus vidas a través de las cartas que van escribiendo a sus familiare y que dan título al film.
Destacan por encima de todos el general Kuribayashi ( interpretado magníficamente por Ken Watanabe ) un hombre superado por las circunstancias, ya que es consciente que sus medios y efectivos son muy inferiores en número a los americanos, pero cuya ideología y honorabilidad haran que trace una estrategia, hace que se enfrente con algunos de sus subordinados, ya que éstos la consideran descabellada, pero que él está seguro que les ayudará a aguantar las embestidas de sus enemigos, ya que los conoce muy bien al haber vivido un tiempo en América y saber como piensan.El otro personaje de relevancia es un simpler soldado, llamado Saigo ( Kazunari Ninomiya ), un sencillo panadero que es llamado a filas para defender el Imperio y que ha de abandonar a su família.
A través de estos dos personajes y de las cartas que escriben, conocemos por medio de flashbacks perfectamente integrados en la historia, lo que sienten en ese momento y los recuerdos que tienen de antes de llegar a la isla hacen que éstos esten perfectamente definidos y te identifiques con ellos en todo momento, Estwood lo consigue con tan sólo unas pocas líneas de diálogo, cosa digna de alabar.
La narración y dirección es intimista, poética, pausada, el director te va llevando a lo largo de las dos horas y cuarto de metraje hacia donde él quiere con unas imágenes hipnóticas, conmovedoras y crepusculares en algunas ocasiones ( los citados flashbacks ) y duras y sin concesiones en otras ( las escenas de batalla ). La fotografía de Tom Stern ( esos tonos grisáceos, terrosos y claro-oscuros ) y el sonido son magníficos. La banda sonora, basado en piano y trompeta, compuesta sorprendentemente por su hijo Kyle Estwood y Michael Stevens ( en este caso sí que diré que me ha gustado más que la de Banderas... ) suena en momentos muy puntuales pero es muy adecuada.
Otra de las cosas que más me ha gustado, es que las cartas están narradas con la voz en off por quién la escribe, no nos las muestran en ningún instante, sólo en un par de ocasiones, que son dos de los momentos más conmovedores para mí de la película.
El hecho de estrenarse en Versión Original no es impedimento para seguir bien la historia, a los cinco minutos ya estaba inmersa en los acontecimientos y no perdí el hilo de lo que ocurría en pantalla en ningún momento. Es más una vez vista no me la imagino doblada.
Clint Eastwood nos acerca con total naturalidad y sencillez una cultura que tiene poco que ver con la nuestra en su forma de entender y sentir la guerra. Sin abandonar su propio estilo cinematrográfico consigue hacer un western enmarcado en la II Guerra Mundial.