Eyes Wide Shut
SINOPSIS: William Harford es un médico respetable de Nueva York cuya vida parece ir sobre ruedas. Tiene una mujer preciosa con la que lleva 9 años casdado, una hija y un trabajo que le gusta. Pero una noche, al día siguiente de asistir a una fiesta, su esposa Alice le cuenta unas fantasías eróticas y cómo estuvo a punto de dejarle por un hombre que ni siquiera conocía. Abrumado por esta confesión, sale a la calle a visitar a un paciente. De vuelta a casa paseando, entra en un local donde un antiguo compañero le cuenta una misteriosa historia. A partir de entonces, un mundo de sexo y fantasías se abre ante él, uniéndose a una congregación secreta dedicada al hedonismo y al placer sin límites...
CRÍTICA:La trama de 'Eyes Wide Shut' tiene lugar en la mágica Nueva York contemporánea, donde el joven matrimonio compuesto por el apuesto doctor William Harford (Tom Cruise) y la guapísima Alice (Nicole Kidman), acude a una fiesta. En un momento dado, a ambos -y por separado- se les plantearán proposiciones… indecentes, a las que los dos mostrarán una actitud muy poco receptiva. No obstante, la semilla de la duda ya ha sido plantada. Al llegar a casa, Alice le confiesa a su marido que en una ocasión, estando ya estaba casada, estuvo a punto de mantener relaciones sexuales con un oficial militar. Ante tal revelación, el buen doctor aprovecha el repentino fallecimiento de un paciente suyo para salir corriendo de casa y tratar de olvidar las imágenes que le vienen a la cabeza de su mujer en la cama junto a su amante. Lo que William desconoce es que allí afuera hay una serie de extraños y peligrosos sucesos aguardándole.
Hay dos formas de enfocar ‘Eyes Wide Shut’. La primera es contentarse simplemente con lo que se nos muestra (que no es poco). De esta manera podemos llegar a vernos envueltos por una genial historia de suspense bañada de muerte y sexo. Este primer camino hace que minuto tras minuto nos estemos rebanando los sesos tratando de averiguar el por qué de todo lo sucedido, algo que dé un mínimo sentido a un relato que atrapa precisamente por su toque surrealista. Como ya se ha dicho, es una manera interesante de encarar al filme, pero al fin y al cabo frustrante, pues todo acaba siendo una gran broma que conduce a un callejón sin salida. Los ansiosos por atar todos los cabos sueltos corren el serio riesgo de coger un cabreo monumental. Están avisados.
La segunda manera de ver ‘Eyes Wide Shut’ exige una lectura entre líneas. Ya lo mencioné en anteriores ocasiones: Kubrick era un director extremadamente minucioso que no dejaba nada al azar. Así pues, es de esperar que en sus filmes no haya cabida para las casualidades. Y a estas alturas puedo asegurar que el hecho de que el Dr. Harford tenga un encuentro con una amable prostituta, con la encantadora hija menor de edad de un vendedor de disfraces y consiga infiltrarse en una orgía de una sociedad secreta… todo esto la misma noche que su mujer le ha confesado su semi-infidelidad, no es precisamente una casualidad. ‘Eyes Wide Shut’ acaba convirtiéndose en un viaje onírico por el subconsciente freudiano que trata de forma excelente el tema del matrimonio ligado al concepto de la fidelidad y el compromiso pero también a la hipocresía, la lujuria y por último al sexo. Al final de la película, el abrumado y desesperado protagonista pregunta a su esposa qué pueden hacer ellos ante las atrocidades que ha presenciado él la noche anterior. Alice lo tiene claro y responde con firmeza: “Follar”. Éste es el mensaje del filme. Al fin y al cabo, una institución tan sagrada como lo es el matrimonio, puede verse reducida a algo tan banal como el sexo.
Por su parte, Kubrick cumple con nota, ayudando a la creación de escenas realmente sobrecogedoras, como la de la orgía, con toques carnavalescos y barrocos combinados con toques que recuerdan a la obra Poe. El estupendo ambiente surrealista y misterioso acompaña tanto al protagonista como al espectador durante todo el metraje. La acertada selección musical ayuda también mantener la tensión en una obra compleja y rodeada de misticismo (el morbo creado por la pareja protagonista ; la constante entrada y salida de actores de renombre en el reparto, como Harvey Keitel ; la muerte de Kubrick días antes del fin de la producción, hecho que alguna mente maliciosa interpretó como uno de los mejores efectos publicitarios en la historia del cine…). En definitiva, si hay una buena predisposición, ‘Eyes Wide Shut’ es una oferta de casi tres horas de gran cine. Una oferta que no se puede rechazar.