Era una película que esperaba desde hacía tiempo. Los dos trabajos anteriores de su director ¨Pi¨ y ¨Requiem por un sueño¨ me gustaron mucho y tenía espectación por verla.
Es harto complicado describir esta película y sólo con su visionado, cada uno puede sacar sus propias conclusiones.
Con sus primeros quince minutos de metraje ya sabes que no va a ser fácil intentar comprenderla ( a estas alturas ya habían desertado de la sala unos cuántos espectadores y para los que nos quedamos sabíamos que sería todo un reto ) . De qué trata esta película ¿ es ciencia-ficción ? ¿ filosófica ? ¿ metafísica ? ¿ existencialista ?. Es inútil responder porqué habrá muchas respuestas posibles, cada uno tendrá la suya propia.
Por lo que a mí respecta, la película es una gran historia de amor y desolación por la pérdida de un ser querido.
A través de tres historias, en diferentes periodos de tiempo, el siglo XVI en España, la actualidad y el futuro siglo XXVI todas tienen esto en común. La que nos narra en la actualidad el director es la que sirve de nexo a las otras dos. Personalmente es ésta la que más me gustó, la que mejor está desarrollada y definida, y está mejor enlazada con la que transcurre en el pasado que con la del futuro, que está algo descompensada.
Aunque con fallos de guión evidentes, esto no quita que las imágenes que observamos, la gran historia de amor que se nos narra no nos llegue a conmover irremediablemente. Esto es posible fundamentalmente por su pareja protagonista.
Destaco por encima de todo a sus actores, los dos en estado de gracia, pocas veces han estado mejor. Hugh Jackman, encarnando a tres personajes distintos ( Tomás/Tommy/Tom Creo ) está extraordinario. Nos transmite en todo momento la angustia, la no aceptación de lo inevitable, su lucha contrarreloj en todo momento por encontrar el remedio. En el otro extremo tenemos a Rachel Weisz ( Isabel/Izzi ) una mujer que ha aceptado y asumido con serenidad su enfermedad y quiere pasar el mayor tiempo posible con su marido. Dos formas contrapuestas de afrontar lo que se avecina.
Por supuesto no me puedo olvidar de esa maravillosa banda sonora de Clint Mansell, hasta ahora para mí su mejor trabajo sin lugar a dudas. Sus notas impregnan toda la película de manera sobrecogedora.
Obra personalísima de Aronofsky que no dejará indiferente a nadie. Personalmente creo que le queda un poco grande, pero es un experimento arriesgadísimo y quizás si lo hubiera afrontado más adelante habría obtenido mejor resultado. Aún así le aplaudo su valentía. A mí me conmovió y sobrecogió a lo largo de todo su metraje.