Creí que había puesto una crítica sobre la cinta y me equivoqué... Je!!!

Aunque no soy muy partidario de las producciones de Jerry Bruckheimer, sin duda he de reconocer que sabe vender cintas de acción en potencia; pero en conjunto, creo que el gran mérito es de Ted Elliott y Terry Rossio a quienes se les agradece el tono satírico, grosero, indulgente, irónico y burlón del guión, donde cada diálogo de los personajes se vuelve exquisitez en sus bocas y expresiones.
Desafortunadamente lo excesivo del metraje, hace que el guión nos devele de buenas primeras temas más trascendentales, dejando la mayor parte del tiempo para las excelsas peleas; sin embargo dejan otras interrogantes presentes y definitivamente tiene un por qué y a estas alturas todos ya saben que aquí no termina todo.
Aunando en ello, será innegable tener una cinta de gran magnitud como esta y que a pesar de su presupuesto no contara con errores que la hicieran parecer algo cuadrada o descuadrada e inicialmente esto lo tenemos con una duración (170 min.) a propósito para asegurar peleas un tanto más largas que pueden parecer repetitivas en instantes, pero las cuales son más entretenidas que en las cintas anteriores. Se agradece rescaten los elementos de las dos cintas anteriores, pero se nota la inestabilidad al no mostrarnos una historia individualizada como sí la eran las dos anteriores; aquí solo la reiteración de hechos sucumbe ante lo esforzado del guión por alcanzar pequeños atributos a cada hazaña de los personajes. Con todo, la cinta tiene momentos en que se torna lenta, y con tantas tramas y subtramas abiertas.
El guión mucho más elaborado y con un humor acertadísimo hace que varios personaje desde los principales hasta los secundarios se luzcan, pero Geoffrey Rush es sin lugar a dudas un tema aparte. Rush en su regreso es una clave importantísima para entender la saga y disfrutarla con los excesos que este tipo de género nos trae, y sin titubear un momento, sin él no hubiese sido lo mismo. Por otro lado, la química que tiene con el resto de los personajes está marcadísima colocándolo en una serie de altos que le profieren profundidad a la candente trama y siendo el pirata que se roba la cinta en esta ocasión. Si pudieron nominar a Deep al
Oscar por su papel, y si existe justicia divina, el turno tendría que ser para Rush.
En los aspectos técnicos por su parte es donde es más fácil encontrar los defectos que no pudieron ser rezagados. Como siempre la música de Hans Zimmer resulta imprescindible pero no cuando los niveles de audio hacia el final de la cinta terriblemente se disparan opacando ya no solo la música sino hasta los diálogos. Los errores de continuidad presentes en toda escena acuática -más del 80%-, que no fueron cuidados ni por los continuistas ni por los montadores. Pero bueno, hay escenas tan majestuosas como ridículas que valen necesariamente la pena verlas en pantalla grande, cómo todos los efectos especiales logrados por H. Barclay Aaris, que aunque no oculta la infinidad de baches narrativos, por lo menos nos distrae poquito para dejarlos de lado instantáneamente.
Con las grandes recaudaciones de taquilla y en aras de que tanto los personajes y la misma saga se encuentran aún en el gusto del público, se ha anunciado no una nueva secuela, pero si las intenciones de no dejar morir un producto tan novedoso como lo resultó la saga y ahora trilogía de
Piratas del Caribe resultan en productos netamente comerciales no valdrá del todo la pena. Lo que sí, es que si no consiguen juntar al mismo reparto, productor y director, las cosas no serán las mismas. Que
Calipso nos agarre confesados.