Se le reconoce a Sydney Pollack principalmente por películas del subgénero de thriller político, pero cuando se aleja de ese estilo, también ha obtenido buenos resultados, como es el caso de 'Memorias de África', la película con la que más elogios ha obtenido.
Este largometraje presenta la historia de Karen Blixen, una escritora de carácter apasionado que decide casarse con Bror, un miembro de alta sociedad para tener aventuras. Pero la verdadera aventura para Karen no le esperaría entre la alta sociedad, sino en otro continente y con otra persona. En África, Karen no empieza con buen pie debido principalmente a su marido, por el que siente un gran amor, pero el marido esta en todos lados menos con ella, y a sus planes de criar vacas lecheras que son cambiados de manera caprichosa por cultivos de café. Entre tantas adversidades conocerá a dos cazadores llamados Berkeley y Vince Hutton.
Fotografía preciosa, muy buena banda sonora y dos personajes que brillan con luz propia son los puntos fuertes de esta película que cuenta una conmovedora historia de amor contado sin mucha fuerza pasional, pero con detalles palpables como la escena en la que Vince (o Denys) le lava el pelo a Karen o la escena del paseo en avioneta que me parece muy bonita y donde se da uno de los momentos graciosos de la película.
Denys acude a buscar a Karen a bordo de la avioneta, aterriza, la invita a subir y ella le pregunta:
- ¿Cuándo has aprendido a volar?
- Ayer
(la cara de Karen ante la respuesta era un poema)

Lo extraño de esta película es que a pesar de esa historia de amor, no me llega a conmover mucho, excepto en las citadas escenas anteriores, quizá debido a las personalidades de los protagonistas que son fuertes e inteligentes, aunque se rinden a la evidencia.
Y cuando parecía que uno mismo no iba a sucumbir a las lágrimas, a pesar de que era consciente de lo precioso que es la película, en la última escena
cuando Karen habla sobre la tumba de Denys y la pareja de leones que visitan el lugar
vuelvo a caer.

8.8
PD: olvidaba una frase preciosa en la que si se hace palpable el amor:
- Me lo has estropeado
- ¿El qué?
- El estar solo