Ratatouille
Ratatouille ¡Bon appétit! Sumamente aventajados en el área de la animación digital,
Pixar Animation Studios –ahora filial de
Disney- representa por el puro nombre más de lo que las propias cintas que producen están dispuestas a mostrarnos. Quizá es por ello que año tras año, sin duda las cintas animadas por ordenador sean sinónimo de calidad, entrega, perfección siempre que lleguen de la mano de Pixar claro está. Este año tocó el turno a
Ratatouille (
EUA-2007), y pensar que era esperadísima sería reiterativo, pues siempre lo han sido.
Tocar las fibras sensibles de niños y adultos con cintas que pudieran parecer exclusivas de los infantes es una regla que
Pixar aunque no se lo haya propuesto ha cumplido a la perfección, y algo destacable es que sus procesos de vanguardia en el propio terreno digital y en la profundización de los guiones se nota mucho más maduro, y con temáticas más abiertas a una exploración de situaciones complejas que tratan de hacernos digeribles, aún cuando son muy pesadas.
Juguetes, bichos, más juguetes, monstruos, superhéroes y carritos que hablan
Desde Toy story (EUA-1995), que igual no es un máxime de cinta, pero que cumple a la perfección en un momento en que la animación llegó para quedarse, Pixar estableció los cánones de la animación a partir de ese momento mostrándonos que lo imposible se veía posible y en un grado visual que resultaba terriblemente mágico. ¿Cómo lo hicieron? Buscaron salirse de la cotidianidad con un ejemplo sencillo, sin necesidad de burlarse de los arquetipos logrados por la industria Disney y sus –la verdad sea dicha- vituperados cuentos de hadas.
Esperar otro ejemplo grandilocuente a la segunda oportunidad es lo que les quedaba a los obsesivos y exigentes críticos, y lo obtenido fue Bichos: Una aventura en miniatura (A bug’s life, EUA-1998), una cinta mucho más elaborada y cuidada que la anterior, incluso tiene un guión destacable, pero es justamente en el guión donde su principal error se daba a notar, y es que la estructura narrativa se encontraba muy pausada y los lineamientos para encontrar escapatoria de algunos lapsos de stand by se encontraban perdidos.
Bichos… es la cinta más infantil que Pixar ha logrado hasta la fecha, no por el hecho de ir destinada solo hacía los niños, sino que en términos de la exigencia de ellos, esta les dio mucho más de lo que pedían; no así sin embargo a quienes esperaban algo más. Para ellos llegó una mesurada y más divertida secuela con Toy story 2 (EUA-1999) que ya sea por encargo o no, lograron afianzar la confianza de la gente que había quedado un tanto decepcionada con Bichos…. Lo que había que esperar entonces era otra oportunidad para demostrar la capacidad de los involucrados en una compañía de tal envergadura.
Monsters, Inc. (EUA-2001) siguió pues a engargolar esta cadena de éxitos logrando lo que hasta entonces fue su mejor cinta. Con una depuración de la técnica lograron afianzar en los detalles dándonos muestras de una creatividad superior que a nadie le pasó desapercibida aún cuando lo elaborado del guión y un tanto abstracto, pudo perder a más de un niño en la vivencia. ¿Insuperable?
No, y es que con su próximo ejercicio –que fue aún mejor-, el mundo cayó rendido ante los encantos de esta fábrica de imágenes. Buscando a Nemo (Finding Nemo, EUA-2003) tiene hoy por hoy su lugar en la historia en una fábula aplicable a cualquier contexto, dónde toda peripecia es controlada sin olvidar detalles y sin argüir a extremos obvios donde pudo haber caído en aras de procurar gags innecesarios aún cuando hubo oportunidad. Con una increíble iluminación y diseñó de arte, esta cinta es hoy por hoy la bandera de Pixar.
Con un ejemplo venidero como Los Increíbles (The Incredibles, EUA-2004), se llegó a un punto donde había que extraer no sólo el buen gusto sino explotar dicha calidad comercialmente en puntos álgidos, y aunque lo han conseguido desde siempre, Los Increíbles resultaron ser el mercado perfecto para Pixar, pues aunque la cinta es buena, es sin lugar a dudas la menos original de toda su valiosa producción. Con un guión hilarantemente cómico, la historia refleja lugares tan comunes para cualquier asiduo a los cómics. No es que el guión no se sepa burla de las historietas, sino que en afán de burlarse un tanto de ello, logran apegarse tanto que resulta incapaz de generarse como propia.
