LA JUNGLA 4: ULTIMÁTUM
Acción de larga duración Ya casi 20 años que el director John McTiernan nos presentó una de las cintas cumbres del género de acción y que hasta la fecha es recordada por los fans, pues su importancia y valía radicaba no solo en las asombrosas escenas de violencia y peleas a muerte; sino en el contrapunto de mostrarnos al héroe en cuestión literalmente partiéndosela, pues no estábamos frente al acostumbrado Schwarzenegger o Seagal, sino frente a Willis que interpretaba su sonado personaje como un hombre común pero no tan corriente.
Duro de matar (
Die hard, EUA-1988) pues, es ahora un referente para los amantes de las cintas de acción pura. Sin acostumbrarse al éxito de una sola entrega siguió con una segunda cinta
Duro de matar 2 (
Die hard, EUA-1990) y una tercera
Duro de matar 3 (
Die hard with a vengeance, EUA-1995) y ahora a 12 años,
Jhon McClane hace su regreso ¿triunfal?
Duro de matar se basa en la novela
Nothing lasts forever (
Nada dura por siempre) de Roderick Thorp, y es conocida en algunos países como
La jungla de cristal;
Duro de matar es una traducción literal que se ajusta más a las posibilidades del personaje que interpreta Willis, y en esta ocasión con
Duro de matar 4.0 (
Die hard 4.0, EUA-2007) –como si de versiones se tratara- dos cosas quedan muy claras; la primera es que verdaderamente
Jhon McClane (Bruce Willis) es duro de matar; y la segunda es que según la novela, nada dura por siempre.
En esta ocasión, los 130 minutos de metraje son dirigidos por Len Wiseman y está escrita por Mark Bomback y David Marconi. Veremos a
John McClane (Willis), enfrentando a un grupo de terroristas cibernéticos al mando de
Thomas Gabriel (Olyphant) que atacan el sistema informático del gobierno de los Estados Unidos, pretendiendo desequilibrar el sistema económico y hacerlo caer con base en la seguridad y la tecnología de la informática; al tiempo, deberá rescatar a su hija
Lucy (Winstead), y mantener vivo al joven
hacker Matt Farell (Long) quien le ayuda en la labor de entendimiento de la situación.
Aunque el concepto con cada secuela se ha ido gastando, siempre nos quedaba algo de
McClane para adorar en pantalla y las situaciones de riesgo que se le presentaban -quizá al aburrimiento o indiferencia del personaje-, las resolvía sin mayor contradicción que la de ofrecer espectáculo en el camino. Con esta cuarta entrega algo falla terminantemente, y es que de aquel
Jhon McClane que conocíamos solo nos queda el actor que lo interpreta, pues no tiene definido el estricto convencimiento psicológico del personaje ni en las escenas de acción ni en las de drama. Pareciera que nada le doliese en ambas cuestiones.
Cargada de la acción más pura y hasta pueril
Duro de matar 4.0 nos trae abundantes efectos especiales en cada cuadro de película dejándonos en el trayecto una genérica película de acción, marginalmente entretenida gracias al carisma de algunos personajes y a algunos diálogos que aunque se sienten forzados y a algunos puntos de humor les falta timing para proferirlos en el momento, la cinta puede resultar electrizante.
Respecto a los protagonistas hemos de decir que está bien seleccionado el reparto, aunque se nota un desbalajuste porque no todos tienen la capacidad de interpretación de otros cuantos y el peso del papel no los deja ahondar en ellos mismos. Por ejemplo, Justin Long es el que tiene mayores problemas con los diálogos y el humor, pues se notan entre forzados y leídos pero por lo menos hacen mas llevaderos unos momentos que parecían se iban por un lado muy serio.
Pero lo mejor de esta entrega es sin dudad Maggie Q (interpretando a
Mai Lihn) como la novia del villano, y a pesar de su presencia en pantalla lo más admirable son sus dotes de batalla cuerpo a cuerpo y hay una pelea en donde a pesar del resultado se come literalmente a sus enemigos, incluído el mismo
McClane.
No todos desgraciadamente están donde deberían, Timothy Olyphant como villano es risible y poco creíble, y aunque no actúa mal, el problema es que el personaje parece una niña de caricatura la cual a falta de villanía envía a uno y a otro y a otro y a otro a matar a este a este y a este… y cuando se le acaban las opciones, entonces se acabó todo. Kevin Smith interpretando al
hacker Warlock por su parte, tiene una participación especial en la cinta, pero lastimeramente es total y absolutamente innecesaria porque está de relleno y porque no sirve ni ayuda en nada.
El guión por su parte es largo, extremadamente largo y aunque uno puede estar pegado a la butaca sin resentirlo por las más de dos horas, no está justificado. A la cinta en cuestión no le sobra acción, sino secuencias de acción; ya que si le quitásemos algunas definitivamente nos llevaría hacia el mismo lugar.
Al final uno no sabe si lo anterior lo hicieron por la felicidad de traer de nuevo la franquicia a las carteleras, o porque había que alargarla demasiado para llegar a la duración requerida, o si creyeron que no bastaba, o si los efectos visuales les estaban quedando bonitos, o si a falta de trama entramado, o si mil cosas más, el hecho es que tanta acción parece excusa permanente para pasar a otra escena cargada de mas y mas acción.
Duro de Matar 4.0 no es mejor que la cinta original, pero vaya que ni las secuelas anteriores lo eran, entonces esta resulta solo un vaya, no bueno, sino excelente espectáculo para ver en el cine y disfrutar con cada enfrentamiento, caída, pelea, balacera, explosión… pero es una lástima que de
Jhon McClane ya no quede mucho y es que como bien dicen, “
no es lo mismo Jhon McClane que 12 años después” –en realidad no va así, pero me entienden ¿no?-.
Es una pena volver a utilizar un personaje tan carismático como una continuación de la saga. Entonces aquí, la película falla en su intento por seguir la línea, pero no en el de asegurarnos gran dosis de acción y entonces en este sentido vale por mucho la pena; aunque en realidad se pudo haber llamado “
Voy de frente, no me quito” –o de cualquier otra forma- con Steven Seagal de protagonista –o cualquier otro-. Lo que quiero decir es que de
Duro de matar quedó muy poco.
Pero, pese a todo, incluso pese a los peros, nos encontramos con una de las cintas de acción mejor logradas de este año, y que no defraudará a ninguno siempre y cuando sepamos que ya no podemos ni de cerca ver algo parecido a lo que se nos mostró hace años, también si vamos preparados para darnos cuenta de que quizá sea la última cinta de
Jhon McClane –ya no le quedan muchas fuerzas para seguir-; y sobretodo prepararnos para sucumbir a la duración extrema.