Turistas
El acuático director John Stockwell (
Rompiendo las olas, Inmersión letal) nos trae en plena temporada veraniega
Turistas, lo que vendría a ser la versión brasileña del
Hostel de Eli Roth.
Y, la verdad, poca cosa más.
En esta ocasión, un grupo de jóvenes turistas norteamericanos e ingleses de vacaciones en Brasil sufren un accidente de autobús que les deja aislados en mitad de la nada. Por fortuna, parece ser que la suerte les sonríe, y lo que debía ser el fin de sus vacaciones se convierte en una fiesta cuando los turistas hayan una paradisíaca playa en la que son acogidos por los lugareños.
Pero, claro, no todo es lo que parece...
De corte muy similar a
Hostel, la primera mitad de
Turistas es un compendio de jóvenes promíscuos con cuerpos imposibles y nalgas capaces de partir una nuez sin apenas esfuerzo inmersos en una fiesta contínua, cambiando únicamente la palidez de las mujeres de la Europa del Este por el perenne bronceado carioca: bañadores irrisorios, alcohol por doquier... John Stockwell hace todo lo que sea necesario para alterar las hormonas de un público adolescente y servir a continuación una leve dosis de gore y una todavía más exígua dosis de terror.
Y es que, a pesar de pretenderlo,
Turistas no causa ni miedo, ni aprensión, ni erecciones.
En esta ocasión, el motivo por el cual los inocentes turistas norteamericanos son injustamente apresados y torturados es una suerte de insana reivindicación de venganza por parte de un Dorctor Moreau carioca, el cual se dedica al tráfico de órganos. Unas cuantas persecuciones, un poco de sangre, violencia gratuita en una oscuridad casi total... Lo cierto es que
Turistas es una película realmente floja y triste en general, de la cual no hay ni un aspecto a destacar positivamente.
En fin, que el único motivo para ver
Turistas es tener una tarde extremadamente aburrida y, eso sí, proseguir con la divertida tradición de películas norteamericanas sobre vacaciones accidentadas fuera de la seguridad de las barras y estrellas.
Probablemente, el próximo año algún director norteamericano nos brinde
Piñata mortal, en la que unos jóvenes e inocentes norteamericanos de vacaciones en Jalisco son capturados por los lugareños para celebrar su particular y macabro 4 de Julio, o
Spain is different, donde unos valencianos con acento boliviano se servirán de los órganos internos de un matrimonio de Arkansas para preparar una grotesca paella.
En fin...
Le doy un 3'5 sobre 10.
PD: prometo dejar de publicar críticas, pero es que con esta no me he podido resistir...