Aún cuando los primeros ejercicios de Pixar nos siguen pareciendo novedosos –dense oportunidad para volver a verlos-, uno pensaría que no se puede más, y cuan equivocados estábamos cuando se nos presenta Cars: Una aventura sobre ruedas (Cars, EUA-2006), pues la exigencia en la estandarización de la calidad se hizo evidente en lo visual, no así en lo intangible de un guión perecedero e insustancial sin vértices para sostenerla. En Cars… y la automatización del concepto generado por Pixar, en la mercadotecnia encontró su mejor sitio. Ratatouille pues, en ese sentido, representa otra oportunidad para Pixar, para mostrarnos de qué están hechos, de cuanto están dispuestos a arriesgar por perderlo o ganarlo todo en aras del entretenimiento.Rata… ¿qué… qué es eso?Aunque el nombre de
Ratatouille es muy significativo en la cinta, realmente trata de hilvanar la historia con las similitudes de la cocina francesa, pues
La Ratatouille es solo una especialidad regional francesa; un plato vegetariano resultante de freír en aceite de oliva una serie de verduras; un plato tan simple da nombre a una película compleja. Así es que, esta historia de alta cocina se ve trastocada cuando
Remy (Patton Oswalt), una rata con aspiraciones de
chef, decide poner todo su empeño en conseguirlo, toda vez pensando en el problema evidente que supone ser un roedor… y estar en la cocina.
Es el destino, quien ubica a
Remy en las alcantarillas de París; justo debajo de un restaurante que se ha hecho famoso gracias a
Auguste Gusteau (Brad Garrett), una estrella de la cocina. A pesar del peligro y lo que sus acciones pudieran ocasionar en un restaurante francés de insuperable calidad y prestigio,
Remy va en contra de cualquier situación que se le presente. Para ello, contará con la ayuda del joven ayudante de
chef Linguini (Ian Holm), poniendo en práctica su pasión al tiempo que piensa en su condición de roedor y en lo que está dispuesto a hacer en contra de ello.
Dirigida por Brad Bird, quien anteriormente había dirigido
Los Increíbles para
Pixar, y por Jan Pinkava quien había colaborado también para
Pixar como animador, escritor y demás, sólo había dirigido anteriormente uno de los ya célebres cortos de
Pixar a exhibirse antes de cada largometraje. Pinkava dirigió
El juego de Geri (
Geri’s game, EUA-1997).
El guión por su parte recae en las manos y la mente de los mismos directores sumados a Emily Cook y Kathy Greenberg. Y en las voces encontramos además de Oswalt, Garrett y Holm, a Brian Dennehy, Janeane Garofalo y al gran Peter O'Toole –si tienen oportunidad de verla en la versión original, no la desperdicien, aunque, el trabajo de doblaje suele ser complaciente-.
Gourmet de alcantarillaSin duda alguna, estamos frente a una apoteósica obra de
Pixar que luego de ser uno de los secretos mejor guardados desde hace años, nos presenta otro éxito capaz de continuar con su avasallante odisea, y no solo eso, sino que lo hacen a través de esta cinta tan llena de mensajes sumados a una historia llena de honestidad y humildad.
La cinta, nos entre lleva por dos historias, la de
Remy y la de
Linguini, que a razón de ello no logra concretar ninguna de las dos historias por sí sola, pero la unión de ambas se desliza como cuchillo en mantequeilla y nos entrega altas dosis de contenido estructural y narrativo tan coherente como lleno de imaginería, eso sin detallar obstáculos inherentes sumados a la imaginación de
Remy. La película en sí, puede no resultar tan divertida aunque las aventuras sean trepidantes, es solo que hay fondo por encima de la forma, y es muy notorio que no se alcancen casi durante la totalidad del metraje.
Aunque no se agradece lo anterior, es increíble encontrar de repente ejemplos tan duales como este, en donde los personajes deben enfrentarse a la moralidad de ser quienes son a pesar de su naturaleza y sus deficiencias como persona.
Ratatouille logra retratar un mundo complejo que no es divertido, de hecho enajena a momentos y nos hace ver dualidades tan duras de cada ser.
Al final, y me atrevo a jurar, es la película más adulta de
Pixar. Uno saldrá tratando de cavilar las ideas y sobretodo de hilvanar las últimas palabras en voz en off de
Ego, un crítico culinario tan pedante que hace eco a la crítica en sí con advenediza razón. Increíble que
Ratatouille no sea un caso real ocurrido en 2003, como lo indican los primeros minutos de la cinta. Es duro y certero.
De los aspectos técnicos ni que decir más… la animación de Dylan Brown y Mark Walsh es de orgullo y la música del aún joven Michael Giacchino resulta detonante aún cuando no es profética, pero que da color a este inteligente sentido del humor lleno de tantos matices como sea posible. Por otro lado, aunque el corto inicial
Extraterrestre en práctica (
Lifted, EUA-2006) no es muy bueno, la verdad que no interesa,
Ratatouille vale por sí sola, y esperemos que
Wall-E para 2008 no nos quiete este excelente sabor de boca. Totalmente recomendable.